Archivo mensual: diciembre 2010

CAMBIOS EN CUBA (PARTE XXI) POLITICA AGROINDUSTRIAL

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XXI)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

La política agroindustrial es tratada en el proyecto de Lineamientos entre los Puntos 166 y 196. Es el tema examinado con mayor peso. Esto no es casual.

Aunque en el conjunto de la economía y la sociedad cubana puede constatarse un estado deplorable en todos los aspectos, precisamente en el sector de la agroindustria la situación es peor, con errores de mayor magnitud. Asimismo, es donde prioritariamente deberían comenzarse las reformas, que aportarán efectos positivos más rápidos para la economía, en caso de que se acometieran de la forma requerida.

Ciertamente habría que estar de acuerdo con el General Raúl Castro, en que la alimentación es un problema estratégico e incide sobre la soberanía nacional. Cuba importa más del 80,0% de los alimentos consumidos, según fuente oficiales, incluyendo artículos que tradicionalmente eran exportados, como azúcar y café, con lo cual la dependencia en los rubros alimenticios respecto a los mercados externos es mayor que la existente antes de 1959.

Eso ocurre mientras un porcentaje muy alto de la tierra cultivable permanece baldía y los rendimientos en las áreas cultivadas son extremadamente pobres, como es el caso de la caña de azúcar. En la zafra 2009-2010 sólo se lograron 27 toneladas por hectárea, frente a alrededor de 40 toneladas que como promedio se alcanzaban antes de la revolución.

Las compras externas de alimentos crecen progresivamente. En el período 2000-2004 se importó 4,0 miles de millones de dólares en alimentos, mientras en el período 2005-2009 se llegó a 7,8 miles de millones. En el decenio 2000- 2009, como promedio el 16,0% del total de las importaciones se dedicó a la compra de alimentos. Hay que destacar que las cantidades adquiridas de ningún modo satisfacen las necesidades del mercado interno, que desde 1962 mantiene un rígido racionamiento de productos alimenticios esenciales.

Por ello urge la reforma del sector agroindustrial para abastecer el mercado nacional y, como antaño, crear excedente exportable, en momentos propicios para la venta de alimentos, debido, entre otros factores, al crecimiento sostenido del nivel de vida de populosos países emergentes como China e India. Esa coyuntura debió beneficiar a Cuba como otrora tradicional exportadora, pero como actualmente está obligada a comprar fuera, se verá progresivamente perjudicada por los elevados precios.

Desafortunadamente, los cambios no llegan. El Decreto-Ley 259 para la entrega de tierras en usufructo, emitido en 2008, no ha funcionado por sus prohibiciones y cortapisas. La agricultura sigue retrocediendo y en 2010 decreció un 2,8% de acuerdo con la información oficial, pero ese porcentaje debe haber sido mayor. La caída en el volumen producido fue del 5,1% al cierre de septiembre, sin incluir el desastroso desenvolvimiento de la producción cañera, también según cifras oficiales.

El presidente Raúl Castro anunció en su discurso resumen de la Sesión de la Asamblea del Poder Popular en diciembre que se estudia reformar el Decreto-Ley 259 y aumentar los límites de entrega de tierra a los agricultores que hayan demostrado eficiencia, por encima de las 13.42 hectáreas autorizadas. Esto podría ser positivo, pero no resulta suficiente. Debería adicionalmente incrementarse el período de utilización de la tierra en usufructo a mucho más de los 10 años actuales, con derecho a prórroga. Resulta contradictorio que mientras a los extranjeros se ha aumentado a 99 años el derecho a superficie, a los cubanos se dé un tiempo tan corto, que desestimula hacer inversiones y esforzarse para realizar cultivos permanentes como árboles frutales y maderables, así como criar ganado mayor.

Paralelamente los campesinos necesitan libertad para disponer del fruto de su trabajo y adquirir a precios razonables los implementos y los insumos requeridos para realizar su labor, incluso poder recibirlos desde el exterior. Asimismo, debe cesar la entrega obligatoria al Estado de la mayor parte o la totalidad de las cosechas, a precios unilateralmente fijados. En la última sesión de la Asamblea Nacional, el presidente Raúl Castro señaló que nadie tiene derecho a meterse en las operaciones de compra-venta entre los privados. Ese acertado criterio también es aplicable a las relaciones entre el Estado y los campesinos. La única obligación de los agricultores cubanos debería ser, al igual que en otros lugares en el mundo, pagar impuestos aplicados de manera inteligente y constructiva para promover la producción nacional. Con ello sería reducida sensiblemente la costosa y asfixiante burocracia que con sus tentáculos hoy impide el progreso agropecuario.

El Estado tiene herramientas para dirigir y, sin obligar, motivar la priorización de algunos cultivos, el cuidado de la tierra, la cría de ciertas especies animales, el agua y el medio ambiente en general. Las políticas fiscal, monetaria, crediticia y otras, sin excluir en ocasiones medidas legales, correctamente aplicadas dan magníficos frutos, con beneficio para los agricultores y la sociedad. Al desarrollarse la producción agroindustrial por consecuencia se colectarían mayores ingresos mediante impuestos racionales para financiar la educación, la salud, la cultura, el deporte y las fuerzas armadas, entre otros sectores.

Al mismo tiempo hay que cambiar la política de acopio. El objetivo no es eliminar las empresas estatales, sino permitir que la iniciativa privada pueda trabajar de forma legal y organizada, promoviéndose una sana competencia. Podrían firmarse contratos entre los agricultores y las empresas de acopio, estatales o privadas, sobre la base de la libre decisión de las partes, y sin la incidencia de negativas influencias políticas.

Por supuesto se requiere una base jurídica para fijar los términos y resolver los problemas de interpretación de la ley que pudieran presentarse. Además, resulta indispensable un sistema de penalidades para los incumplimientos de lo pactado en los contratos. También se requiere la flexibilización de los mecanismos para la creación de empresas procesadoras de alimentos y comercio minorista. Debería seguirse el esquema de propiedad mixta, donde participen los intereses públicos y privados. Incluso sería positiva la inversión extranjera, que además de atraer capitales –importantísimos en la situación actual- también aportarían tecnología y avanzadas técnicas de gestión empresarial.

En el mundo existen firmas que de forma vertical desarrollan los negocios agroindustriales; desde el cultivo hasta la venta al consumidor, incluidos el acopio, el beneficio y el procesamiento industrial. Este esquema podría desarrollarse ampliamente no sólo con la inversión extranjera, sino a través de una mejor disposición de los recursos, dirigiéndolos hacia los agricultores más eficientes, sean estatales o privados, teniendo en mira el interés nacional. A su vez debería incentivarse el empleo de las remesas para hacer avanzar la agricultura a través de tasas de cambio preferenciales y políticas fiscales, lo cual es válido también para ayudar el desarrollo de pequeñas y medianas empresas (PYME).

La industria azucarera es un aspecto decisivo. Muchos errores se han cometido en los pasados 52 años en materia económica, pero ninguno de tal magnitud como la destrucción de la industria azucarera, tradicional columna vertebral de la sociedad cubana. La zafra 2009-2010 fue la peor en más de 100 años y, aunque el gobierno no ha informado la cifra exacta del azúcar elaborada, se conoce que escasamente superó al millón de toneladas. En la pasada sesión de la Asamblea Nacional se anunció que la zafra 2010-2011 será peor debido a la carencia de caña, con la utilización de sólo 39 centrales viejos y destartalados, cuando existieron 156. Resulta un demencial proceso de destrucción de la industria que hizo famosa a Cuba y contribuyó al desarrollo socio-económico-cultural de la nación.

El azúcar ha mantenido precios relativamente altos en el mercado mundial durante los últimos años. En diciembre el crudo alcanzó más de 30 centavos de dólar la libra. De haberse tenido el producto, habría representado tiempos de vacas gordas, para mitigar las vacas flacas existentes en Cuba desde hace años. La caña de azúcar ha adquirido gran peso a nivel mundial, pues además de utilizarse en la producción de azúcar, constituye una poderosa fuente de combustible renovable y menos contaminante: el etanol; con rendimientos que ningún otro vegetal sobrepasa. Esto hace que los centrales modernos, por ejemplo en Brasil, sean muy versátiles y prioricen las producciones de azúcar o etanol en función de los precios del mercados con ganancias sustanciales. Al inicio de los años 1960, ese país producía menos azúcar que Cuba, hoy alcanza más de 30 millones de toneladas y enormes cantidades de etanol, que emplea como sustituto del combustible fósil en transporte automotor e incluso aéreo. Además genera volúmenes apreciables de energía eléctrica por encima del requerido por los centrales, alimentos para el ganado, materia prima para producir plásticos –utilizados para aditamentos en el transporte automotor- tableros de bagazo, levaduras, fertilizantes y otros derivados de la industria sucro-química.

Increíblemente Cuba importa azúcar y en enero de 2009 a causa de su escasez redujo la venta por racionamiento a la población a 4 libras mensuales. Hoy muchos jóvenes junto al desconocimiento de las extinguidas frutas tropicales, nunca han saboreado el delicioso jugo de la caña, el conocido guarapo, ni la raspadura hija de la concentración de la melaza. No debe asombrar que haya desaparecido del mercado la mayoría de los dulces, como los de guayaba y de coco, incluido el casero y socorrido arroz con leche, porque no hay ni azúcar ni arroz y mucho menos leche.

Las personas que decidieron la destrucción de la gran industria azucarera al menos deberían tener el valor de reconocer públicamente el descomunal error, así como el colosal daño cometido, en primer lugar a los trabajadores azucareros y los habitantes de los pueblos que se han empobrecido económica y culturalmente. Deben propiciar la libertad a las ideas y los conocimientos capaces de enmendarlo urgentemente.

Continuará…

La Habana, 27 de diciembre de 2010.

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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repito, CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XX)

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XX)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

El proyecto de Lineamientos desarrolla los álgidos temas del empleo y los salarios entre los Puntos 156 y 165, con segmentos relacionados con la eliminación de la libreta de abastecimiento, la perspectiva de la política de asistencia y la alimentación social, entre otras cuestiones.

La esencia de la política salarial a implantar está en el Punto 156 que demanda “asegurar que las medidas salariales garanticen que cada cual reciba según su trabajo, y que este genere productos y servicios con calidad”. Se puede afirmar que si en algún aspecto de la economía cubana durante decenios ha habido anarquía, ha sido fundamentalmente en el empleo y los salarios. Si algún lugar en el mundo ha estado distante del proclamado principio socialista “de cada cual según capacidad, a cada cual según su trabajo”, ese es Cuba.

Los salarios han sido insuficientes para garantizar un nivel mínimo de subsistencia, realidad reconocida por el presidente Raúl Castro el 26 de julio de 2007. Los trabajadores cubanos con los salarios miserables han subsidiado al régimen por años, generando con sus esfuerzos, directa o indirectamente, servicios o productos después comerciados en divisas, mientras son pagados en una moneda devaluada, que el propio estado rechaza como medio de pago en sus tiendas.

Asimismo, estudios realizados indican que los salarios medios mensuales nominales desde 1989 a 2009, se depreciaron sustancialmente a causa de la inflación acumulada. El salario medio mensual real en 2009 se convirtió en 48.64 pesos a precios de 1989, una minoración del 74,0% respecto al valor del salario en este año.

En cuanto a la ocupación laboral, durante años por fines propagandísticos, fueron anunciadas tasas de desempleo de 1,6-1,7%, por debajo de la realidad. Incompatibles con lo observado en las calles o parques del país a cualquier hora, siempre concurridos por personas en edad laboral.

Se aplicó una política de empleo sin considerar las necesidades reales de fuerza de trabajo en los centros laborales, que unido a la irracionalidad organizativa imperante, ocasionó un enorme volumen de personal excedente que ahora se racionalizará en alrededor del 25,0% de la fuerza ocupada, pero sin tomar las medidas necesarias para que puedan ganarse la vida honestamente en otras labores. Esto, junto a otros problemas, podría resultar una fuente de inestabilidad social en los próximos meses.

Las propuestas del gobierno para enfrentar esta situación son insuficientes y mantienen viejos dogmas que las hacen inviables, como la negativa a que las personas emprendedoras, con su trabajo honesto puedan crear riqueza para provecho personal y desarrollar sus negocios, mientras pagan impuestos para el enriquecimiento de toda la sociedad. La concepción estatal está dirigida a mantener las iniciativas individuales a un nivel muy pequeño, tipo bonsái, para que puedan controlarse estrechamente, aunque los efectos económicos no sean los requeridos para que el país pueda salir de la crisis. Por supuesto, el “bienestar” de la elite gobernante y sus amigos, está exento de esas prohibiciones.

En el punto 161 se reitera la necesidad de realizar ahorros “…para lo cual será necesario reducir gratuidades indebidas y subsidios personales excesivos, estableciendo compensaciones a las personas necesitadas”. Lo cierto es que desde hace unos meses se han venido eliminando subsidios y gratuidades indebidas, pero no siempre se han visto las compensaciones, como ocurrió con la salida del racionamiento de los chicharos, la papa y los cigarros, luego vendidos en el mercado libre a precios superiores.

Cardinal Importancia tiene lo establecido en el Punto 162 que plantea “implementar la eliminación ordenada de la libreta de abastecimiento, como forma de distribución normada, igualitaria y a precios subsidiados, que favorece tanto al ciudadano necesitado como al no necesitado, induce a las personas a prácticas de trueque y reventa, y propicia un mercado subterráneo”. Hay que subrayar que el racionamiento implantado en marzo de 1962, junto a la doble circulación monetaria y otros males, se derivan de un sistema económico disfuncional que con su fracaso ha ocasionado la escasez total, de lo cual resultaron mecanismos de distribución racionada y la utilización de mercados en divisas convertibles, que a su vez han producido otros problemas, incluidos los mencionados en el referido Punto.

Hasta que no se vaya a la raíz de los problemas, generados por la naturaleza del sistema, será imposible acabar con el racionamiento y la doble circulación monetaria. En 2008 salieron de la libreta el chícharo y la papa, y no se ha logrado una oferta estable de estos artículos, provocando agio y especulación. Sin el incremento productivo necesario y el racional manejo de la disponibilidad monetaria interna, resultará muy difícil terminar el racionamiento y establecer una única moneda.

En el Punto 165 se demanda “garantizar que la protección de la asistencia social la reciban las personas que realmente la necesitan por estar impedidos para el trabajo y no contar con familiares que brinden apoyo, eliminar prestaciones que puedan ser asumidas por las personas o sus familiares y ajustar otras que hoy se brindan…”. La política de ajuste en la asistencia social viene realizándose desde 2009, cuando sólo se ejecutaron por ese concepto gastos por 934,0 millones de pesos, muy por debajo de los 1,3 miles de millones del año anterior. Es lógico racionalizar el pago de estas prestaciones y que esos fondos vayan a las personas que realmente lo necesitan, pero existe la duda de que en el escenario de crecientes dificultades económicas, eso pueda hacerse ordenadamente y con sentido de justicia, cuando precisamente las personas necesitadas de ayuda aumentarán.

El “paternalismo” en Cuba fue creado por el gobierno para distribuir la miseria entre muchos a través de la creación de una franja de subsistencia donde fueran satisfechos los requerimientos mínimos de las personas. Por la experiencia de los meses pasados y el contenido del proyecto de Lineamientos, puede concluirse la pretensión de contraer seriamente esa franja, sin dar opciones reales a los ciudadanos hasta el momento.

Continuará…

La Habana, 22 de diciembre de 2010. Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente.

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XX)

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XIX)

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XIX)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

La seguridad social se trata en los Puntos 156 y 157 de los Lineamientos. Junto a los empleos y salarios, esta actividad es donde mayor retroceso ha existido en Cuba desde el comienzo del Período Especial.

Si en 1990 la pensión promedio mensual nominal era de 83.70 pesos, hoy los pensionados reciben 28.12 pesos en términos reales, tomando el citado año como referencia, o sea se ha depreciado en un 66.4%, teniendo en cuenta los índices de inflación publicados por el gobierno. La pensión media mensual de 240 pesos en 2009, equivale a 12 dólares, de acuerdo a la tasa de cambio oficial respecto a esa moneda, en un país donde las tiendas de venta en divisa estatales comercializan 1 kilogramo de leche en polvo en 6.56 dólares.

De esto se deriva que los importes entregados por los trabajadores durante toda su vida laboral, pagados por una moneda con poder de compra muy superior, actualmente se retribuye con una pensión depreciada, que no permite mantener un nivel de vida mínimamente adecuado, al representar un ingreso de 40 centavos de dólar diario en el caso de los afortunados que reciben la pensión media mensual.

Las alternativas actuales para revertir esta situación son prácticamente inexistentes, debido al agudo declive económico, y la negación del régimen a introducir reales cambios que permitan la liberación de las fuerzas productivas y, con ello el aprovechamiento de las considerables reservas inexplotadas existentes en el país, que permitirían desarrollarlo y dar una vida digna a los ciudadanos, comprendidas las personas jubiladas.

En 2009, los pagos por seguridad social fueron de 4,7 miles de millones de pesos, mientras la contribución fue de 2,8 miles de millones, un 41,0% se sufragó con cargo a otros ingresos del presupuesto. Esto no deja espacio para el incremento de las pensiones. El Estado para poder paliar esta situación incrementó la edad de jubilación a 65 años los hombres y 60 las mujeres, pero esto será como un remedio casero que no resuelve la apremiante situación de los jubilados y empeora la de los trabajadores activos.

Para colmo de males, la población en términos absolutos continúa reduciéndose, con tasas muy altas de envejecimiento. Las personas con más de 60 años constituyen el 17,4% de la población total, con una proyección para el año 2020 del 21,6%. Esto se debe en primer lugar a una tasa de natalidad extremadamente baja, inferior a los niveles necesarios para el crecimiento poblacional, ya que las parejas no desean reproducirse en un ambiente de tantas penurias. A ello se agregan altos niveles de emigración, en particular de jóvenes que procuran un mejor destino en el exterior.

El continuo envejecimiento poblacional sucede en un marco de muy baja tasa de productividad laboral, lo cual provoca que no sólo haya menos personas disponibles para sustentar a los ciudadanos no aptos para el trabajo, sino que también en un marco de improductividad generalizada. Además, el crecimiento de las personas en la tercera edad genera gastos adicionales en el cuidado de la salud y en otros aspectos, como hospitales y asilos de ancianos, así como la adaptación del entorno, en parques, aceras y centros de entretenimiento. Esto demanda inversiones y recursos de los cuales Cuba no dispone.

Países desarrollados poseen porcentajes muy altos de personas en la tercera edad, pero tienen altas tasas de productividad en la población activa y cuentan con recursos para enfrentar las demandas en inversiones. Al mismo tiempo, tienen la opción de abrir sus fronteras a fuerza de trabajo joven de otros lugares. Cuba carece de esas opciones, y ni siquiera la posibilidad de inmigración, como sucedía antes de 1959 cuando oleadas de extranjeros, fundamentalmente europeos, caribeños y asiáticos, llegaban en busca de un futuro mejor.

La estrategia que pretende seguir el gobierno planteada en el Punto 154 de “Disminuir la participación relativa del presupuesto del Estado en el financiamiento de la seguridad social…, por lo que es necesario seguir extendiendo la contribución de los trabajadores del sector estatal y la aplicación de regímenes especiales de contribución en el sector no estatal”, sólo contribuirá a paliar la situación, pero no a resolverla. Incluso es injusto obligar a los trabajadores por cuenta propia a contribuir a la seguridad social; esto debería ser voluntario, máxime cuando la historia -como apuntamos anteriormente- ha demostrado que las jubilaciones cobradas hoy están totalmente depreciadas, por debajo del valor de las contribuciones efectuadas, debido a las tasas de inflación acumuladas, lo cual podría repetirse en el futuro.

Tampoco parece una solución lo señalado en el Punto 155 relacionado con “Brindar particular atención al estudio e implementación de estrategias en todos los sectores de la sociedad para enfrentar los elevados niveles de envejecimiento de la población”. En términos reales no hace falta hacer muchos estudios, ya que la causa del problema del envejecimiento y todos los males que concita, se debe a los efectos de un sistema disfuncional que ha llevado el país en su conjunto al desastre, incluida la demografía.

Hasta que los cubanos no tengamos “lo que teníamos que tener” no se resolverá problema alguno.

Continuará…

La Habana, 22 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XVIII)

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XVIII)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

La cultura se trata en el proyecto de Lineamientos en los Puntos 151 al 153.En ellos está priorizada la intención de reducir los gastos actuales mediante “la utilización efectiva de los recursos de que se dispone”, y “evaluando todas las actividades que pueden pasar del sector presupuestado al sector empresarial”, con el evidente propósito de reducir las responsabilidades presupuestarias en el financiamiento de la cultura.

Al mismo tiempo se plantea en el Punto 153 “Racionalizar la enseñanza artística y la formación de instructores de arte”; otra vía por la que se pretende reducir las asignaciones presupuestarias al sector de la cultura y el arte, que alcanzaron 1327,2 millones de pesos en 2009, aproximadamente el 2,1% del PIB del año, a precios corrientes, más que duplicándose con respecto a los gastos realizados en 2004, con una dinámica muy superior a la del PIB.

Los principales problemas arrastrados por la cultura cubana desde 1959 han sido la falta de libertad, los dogmas y una represión permanente con etapas extremadamente álgidas hacia los intelectuales y artistas que han expresado sus opiniones sobre la situación imperante en el país. La falta de espacio para la creación ha tenido una ligera apertura últimamente, aunque en general se mantiene la falta de libertad creativa. No es por casualidad que en el Informe de Desarrollo Humano (IDH) 2010, Cuba aparece como uno de los países con los peores índices de libertad y bienestar cívico, lo que se refleja negativamente en el ambiente cultural.

En cuanto a la calificación sobre democracia y libertades civiles, Cuba tiene una puntuación de 0, mientras en violación de derechos humanos está junto a Eritrea, Guinea Ecuatorial, Mauritania y Uganda. En libertad de prensa se ubica peor que China y Viet Nam. A esto se añade que ya adentrado el Siglo XXI, los cubanos no pueden tener acceso a Internet en sus hogares, salvo algunas excepciones autorizadas por el gobierno, y pueden utilizarla en los hoteles a precios muy altos en moneda convertible, con un costo por hora equivalente en algunos lugares superior a la mitad del salario medio mensual de un trabajador.

Al mismo tiempo, muchas de las grandes referencias de la cultura cubana están vedadas a la población por motivos políticos. Glorias, algunas ya desaparecidas, como Celia Cruz, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Bebo Valdés, Gloria Estefan, Willy Chirino y muchos otros son prohibidos. Recientemente, al fallecer una de las más grandes boleristas cubanas, Olga Guillot, ni siquiera apareció una nota en los medios, lo cual ha sucedido sistemáticamente.

Paralelamente se exalta a autores mediocres, pero que por su genuflexión a las autoridades son premiados y disfrutan de privilegios y niveles de vida elevados. Lamentablemente, dentro de esas características también hay relevantes artistas que se han doblegado ante el totalitarismo. Esos intelectuales y artistas han quedado marcados por esa incomprensible actitud, aunque la evaluación futura deberá respetar la obra legada. Por suerte, en los últimos tiempos, cantidad creciente de escritores, canta-autores, actores, músicos y artistas plásticos levantan la voz sobre los abusos y se han colocado junto al pueblo en la demanda de los cambios requeridos por nuestro país.

En el escenario decadente donde ha prevalecido el oportunismo y se ha premiado la mediocridad, a través de más de 51 años, en determinadas actividades se han mantenido niveles donde la obra artística se ha concebido con dignidad y decencia. Esta conducta encomiable, salvo excepciones, puede constatarse en el cine cubano, donde con mucha inteligencia y sorteando las presiones se han realizado verdaderas obras artísticas, fieles reflejos de la sórdida realidad cubana.

En contrapartida, hay actividades donde el oportunismo ha florecido con mayor fuerza. Noes casual que relevantes intelectuales oficiales hayan tenido que reconocer que los estudiantes de periodismo en Cuba no tienen referencias validas en la prensa nacional. Hoy, con contadas excepciones, la mayoría de los periodistas son propagandistas del régimen, plegados a sus directivas y meras herramientas de sus manipulaciones.

Resulta incuestionable que se pueden realizar grandes ahorros en los gastos en la cultura y el arte con sólo adecentar su ambiente y eliminar la publicación de obras inservibles dedicadas a ensalzar al régimen, engañar al pueblo y cultivar la personalidad de algunos dirigentes. Por otra parte, la cultura podría generar enormes recursos, si se eliminaran los dogmas y se permitiera la libertad de expresión. Si se facilitara el intercambio con otros países y fueran levantadas las prohibiciones para la presencia y actuación en la Isla de los artistas cubanos residentes en el exterior, se elevaría considerablemente la calidad de la cultura y el arte.

Cuba, aunque es una pequeña isla, con una cantidad de habitantes relativamente reducida, ha sido conocida tradicionalmente en el mundo por sus manifestaciones artísticas. Cuando se aspira a que el turismo se convierta en fuente sustancial de ingreso para la economía, la cultura y el arte pueden contribuir enormemente. Tampoco puede desconocerse el potencial económico de las manifestaciones artísticas con miras al exterior, en momentos cuando debido a la globalización y el impacto de novedosas tecnologías se hacen asequibles otros mercados.

No obstante para poder alcanzar esos objetivos, resulta indispensable un ambiente democrático, sin la intolerancia que tanto ha dañado durante 51 años. Resulta lamentable que estos aspectos relacionados con el arte y la cultura sean ignorados en el VI Congreso de partido, cuando tienen gran incidencia en nuestra economía.

Continuará…

La Habana, 22 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

CAMBIOS EN CUBA (PARTE 18).doc

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RAUL CASTRO PODRIA COMENZAR A ENMENDAR EL DESBARAJUSTE

RAUL CASTRO PODRIA COMENZAR A ENMENDAR EL DESBARAJUSTE DE 52 Años DE TOTALITARISMO

“La generación histórica…tenemos el deber elemental de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del socialismo en Cuba y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas”, expresó Raúl Castro al clausurar la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de diciembre.

Citó palabras de Fidel Castro en un evidente interés por demostrar que se había referido en 1976, hacía 34 años, a la necesidad de elevar la eficiencia económica, e insistido 10 años después, y continuó planteando que “Fidel con su genialidad iba abriendo brechas y señalando el camino y los demás no supimos asegurar y consolidar el avance en pos de esos objetivos…”. Parece que para revertir ahora, tienen que inculparse.

Ciertamente consintieron todo, porque quien opinó, fue defenestrado, convertido en no persona o encarcelado. En definitiva parece que en este momento el pueblo deberá continuar padeciendo disciplinadamente las dificultades y carencias, aumentadas por el masivo desempleo, fruto de la política de supuesto pleno empleo para propagandizar los logros de la revolución en todos los eventos internacionales. Porque “…las cuestiones que hemos analizado y los errores que hemos criticado, no pueden volver a suceder, se está jugando la vida de la revolución”…entiéndase de la cúpula gobernante. Como diría el rey francés: L´état c´est moi, el estado soy yo.

En el cúmulo de contradicciones del discurso, resulta que “…el propósito es hacer sustentable e irreversible el Socialismo en Cuba. No hay que temerle a las discrepancias de criterios y esta orientación, que no es nueva, no debe interpretarse como circunscrita al debate de los Lineamientos; las diferencias de opiniones, expresadas preferiblemente en lugar, tiempo y forma, o sea en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo, es por demás un derecho de que no se debe privar a nadie”. La estipulación precisa lleva en sí misma la limitación a la libertad de expresión, vetada usualmente como expresión contrarrevolucionaria.

Por otra parte, el azúcar “todos estos años ha tenido un precio por el suelo y ahora que se levantó, por no cumplir los planes del azúcar, por equis motivos, dejamos de percibir tantos millones de dólares…, continuó el presidente. No aludió a que un día se decidió desmontar y destruir la mayor parte de los centrales, y demoler la caña para destinarla a producir alimentos. El resultado ha sido que no hay caña, ni azúcar ni alimentos. Las orientaciones para las visionarias destrucciones se mencionan.

Se amplió el trabajo por cuenta propia para dar empleo a los despedidos y complementar la economía estatal, y al respecto Raúl Castro manifestó que “podemos asegurar que esta vez no habrá retroceso”, pero también acotó que “nadie puede llamarse a engaño, los Lineamientos señalan el rumbo hacia el futuro socialista, ajustado a las condiciones de Cuba, no al pasado capitalista y neocolonial derrocado por la revolución. La planificación y no el mercado será el rasgo distintivo de la economía y no se permitirá…la concentración de la propiedad”.

Apuntó que “los clásicos del marxismo leninismo al proyectar los rasgos que debían caracterizar la construcción de la nueva sociedad, definieron –especialmente Lenin- que el Estado, en representación de todo el pueblo, mantendría la propiedad sobre los fundamentales medios de producción…Nosotros absolutizamos ese principios y pasamos a propiedad estatal casi toda la actividad económica del país”. Pero no expresó que la Ofensiva Revolucionaria de 1968 lazada por Fidel Castro fue esa etapa, cuyas nefastas consecuencias se arrastran hasta hoy.

Más adelante se refirió a la entrega de tierras en usufructo iniciada dos años atrás e incluso a la posibilidad de valorar las asignaciones de áreas adicionales a los agricultores con resultados destacados en la utilización intensiva de sus suelos, pero precisó que “ si un día en el futuro se requirieran para otros usos, por una necesidad constructiva de una obra social o de una carretera o de lo que sea, el Estado compensaría a los usufructuarios lo invertido y les abonaría el valor de las bienhechuría”. Esa inseguridad desestimula al agricultor que tiene que trabajar arduamente en las tierras llenas de malezas (marabú), y procurarse implementos de mala calidad a precios exorbitantes, aunque posiblemente cuando comience a tener beneficios, lo perderá todo por la decisión y el pago que estipule el Estado.

Por otra parte el presidente manifestó que “el Estado regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos, y que si yo tengo un carrito, un cacharrito o lo que sea, un almendrón, como le llaman ahora, y es mío, tengo derecho a venderlo al que me dé la gana, cumpliendo también las regulaciones del registro de propietario”. Afortunadamente, parece que al cabo de 52 años se eliminará la prohibición que ha incautado la propiedad y llevado a prisión a muchos cubanos.

“O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos y hundiremos…el esfuerzo de generaciones enteras, desde el indio Hatuey…hasta Fidel, que nos ha conducido genialmente por estas situaciones tan complicadas desde el triunfo de la revolución”, expresó Raúl Castro. A pesar de esas referencias que el pueblo escucha incrédulo, evidencias de que los dirigentes históricos no pueden sustraerse de casi toda una vida dedicada a respaldar incondicionalmente al máximo jefe, el líder histórico que debe preservarse, si realmente se ha iniciado una etapa de cambios -aunque se le llame actualización del socialismo-, que paulatinamente libere las potencialidades creadoras del pueblo, con verdaderas posibilidades de expresión diversa, sin represión, y comience la salida de la crisis con provecho para toda la sociedad, el general y su entorno ejecutivo serían recordados positivamente por su desempeño en esta crucial etapa. Pero otra maniobra de engaño, de inmensa envergadura, podría acabar de destruir Cuba.

La Habana, 21 de diciembre de 2010

Miriam Leiva

Periodista Independiente

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BORDEANDO EL PRECIPICIO/ OSCAR ESPINOSA CHEPE/ CUBA:BORDEANDO EL PRECIPICIO

CUBA: BORDEANDO EL PRECIPICIO

“Perdura lo que el pueblo quiere”.

José Martí

Como es tradicional, el presidente Raúl Castro clausuró la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de diciembre que aprobó el Plan de la Economía y el Presupuesto para 2011. Su discurso fue confuso y contradictorio, pues reconoce la grave situación del país, pero al mismo tiempo repite las viejas y gastadas concepciones que durante decenios provocaron la crisis actual.

En primer lugar expuso que el plan de 2010 tuvo un desempeño aceptable, cuando los problemas se acrecentaron, evidenciados en el despido hasta abril próximo 500 000 trabajadores, con la afectación a sus familias; la peor zafra azucarera en más de 100 años; un descenso en la producción y exportación del níquel y la minoración de las inversiones por segundo año consecutivo -en esta ocasión por el incumplimiento del plan en 23,6%-, lo cual profundiza el proceso de descapitalización iniciado a comienzo de la década de 1990. Sin soslayar que el próximo año los cubanos volverán a beber el café mezclado con chícharo.

El gobierno no puede ufanarse de los resultados de la producción agropecuaria, por haber tenido una caída reconocida del 2,8%, posiblemente superior, al no contemplar la deficiente cosecha cañera; disminuyó la construcción en 12,2%, incluida la edificación de nuevas viviendas con una baja del 6,7%. Paralelamente el nivel de vida de la población sigue constriñéndose: aumentan los precios de los productos esenciales debido a la escasez y ya es difícil obtener arroz, frijoles, leche en polvo -hasta pagada con divisas- y el pan en determinadas zonas del país.

Mientras, se saca del sombrero un crecimiento inexplicable en Otros Servicios de 4,4%, aunque es evidente la regresión en la educación y la salud pública, especialmente en esta última con carencias agudas de medicamentos, reconocidas oficialmente, y hasta la defunción de un número significativo de pacientes en el Hospital Psiquiátrico de La Habana debido a : “…varias deficiencias relacionadas con la no adopción oportuna de medidas” Todo evidencia que resulta insostenible que el PIB en 2010 creciera en 2,1%, como afirma el gobierno.

Tampoco puede ser motivo de complacencia el hecho de que este año se hayan conocido escándalos de corrupción de mayúsculas magnitudes, como nunca antes. Esta situación no debe extrañar por la falta de control de los recursos existente durante decenios, incluido que la mayoría de las empresas carecen de una contabilidad confiable, panorama agravado con la doble circulación monetaria. También contribuye al malsano ambiente, la gran frustración y el incremento sostenido de las diferencias sociales, así como la pérdida generalizada de confianza en el futuro de la nación.

La creciente ilegalidad es fomentada además, por el modelo económico sociolista, basado en las componendas, el oportunismo y el clientelismo político, terreno fértil para la mentira, el engaño y la doble moral, que ha conducido la sociedad a la pérdida de valores éticos y morales en colosales dimensiones.

Frente a esta situación el presidente, aunque reconoció la gravedad del momento, reiteró fórmulas desgastadas, “actualizadas” con medidas insuficientes, para permitir ciertas iniciativas tipo bonsái, con el propósito de mantener el rígido control centralizado estatal, que se quedan a mitad de camino, y, por consecuencia, no sacarán la nación de la crisis, sino que podrían provocar mayores dificultades.

Desafortunadamente se continúa hablando de un modelo socialista que nunca ha existido en Cuba. En realidad ha habido un esquema disfuncional y antisocial, mediante el cual no se han defendido los intereses de los trabajadores, quienes han sido perjudicados constantemente con salarios y pensiones miserables que no alcanzan para vivir, y ahora con el despedido masivo del 25,0% de los actualmente ocupados, en varias etapas.

No es casual que desde hace tiempo los socialdemócratas y otros socialistas moderados del mundo, sean críticos de la situación imperante en Cuba, y que en estos momentos hasta la llamada extrema izquierda se quiera desentender de sus antiguos compromisos con La Habana.

Desafortunadamente, el gobierno continúa inmerso en sus viejas concepciones. Así, el presidente arremetió contra la “concentración de la propiedad”. Se niegan a que personas emprendedoras con tenacidad y trabajo honesto desarrollen negocios eficientes y prósperos, y paralelamente contribuyan a la riqueza de la sociedad mediante el pago racional de impuestos. Prefieren empresas estatales improductivas e irrentables, devoradoras de subsidios y generadoras de corrupción. Parece que sólo una elite política y sus allegados tienen derecho a poseer lujosas residencias, autos modernos, disfrutar de vacaciones en lugares privilegiados y viajar al extranjero cuando desean.

Paradójicamente, mientras el presidente hace hincapié en la eliminación del secretismo, no se pone a disposición de la población el Plan 2011-2015, y sólo son brindados datos aislados sobre el comportamiento de la economía en 2010, conociéndose que se distribuyó entre los diputados un informe detallado que debería ser de dominio público. Pruebas demostrativas que en Cuba del dicho al hecho, hay un gran trecho.

Ciertamente, el presidente en determinados momentos, cuando asumió el poder, creo ciertas esperanzas de cambio, pero estos se han esfumado y quedado una gran frustración, a pesar de que en todos los puestos claves del aparato estatal ha podido situar personas de su confianza. Los motivos de esta inercia no se conocen en detalle. Quizás haya tenido que hacer concesiones a los sectores más conservadores del Estado-Partido. Quizás sus deseos de reformas económicas choquen con el miedo de perder el poder, ante la posibilidad real de que creen posteriores aspiraciones de libertades políticas. Quizás sea una combinación de ambas visiones lo que impide los cambios estructurales y de conceptos, que con urgencia necesita Cuba.

La situación de régimen, mientras tanto, es cada vez más insostenible y la sociedad ya no bordea el precipicio, está en caída libre.

La Habana, 21 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente

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