Archivo mensual: diciembre 2010

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XV)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

La Política Social, que se pretende discutir en el VI congreso del PCC, está plasmada en los Lineamientos, Capítulo VI, Puntos del 129 al 165.

Los objetivos generales se establecen al inicio del capítulo. En el Punto 129 se plantea “continuar preservando las conquistas de la revolución, tales como acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”. Asimismo en el Punto 130 se señala la necesidad de “rescatar el papel del trabajo como la vía fundamental para contribuir al desarrollo de la sociedad y a la satisfacción de las necesidades personales y familiares”.

En el Punto 132 se refleja un aspecto reiterado en los últimos tiempos: “eliminar gastos excesivos en la esfera social”, lo que el gobierno de Raúl Castro ya había comenzado con el fin de adecuar los gastos a las decrecientes posibilidades de la nación. Es imposible para un país pobre, y por demás inmerso en una crisis cada vez más profunda, mantener gastos sociales que sólo en educación y salud pública representaron el 25,1% del PIB en el 2009.

Resulta incuestionable que en diversos aspectos sociales con posterioridad a 1959 hubo avances significativos, sobre todo en la educación y la salud pública. Aunque se trata hoy de soslayar oficialmente, Cuba contó antes del mencionado año con tradiciones relativamente importantes en cuanto a avances sociales, en especial en educación y salud pública, en relación con otros países latinoamericanos, a pesar de los malos gobiernos que existieron y de la influencia nefasta de la politiquería al uso. El mérito lo tuvo una sociedad civil que afrontó las dificultades luchando por el mejoramiento de esos servicios, lo cual se aprecia en las estadísticas de la época.

Realmente, los avances obtenidos tenían lados oscuros, como era la deficiente atención educativa y de salud a los cubanos residentes en áreas rurales y a sectores marginados en zonas urbanas. Precisamente con el triunfo de la revolución uno de los objetivos era subsanar esas deficiencias y brindar acceso a servicios de calidad a todos los cubanos. Posteriormente continuaron los progresos, sin desconocer que siempre estuvieron muy ligados a los abundantes recursos que hasta 1989 fluyeron de la Unión Soviética y países del este de Europa en forma de subvenciones. Hay que subrayar que también tuvieron aspectos negativos, particularmente en materia educativa, con una enorme carga de propaganda política, basada en dogmas y consignas, dirigida a formar ciudadanos carentes de discernimiento propio y establecer un culto irracional a determinados líderes.

Desprovisto el país de la “ayuda” a inicios de 1990, empezó el deterioro paulatino de la salud pública, la educación, el deporte, la cultura y la seguridad social, con una incidencia muy negativa en los salarios, que como indicara el Presidente Raúl Castro el 26 de julio de 2007 son insuficientes para vivir.

En la educación los efectos de la crisis han sido devastadores, lo cual se ha unido a erradas decisiones, incluida la crónica graduación masiva de estudiantes sin los conocimientos correspondientes, para cumplimentar metas políticas, deteriorándose significativamente la calidad de la enseñanza. La empeorada situación económica a partir de 1990, llevó a gran cantidad de maestros y profesores a abandonar el magisterio en busca de ingresos mayores en otras actividades, o a abandonar el país.

Paralelamente, las instalaciones se han ido deteriorando por falta atención, y la escasez de recursos pedagógicos se acrecentó. Ante tal situación, el gobierno adoptó medidas absurdas, no destinó recursos para estabilizar la permanencia del personal docente, sino que los utilizó en “batallas de ideas”, marchas y otras irracionales iniciativas políticas. Decidió crear improvisadamente los llamados maestros emergentes, alumnos de las secundarias sin base de conocimientos ni vocación, motivados por la promesa de acceso directo a la universidad o comprometidos políticamente, y algunos motivados por trabajar en La Habana y otras ciudades. Se inventaron los maestros integrales, también preparados urgentemente para impartir casi todas las asignaturas. Esto tuvo resultados cualitativos catastróficos.

En los últimos, el gobierno de Raúl Castro ha adoptado algunas políticas rectificadoras que eliminaron esos planes lesivos y el costosísimo programa de las escuelas secundarias en el campo, que obligaba a los adolecentes a alejarse de sus familias y vivir en condiciones difíciles, no sólo materiales, con resultados deformadores. A estas medidas se sumó la decisión de exámenes obligatorios para ingresar en la enseñanza universitaria, con cupos en las diferentes carreras, lo cual se inscribe en el programa de medidas de ahorro en curso.

No obstante, será difícil erradicar el nefasto legado de tantos errores cometidos, cuando aún impera una concepción pedagógica extremadamente politizada, promotora de una visión parcializada de la vida, con el objetivo de formar generaciones intelectualmente castradas que sigan dejándose manipular.

Hoy la educación cubana se ha quedado rezagada del nivel mundial. Es cierto que el profesor y las aulas continúan teniendo gran importancia en el sistema educacional, pero poco a poco se imponen novedosas técnicas que constituyen un complemento indispensable. Es el caso del amplio uso de las computadoras y la conexión a Internet, que abren un potencial de información enorme y un amplio acceso a la cultura. No es por gusto que en países de América Latina, como Uruguay, se obsequia a cada estudiante y profesor una computadora. En Cuba, los estudiantes no tienen posibilidad de poseer un equipo y mucho menos conexión a Internet. De acuerdo al Informe de Desarrollo Humano (IDH) 2010, tiene el peor lugar de la región en acceso a la informática. Sólo en 2008 se permitió a los ciudadanos comprar computadoras y disfrutar de servicios para teléfonos móviles, únicamente cobrados en moneda convertible.

Por otra parte, los jóvenes no se forman únicamente en los centros educacionales. La familia y el contacto social diario tienen gran importancia. Desgraciadamente, el ambiente de la sociedad cubana no es el mejor para la creación de ciudadanos dignos y cívicos. Tras más de 20 años de profunda crisis -ahora agudizándose-, múltiples carencias y la implantación del miedo por el Estado totalitario, las deformaciones éticas y morales son profundas. Debido al ambiente creado actitudes reprobables en cualquier parte del mundo, como la doble moral, la mentira y el robo, para muchos cubanos son normales. Se ha acendrado una mentalidad que aprueba todo para sobrevivir en la jungla en que se ha convertido Cuba.

La deficiente calidad de la enseñanza afloró al implantarse los exámenes de ingreso a la universidad con la alarmante cantidad de suspensos. Asimismo, se tuvo que establecer la enseñanza obligatoria de ortografía en niveles de enseñanza superior y exámenes como requisito para obtener títulos universitarios. Paralelamente han surgido escuelas privadas ilegales, donde los padres con recursos envían a sus hijos para complementar la deficiente preparación escolar. Con ello se ha desarrollado la privatización oculta, pero poderosa, de la enseñanza. Esto estable diferencias entre los niños y jóvenes en dependencia de los recursos familiares, lo que se añade a la alimentación y la forma de vestir de los alumnos, según el nivel económico de los padres que depende mucho de su ubicación política o poseer parientes en el exterior que les envíen remesas.

Al mismo tiempo en la educación existen desproporciones similares a otros sectores. En particular han sido graduados un número desproporcionado de profesionales universitarios – no siempre con los conocimientos requeridos-, mientras la preparación de técnicos medios y obreros calificados quedó a la zaga, sin reconocimiento social ni motivación a los jóvenes para iniciar estudios en estas especialidades. Además, la formación de esta fuerza de trabajo tampoco ha sido adecuada, con grandes carencias materiales y relegada por la política propagandística de graduar gran cantidad de universitarios.

Al desestimulo por los bajos salarios, la carencia de información técnica, el vacío de reconocimiento social y las generalizadas malas condiciones laborables, a las nuevas generaciones de estudiantes se les une ahora la incertidumbre de hallar empleo futuro por el despido de 500 000 trabajadores hasta abril de 2011 y 800 000 posteriormente.

El fracaso del totalitarismo en la gestión de la sociedad cubana se refleja en la educación con especial fuerza.

Continuará…

La Habana, 15 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XVI)- SALUD

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XVI)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

Al tema de la salud en los Lineamientos se dedican los Puntos 143 al 148. En el 143 se plantea: “Potenciar la calidad del servicio que se brinda, así como el ahorro, la utilización eficiente de los recursos y la eliminación de gastos innecesarios”. En el Punto 144 se precisa la necesidad de: “Potenciar el diagnostico clínico y utilizar racionalmente los medios de estudio complementarios, en especial la tecnológica más costosa”. En el Punto 146 se plantea: “Prestar la máxima atención al desarrollo de la medicina natural y tradicional”, evidentemente dirigido a la sustitución de medicamentos o materias primas importadas, por brebajes y hierbas curativas de origen nacional.

De la lectura de la propuesta de Lineamientos y otras iniciativas que no aparecen en este documento, como es el despido de 22 000 trabajadores del Sector Salud en los próximos meses, se desprende la adopción de una política encaminada a realizar grandes recortes en los gastos, a fin de adaptarlos a las crecientemente menguadas posibilidades económicas. En 2009 los gastos alcanzaron el 10,6% del PIB, lo cual representa una considerable alza respecto a años anteriores, pero con servicios peores, creándose una situación insostenible.

Indudablemente después de 1959 Cuba tuvo avances en el Sector Salud. Sin embargo, a partir de 1990, por la pérdida de las subvenciones soviéticas y de naciones del este Europeo, la calidad del servicio ha decaído. Muchos hospitales y centros de atención al público están en malas condiciones; el personal médico y paramédico, mal retribuido y sin el debido reconocimiento social, no siempre brinda un adecuado servicio; la ausencia de recursos en los hospitales ha obligado a que las personas ingresadas tengan que traer consigo sábanas, fundas, cubos, material sanitario y en ocasiones hasta las luces para las habitaciones.

A la crónica falta de medicamentos se han unido muchas otras carencias, a tal punto que en enero de 2010 se reconoció oficialmente –por el escándalo nacional- que hubo 26 fallecimientos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana “por varias deficiencias relacionadas con la no adopción oportuna de medidas”.

A los problemas de recursos se ha añadido la exportación masiva de personal médico y paramédico, que ya constituye el primer rubro de captación de divisas, pues Cuba prácticamente no tiene que exportar a no ser algunas cantidades de níquel provenientes de fábricas con una capacidad de producción de algo más de 70 000 toneladas anuales. Esta catastrófica situación del comercio de bienes ha sido reemplazada por la venta al exterior del personal técnico, que si bien ha sido una ayuda económica, también ha tenido consecuencias negativas sobre la atención médica en el país.

Por otra parte, se ha desarrollado un sistema de hospitales y otras instalaciones de salud de superior nivel dedicado a la atención de extranjeros, incluidas farmacias donde se comercializan los medicamentos en divisas, a precios prohibitivos para la mayoría abrumadora de la ciudadanía.

Debe resaltarse que la falta de higiene en ciudades y pueblos es realmente impresionante. Ello se puede observar en la deficiente recogida de los desechos, efectuada en el interior del país usualmente mediante carromatos descubiertos tirados por caballos. El expendio colectivo de comestibles, en la mayoría de los establecimientos es realizado sin la debida aplicación de normas elementales de salubridad. No puede ignorarse tampoco la contaminación del agua potable por las masivas roturas en las conductoras, y el deficiente estado del el sistema de alcantarillado y desagüe de las aguas albañales.

Desafortunadamente, la situación del sistema de salud cubano se analiza en ocasiones con superficialidad por parte de algunos organismos internacionales, soslayándose sus deficiencias. Excluyen los considerables problemas presentes, agravados por la falta de sustentabilidad económica y una indebida utilización de los recursos disponibles. Los criterios exageradamente favorables hacia el sistema de salud cubano se basan en algunos indicadores como la real baja mortalidad infantil (4,8 muertes por 1000 nacidos vivos en 2009), pero no se toma en consideración la reducida tasa de fecundidad total (1,5 partos por mujer entre 2005-2010, según IDH 2010), la más baja de América Latina y el Caribe, lo que permite una atención más directa al existir menos embarazadas; sin mencionar los altos niveles de abortos, muchas veces practicados al menor indicio de que pudiera haber complicaciones al nacimiento.

Por supuesto, una tasa baja de mortalidad infantil coadyuva a índices relativamente altos de esperanza de vida al nacer, que es el caso cubano con aproximadamente 78 años, similar y hasta inferior a la otras naciones en la región como Costa Rica, Uruguay y Chile. Tampoco hay relación entre el número de médicos por habitantes en Cuba o el porciento de gastos en Salud con la calidad de la asistencia brindada, cuando se comparan con países poseedores de sistemas de relevante nivel como Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Suiza, entre otros.

Hay 65 médicos por cada 10 000 habitantes en Cuba, mientras los países europeos mencionados mantienen cifras por debajo de los 40 usualmente. El gasto público en salud relacionado con el PIB en Cuba es el más alto del planeta. La salud pública no afronta peores problemas actualmente debido a la dedicación del personal médico y paramédico, a pesar de ser muy mal retribuido y prestar sus servicios condiciones muy difíciles.

Continuará…

La Habana, 15 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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INUNDACIONES EN VENEZUELA PODRAN REPERCUTIR NEGATIVAMENTE EN MALTRECHA ECONOMIA CUBA DEPENDIENTE

INCLEMENTES INUNDACIONES EN VENEZUELA REPERCUTEN EN CUBA

Incesantes lluvias torrenciales han mantenido en emergencia los estados de Falcón, Vargas, Miranda y el distrito capital de Caracas que circundan, desde fines de noviembre, y pusieron en estado de alerta la mayor parte del territorio de Venezuela.

Las fuertes inundaciones arrasan calles, carreteras y puentes. El deslave sepulta las míseras viviendas de los cerros. Los pobres moradores se resisten a abandonar sus hogares por temor a los saqueos, aunque la crecida y la fuerza de las aguas no le brindan otra opción, en un país donde la criminalidad y la corrupción no tienen límites. De todas formas pierden sus pocas posesiones, sin esperanzas de reponerlas. En muchas regiones alejadas no ha sido posible la evacuación a tiempo y cientos de personas están incomunicadas o posiblemente desaparecidas. Los campesinos presencian la devastación de sus cosechas. La producción petrolera, principal fuente de ingresos de la nación, tiene afectaciones hasta con la paralización de refinerías debido a cortes prolongados de electricidad.

Los Consejos Comunales permanecen movilizados junto al ejército, los bomberos y la policía, que debe cuidar el orden y también pierden sus pertenencias. Los damnificados son tantos, que los lugares de evacuación y los abastecimientos no son suficientes. Se procura donaciones de artículos de primera necesidad. La catástrofe desborda las posibilidades del gobierno. Lamentablemente, con anterioridad las aguas llegaron a la vecina Colombia, donde existe una verdadera crisis humanitaria, que parece extenderse a Venezuela, con el peligro de epidemias.

En la República Bolivariana trabajan 44 000 cooperantes cubanos, dispersos en toda la geografía. Por tanto, gran cantidad de ellos han sido evacuados en muchos casos para refugios de emergencia. En Tocuyito, estado de Falcón, han estado en gran riesgo, pues la represa ha podido colapsar, según publicara el periódico Juventud Rebelde el 1 de diciembre, cuando se ofreció información para asegurar que todos los trabajadores se encontraban bien y laborando en las condiciones de emergencia.

Junto al drama humanitario, el cual motiva la solidaridad de todos los cubanos, los efectos sobre la economía venezolana son inmensos, pues junto a las pérdidas se requieren grandes erogaciones para asistir a los damnificados y restaurar la infraestructura productiva, vial, eléctrica y la agricultura. Hasta la llegada de las lluvias desoladoras, el presidente Chávez utilizó métodos populistas para procurar afincarse indefinidamente en el poder. Las elecciones municipales y provinciales de septiembre demostraron un descenso apreciable del apoyo e iniciará 2011 con un Congreso sin la mayoría absoluta a que aspiraba para continuar su consolidación como caudillo. Además, los resultados económicos desfavorables ya auguraban la necesidad de corrección de sus dadivas a manos llenas en el marco del ALBA, otras “ayudas” silenciosas con maletas de dólares, así como los suministros de petróleo a precios preferencial hasta en Nueva York y Londres.

El gobierno de Cuba ya había dado señales de temor por la dependencia de los subsidios venezolanos, que le permitieron sortear la crisis de los años 1990 y mantener el manejo de la economía incólume para preservar el totalitarismo caprichoso e ineficiente. Pareció buscar fuentes alternativas en Brasil, China, Irán, Angola, Argelia, Viet Nam y Rusia, pero sin resultados contundentes.

No obstante, la celebración en La Habana en noviembre del 10 aniversario de la firma de los acuerdos de integración y su prórroga por 10 años con los compromisos de Chávez, incluyendo la priorización de inversiones y empresas supuestamente conjuntas, parecieron darle prolongadas seguridades. Posiblemente esto fue una causa importante para el abandono de los “cambios estructurales y de concepto” prometidos por Raúl Castro el 26 de julio de 2007, y la convocatoria del VI Congreso del Partido Comunista para aprobar los Lineamientos Económicos y Sociales que regirían “la actualización del modelo económico, en el que primará la planificación y no el mercado”. Una posible imposición de Fidel Castro y la burocracia anquilosada, y una aceptación de los eventuales reformistas, conocedores de la necesidad de medidas raigales, pero temerosos de poner en peligro la prolongación de su poder absoluto.

Las inclementes aguas venezolanas podrían conmocionar los planes en Cuba. Las autoridades cubanas deberían enmendar la dependencia, diversificar y normalizar las relaciones internacionales, y restituir a los cubanos sus derechos, pues la “actualización del modelo” sólo ha anunciado los deberes y mayores penurias, al son del cese de prohibiciones irracionales, el desempleo masivo y muy limitada apertura del puño en la esfera económica. Se tendrá que echar a andar con cabeza y pies propios.

La Habana, 2 de diciembre de 2010

Miriam Leiva

Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS – (PARTE XIV)

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XIV)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

La política de ciencia, tecnología e innovación se trata en el proyecto de Lineamientos entre los puntos 122 y 128 con las usuales generalidades apreciadas en todo el documento. En Cuba, los principales obstáculos para el avance de estos decisivos aspectos para el progreso de una nación radican en la falta de recursos para invertir en investigación y desarrollo, así como la ausencia de un clima de libertad creativa, donde científicos y especialistas puedan sin temores promover sus talentos.

El acceso a los avances científico-técnicos, la libertad de contacto con homólogos en el mundo y de viajar, la utilización irrestricta de Internet y la posibilidad de emitir opiniones sin temor a ser represaliado son fundamentales para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación. En Cuba el desarrollo de estas importantes materias está regido por instituciones que mantienen una gran centralización del proceso investigativo, enmarcadas en altos niveles de burocracia y dirigidas por jerarquías usualmente conformadas por decisiones políticas y de clientelismo, sin relación en muchas ocasiones con los niveles de calificación y experiencia necesarios para manejar asuntos de tanta complejidad como son los científico-técnicos. A esto se une un contexto crecientemente más difícil para el financiamiento de las investigaciones como consecuencia directa del agravamiento de la situación económica del país, y las prohibiciones para acceder a Internet por motivos fundamentalmente políticos.

Por otra parte, aunque los dirigentes cubanos continuamente tratan de ejercer como jueces y fiscales de toda la compleja situación internacional en materia del medio ambiente, la degradación generalizada del ecosistema de Cuba es altamente preocupante, sobre todo en el uso del agua y la permanente pérdida de fertilidad de los suelos, esencialmente a consecuencia del mal manejo a través de los años.

La ciencia debería priorizar en sus investigaciones y aplicaciones tecnológicas las vías para revertir esa situación, que de seguir agravándose impactarán terriblemente sobre la biodiversidad y la vida de la población. En el caso del agua, casi el 60,0% de la bombeada para ser utilizada no llega a su destino por el pésimo estado de las conductoras y tuberías de distribución. A esto se agrega una creciente contaminación de ríos y otros reservorios de agua para el consumo humano. El estado del agua en las bahías y el litoral también es nefasto, lo cual ha incidido en la reducción de la vida marina, afectando la actividad pesquera, y pone en peligro los atractivos turísticos.

En el caso de los suelos, de acuerdo con estadísticas oficiales el 14,9% de la superficie agrícola está afectado por la salinidad y la sodicidad, el 43,3% por erosión de fuerte a media, el 40,3% por mal drenaje, el 44,8% por baja fertilidad, el 69,6% por muy bajo contenido de materia orgánica, entre otros factores negativos. Esto ha resultado en que de una superficie de aproximadamente 8,7 millones de hectáreas estudiada por el Instituto de Suelos, sólo el 18,5% son muy productivas, el 16,1% productivas, el 18,5% poco productivas y 46,7% muy poco productivas. Esta gravísima situación no se aborda en los Lineamientos.

Otro problema grave actualmente es la falta de energía, por lo cual resulta indispensable priorizar la búsqueda de fuentes alternativas y renovables, en especial de procedencia solar, eólica y proveniente de la utilización de la caña de azúcar. También de suma importancia resulta la sustitución de la dependencia externa en materias primas para la alimentación animal, plaguicidas, fertilizantes.

Es paradójico que Cuba, pionera en la utilización de novedosas técnicas en América Latina (máquina de vapor, ferrocarril, telegrafía, telefonía, televisión) hoy se encuentre atrasada en la región en el empleo de la energía eólica y solar, así como en la obtención y uso de combustibles como el etanol derivado del procesamiento de la caña de azúcar, producido actualmente por Brasil con el cual ha reemplazado ampliamente el combustible fósil en el transporte automotor e incluso aéreo.

La falta de recursos para la ciencia y la técnica parece difícil de resolver en los próximos años, dada la situación económica. Como alternativa se requiere fortalecer la colaboración científico-técnica, ya sea por la vía multilateral, en particular a través de los organismos especializados de Naciones Unidas, o de forma bilateral. Para esto último, el gran obstáculo es la tozudez y la intolerancia del gobierno cubano, y su renuencia a aceptar las prácticas usuales de convivencia internacional. Factor que impide la normalización de las relaciones con los países desarrollados, lo cual lastra el potencial de cooperación científico-técnica.

Nuestro país está a poca millas de la nación más avanzada del mundo en la ciencia, la tecnología y la innovación, por tanto en estos campos podría beneficiarse si se mejoraran las relaciones con Estados Unidos en un marco de respeto mutuo. Igualmente sería muy provechoso normalizar los vínculos con la Unión Europea y otros países desarrollados.

De seguir por el camino del enfrentamiento y el aislamiento, Cuba seguirá atrasándose en la ciencia y la técnica con consecuencias terribles para la propia supervivencia del país en un mundo cada vez más globalizados y competitivo.

Continuará…

La Habana, 7 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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LINEAMIENTOS…CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XIII)

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XIII)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

Del Punto 109 al 121 en el proyecto de Lineamientos se aborda la política inversionista a seguir en los próximos años. Las orientaciones y los buenos deseos expresados en los distintos puntos dejan a un lado el problema central de las inversiones en Cuba y de las posibilidades de detener el imparable proceso de descapitalización de la base productiva y la infraestructura: la falta de capacidad inversionista.

Actualmente Cuba no tiene apenas capacidad de ahorro ni posibilidades de conseguir en el exterior recursos financieros para comenzar el proceso de inversiones necesario. Incluso en los últimos tiempos se ha agudizado la caída de las inversiones, como resultado de la insolvencia que paulatinamente asfixia la economía. En 2009, las inversiones disminuyeron en un 15,0%, y similar situación ocurrió en el primer semestre de 2010, según cifras oficiales.

El retroceso inversionista ocurrió principalmente por la incapacidad para importar equipamiento. Por ello, para incrementar las inversiones a los niveles necesarios y poder detener la descapitalización imperante, el camino es la reforma radical de la economía, abandonando los tabúes que tanto daño han hecho. Sin un crecimiento productivo eficiente, que permita incrementar la capacidad de exportación y, por consiguiente, de pago, será imposible crear el ahorro interno para el proceso inversionista requerido, así como restaurar la confianza internacional hacia Cuba como destino seguro para invertir.

Por supuesto, como se expresa en el Punto 109, habrá que reordenar el proceso inversionista con el objetivo de que se: “erradique la espontaneidad, la improvisación, la superficialidad, el incumplimiento de los alcances, la falta de profundidad en los estudios de factibilidad y la carencia de integralidad al emprender una inversión”. Sin embargo, todo eso no se puede lograr hoy en una economía llena de carencias y escaseces, donde en primer lugar no hay seguridad sobre la llegada de suministros a las obras cuando se necesitan. Procurar la formación de capital fijo como un proceso aislado del conjunto de la economía conducirá a nuevos desastres y a la prolongación indefinida de la ejecución de las obras, con la consiguiente elevación de sus costos e inmensas pérdidas sociales.

Además, resulta indispensable dejar a un lado el monopolio estatal, en especial en las construcciones. La experiencia indica la necesidad de alentar la formación de entidades privadas, a las cuales se pudiera contratar o subcontratar obras bajo control público, sobre la base de compromisos establecidos en tiempo y forma en los contratos. En esta práctica de contratos y subcontratos en las nuevas obras no puede obviarse la participación de empresas extranjeras, que además de garantizar la calidad de las inversiones pudieran dejar en nuestro país buenas experiencias en la gestión de obras y tecnologías constructivas, incluso debido a estos últimos motivos podría ser factible en determinadas oportunidades la concertación de contratos llave en mano, sobre todo donde la demora de las terminaciones y la puesta en funcionamiento de inversiones traerían pérdidas muy altas para la economía.

Hoy la situación de Cuba en materia inversionista es muy grave. Como ha declarado el propio gobierno, una cifra aproximada del 60,0% del agua no llega a los consumidores. El 74,0% del área pavimentada de La Habana requiere reparaciones. Más del 40,0% de las viviendas está en malas o regulares condiciones. Alrededor del 16,0% de la energía eléctrica se pierde por las deficientes condiciones del sistema de transmisión y distribución. En la agricultura están en vías de desaparición los tractores y otros equipos. El transporte automotor tiene una situación crítica, en las grandes ciudades ha sido sustituido en alto porcentaje por vehículos tirados por animales. Los sistemas de alcantarillado no se han ampliado y las poblaciones han seguido creciendo, los existentes no han tenido un mantenimiento adecuado y por consecuencia funcionan deficientemente. Las fábricas en general poseen maquinarias muy anticuadas, muchas son las mismas existentes cuando fueron confiscadas a comienzos de los años 1960.

Como puede apreciarse, se requieren inversiones urgentes para afrontar un proceso al parecer imparable de decadencia, que amenaza hasta los cimientos de la nación cubana.

Continuará…

La Habana, 9 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XII) OSCAR ESPINOSA CHEPE

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XII)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

En lo referido a la inversión extranjera, el Proyecto de Lineamientos omite la participación de la comunidad cubana en el exterior en la reconstrucción nacional. Un sector de nuestro pueblo que, con el otorgamiento de las garantías necesarias, podría ser fuente de importantes recursos financieros, tecnologías avanzadas, conocimiento y experiencia en la gestión de negocios y posibles nuevos mercados.

Esta posible iniciativa tiene positivos antecedentes en otros países, como las facilidades conferidas por China a nacionales asentados en ultramar, preferentemente en Taiwán, donde abandonando las diferencias políticas se han conseguido considerables volúmenes financieros que han contribuido al desarrollo del territorio continental.

Para lograrlo, en el caso cubano, habría que adoptar una política pragmática e inteligente de acercamiento a nuestros hermanos en el extranjero, muy en especial hacia la comunidad afincada en Estados Unidos, que además podría ser un puente para mejorar las relaciones con ese país, con enormes beneficios para nuestra economía. Ya la comunidad cubana allí constituye abrumadoramente la primera fuente de remesas a Cuba y la segunda en emisión de visitantes después de Canadá. Es una de las minorías más exitosas y está establecida fundamentalmente en la Florida, a pocas millas del archipiélago cubano.

Es tiempo de abandonar los antiguos rencores, sólo alimentados en ambas riberas del Estrecho por minorías desfasadas, para caminar hacia el entendimiento. Más allá de las diferencias e incomprensiones que puedan existir en determinados temas – todas superables a través de contactos y buena voluntad-, existe la realidad incontestable de que todos somos cubanos con el derecho y el deber de reconstruir nuestra patria común, el sitio donde están nuestras raíces.

Resulta lamentable que hasta este momento las autoridades cubanas persistan en negarse a establecer relaciones con organizaciones que han hecho propuestas concretas de colaboración, como el Grupo de Estudios Cubanos -Cuban Study Group -, e incluso otras con gran autoridad en la comunidad cubana en el exterior, que actualmente mantienen posiciones con propensiones dialogantes y respaldaron el levantamiento de la prohibición de los viajes de los cubano-americanos y el incremento del envío de remesas.

¿Si los comunistas chinos y el Kuomintang, separados por un mar de sangre, se han sentado a conversar para promover acciones en beneficio de su pueblo, por qué los cubanos dejando atrás los agravios no podemos hacer lo mismo? Las autoridades cubanas podrían dar el primer paso, al propiciar que las remesas provenientes para hacer inversiones tengan un trato preferencial en las tasas de cambio, impuestos y otros aspectos.

En cuanto a la colaboración internacional, en especial la brindada por Cuba, se requiere una seria revisión. Debe mantenerse una política de asistencia al exterior acorde con las posibilidades. Resulta absurdo querer dar lo que no se tiene. Por ejemplo, se están recibiendo miles de jóvenes extranjeros para cursar carreras universitarias, muchos de los cuales proceden de países con una situación económica significativamente mejor que la nuestra, mientras los centros universitarios limitan el acceso a los cubanos y realizan su labor educativa en situaciones precarias por falta de recursos.

En cuanto a los Puntos 105 y 106, es correcto la promoción de la colaboración por la vía multilateral, en especial con instituciones del sistema de Naciones Unidas, así como priorizar las relaciones con organizaciones de colaboración internacional, a fin de recibir el apoyo material y tecnológico en el desarrollo de objetivos para el aprovechamiento de las diversas fuentes de energías renovables, y en otros campos de mucha importancia para Cuba como podría ser la nanotecnología.

Sería muy provechoso el envío de jóvenes a estudiar en el exterior, escogidos por su rendimiento académico y talento. Un objetivo podría ser la promoción del intercambio con los países de Europa y Estados Unidos; en este último, estudiaban 671 616 estudiantes extranjeros, según datos recientes del Instituto de Educación Internacional (IEI) de Nueva York. Los países con mayor participación eran India (103 000), China (98 000) y Corea del Sur (75 000). Venezuela, con una situación tirante con Estados Unidos, tenía 4 600 estudiantes, un 5,0% más que en el período anterior. Por supuesto, para desarrollar una cooperación fructífera con Europa, Estados Unidos y otros países desarrollados, deberán existir relaciones normales con esas naciones, imposibles de lograr en las actuales circunstancias de continuados enfrentamientos.

Sobre la integración económica, en el Punto 7 se plantea “dar prioridad a la participación en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)”. Si se estudian los intercambios comerciales con las naciones integrantes, puede constatarse que a excepción de Venezuela, lo logrado con los demás países es ridículo, y que no existen posibilidades reales para establecer vínculos de cooperación beneficiosa para ambas partes. Únicamente se han hecho algunas actividades en la salud y la educación, con financiamiento venezolano y asistencia técnica cubana, dadas las limitaciones de los receptores de la colaboración.

Sólo en Venezuela se han logrado apreciables niveles de cooperación por la sustentación de sus grandes disponibilidades de petróleo. Sin embargo, las perspectivas de desarrollo de la colaboración con ese país son muy inciertas, pues dependen de la permanencia del chavismo en el poder, para lo cual no existe ninguna garantía.

Continuará…

La Habana, 7 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XI)

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XI)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

En el proyecto de Lineamientos para el VI Congreso del PCC, el Capítulo III trata sobre la Política Económica Externa, con los Puntos del 68 al 108 dedicados al comercio exterior, deuda y créditos, inversión extranjera, colaboración e integración económica.

La situación de la económica externa es muy difícil desde hace mucho tiempo, y actualmente desesperada, al extremo de que existen grandes dificultades para devolver los fondos de empresas extranjeras radicadas en Cuba, depositados en los bancos nacionales, así como un serio agravamiento de las crónicas dificultades para pagar a los acreedores foráneos. Esto se debe al agotamiento de la economía que ha dado por resultado la extrema falta de capacidad para generar saldos exportables; lo cual, a su vez, limita las disponibilidades de divisas para comprar productos esenciales para el funcionamiento de la economía, creándose un perverso círculo vicioso.

El incumplimiento de los compromisos financieros, en momentos de serias dificultades económicas internacionales, ha restringido aún más las posibilidades de financiamiento externo, en una nación que no pertenece a ninguna institución crediticia internacional. Si se compara el comercio exterior cubano actual con el existente antes de 1959, es evidente su empeoramiento. Hay una reducción notable de los rubros de exportación tanto en número como en volúmenes. Hoy prácticamente no se poseen cantidades significativas de azúcar para ofertar e increíblemente es importada. Se carece de saldos exportables de melaza y cera de caña, café, vegetales, frutas tropicales, y productos manufacturados que eran exportados en pequeñas cantidades (químicos, textiles, fibras, sogas y cordeles de henequén y otros), elaborados por la incipiente industria nacional, que debían haberse desarrollado en los pasados 51 años.

La dependencia de Estados Unidos en el comercio exterior que había, se tornó en dependencia respecto a la Unión Soviética y otros mercados de Europa del Este hasta 1989, y en los últimos 15 años de Venezuela, basada en la importación de petróleo a precios preferenciales y financiamiento a largo plazo para determinadas obras a cambio de asistencia técnica fundamentalmente a través del envío de miles de especialistas, en especial en la esfera de la salud. Un esquema muy vinculado a las posibilidades del presidente Hugo Chávez de mantenerse en el poder.

Las cifras del intercambio comercial de bienes son desastrosas. En el período 2000-2009, el saldo del déficit en cada año más que duplicó el total de las exportaciones, con un nivel de cobertura de las importaciones por exportaciones del 32,2%. Mientras, las compras en el exterior han mantenido un ritmo creciente, imposible de sostener, por lo que en 2009 se recortaron drásticamente en 37,0%, con consecuencias dañinas en la compra de insumos básicos, equipamiento y alimentos.

El recorte de las importaciones por falta de capacidad de compra a todas luces se ha mantenido en 2010, con una incidencia muy negativa en la ya deteriorada oferta de alimentos básicos para la población, como arroz, frijoles, leche en polvo; el suministro de piezas de repuesto para el transporte, y diversos insumos para la agricultura y la industria, y la reducción de las inversiones, entre otros efectos negativos.

En los Puntos 69 y 70 de los Lineamientos se llama a diversificar los destinos de los bienes y servicios exportables, así como su estructura, lo cual resulta imposible si no se incrementa la disponibilidad de excedentes para ese objetivo.

En 2008, se importó alrededor de 2,5 miles de millones de dólares en alimentos; la inmensa mayoría producibles en Cuba, e incluso con excedentes exportables. Sin embargo alrededor de la mitad de las tierras están ociosas y las áreas cultivadas mantienen rendimientos extremadamente bajos. Esto sólo podrá ser resuelto mediante una reestructuración agraria para que todas las tierras puedan comenzar a producir, con libertad e incentivos necesarios a los campesinos para laborarlas. Asimismo, debe motivarse a las personas emprendedoras para que establezcan pequeñas y medianas empresas, al menos en una primera etapa, las cuales podrían contribuir a sustituir importaciones. Lamentablemente nada de esto se prevé en los Lineamientos, por el contrario señalan en el Punto 3 que: “no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales”.

Por otra parte, será casi imposible lograr nuevos crédito por conocerse internacionalmente la extrema incapacidad de pago de la economía cubana, al tiempo que crece la deuda externa a niveles insoportables. Según el informe por país de The Economist Intelligence Unit de noviembre 2010, la deuda exterior estimada de Cuba en 2010 era de 19,7 miles de millones de dólares, y se proyecta en 20,2 miles de millones para 2011 y 20,1 miles de millones para 2012. Según sus estimados, en 2010 el servicio a la deuda debió alcanzar aproximadamente 2,0 miles de millones, casi el 60,0% del total de las exportaciones de bienes, de los cuales 796 millones corresponden al pago de intereses. Hay que subrayar que los cálculos no incluyen los montos de la antigua deuda con la URSS y otros países del este de Europa.

En este escenario, resulta muy difícil lograr la participación del capital extranjero en la medida necesaria como reclama el Punto 89 de los Lineamientos. La inseguridad de la economía, la falta de liquidez y la carencia de garantías, además de la persistencia de una retórica extremista y antipragmática, imposibilitan la entrada de los recursos extranjeros necesitados con urgencia.

Únicamente podría atraerse algún capital en esferas con perspectivas de rápidas ganancias como el turismo, el petróleo y ampliación de capacidades en determinados puertos. De acuerdo con los datos del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2008-2009 de CEPAL en el financiamiento de la Inversión Interna Bruta en 20 países estudiados, Cuba tiene una de los índices peores de la región. Algunos especialistas estiman que la poca inversión realizada está motivada en gran medida para posicionarse y tener mejores condiciones para adquirir rápidamente a precios muy bajos los despojos que dejen los más de 51 años de totalitarismo.

Continuará…

La Habana, 7 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA – PARTE X- REPITO PORQUE TEXTO NO HABIA SALIDO

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE X)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

Entre las políticas macroeconómicas comprendidas en el proyecto de Lineamientos está el tema Monetario. En el Punto 46 se plantea como meta: “Estructurar un enfoque adecuado de planificación monetaria a corto, mediano y largo plazo dirigido a lograr el equilibrio monetario interno y externo, no de manera aislada, sino como una unidad”.

En el sistema monetario de cualquier país se reflejan las incongruencias y las desproporciones de una nación, y en caso positivo sus virtudes y eficiencia. Al constituir un elemento básico, su conducción también afecta el desarrollo de todos los demás aspectos de la economía.

En la economía cubana, caracterizada por una elevada ineficacia e improductividad, los resultados negativos son evidentes en el sistema monetario. Siempre ha habido un desequilibrio entre oferta y la demanda debido a las enormes cantidades de dinero pagado sin respaldo productivo, gastado en inversiones con plazos de ejecución extremadamente altos, subvenciones a empresas crónicamente irrentables, o distribuido a través de prácticas demagógicas mediante falsas gratuidades, sin tener en consideración las posibilidades reales del país.

Las consecuencias de esta situación ha sido la persistencia del racionamiento desde marzo de 1962 y la dualidad monetaria resultante en la década de 1990, entre otros males que tanto afectan la economía. También estas nocivas prácticas han incidido en la continuada desvalorización del salario real, que en 2009 representaba el 26,0% del poder de compra del salario de 1989. Las pensiones también se han erosionado sustancialmente; el pasado año constituían en términos reales el 33,0% del nivel medio mensual de 1990.

La solución verdadera para estos desequilibrios financieros radica en la posibilidad de incrementar los niveles de producción y de servicios, acompañada de una política financiera sensata que evite gastos que el país no pueda afrontar. Esto significa que debe buscarse un equilibrio monetario interno y externo para que se recobre el valor de la moneda nacional.

En el campo financiero es necesario motivar a la población a depositar sus ahorros en los bancos, en especial aquellos en moneda convertible, dándosele las debidas garantías y el pago de intereses estimulantes y acordes con la situación financiera del país. Hoy Cuba paga intereses bancarios muy altos a los prestamistas extranjeros, sin embargo a los nacionales se les abonan intereses sumamente bajos, incluso por debajo de las tasas de inflación reales. Esto se repite en relación con las dos monedas: pesos convertibles (CUC) y pesos moneda nacional.

Respecto a la política cambiaria, resulta indispensable introducir tasas de cambio reales. Las tasas actuales, recargadas por gravámenes absurdos, que pueden conducir a análisis distorsionados y por consecuencia a decisiones equivocadas. En especial respecto a la política de inversiones, el comercio exterior y otros aspectos vitales para el desarrollo nacional. Una moneda sobredimensionada representa un serio obstáculo para el crecimiento de la llegada de turistas, al reducir arbitrariamente la competitividad del mercado cubano.

Los Lineamientos de la Política Fiscal abarcan del Punto 55 al 60. Resulta evidente la intención de enmarcar los gastos de la esfera social a las posibilidades reales de recursos financieros que genera la economía del país. En principio esto es inobjetable, pero en las condiciones cubanas significará la disminución de los ingresos de muchas personas que por decenios han dependido de gratuidades y prestaciones estatales que ahora se desean disminuir drásticamente.

Para ello habrá que buscar determinadas compensaciones, y permitir nuevas formas para que los afectados puedan procurarse el sustento honradamente. De no actuarse así, la política de recortes presupuestarios en un país donde hay tanta pobreza, con el inminente despido de ciento de miles de trabajadores, significarían grados de miseria más pronunciados; fuentes de incremento de los delitos, sin descartar la posibilidad de una peligrosa inestabilidad social.

La política fiscal puede ser una poderosa herramienta para el desarrollo de Cuba. A través de impuestos racionales el Estado puede recolectar recursos y redistribuirlos para financiar tareas insoslayables de la sociedad, como son la salud, la educación y la asistencia social, el deporte y la cultura, con oportunidades para todos los ciudadanos.

No obstante, deben prevalecer las concepciones que favorezcan el desarrollo de las empresas, tanto públicas como privadas, sin asfixiarlas con impuestos excesivos como se pretende hacer actualmente con el trabajo por cuenta propia. El Estado puede recibir mucho más ingresos a través de los impuestos pagados por empresas sanas y prósperas, que creen abundantes puestos de trabajo, como ha demostrado la experiencia de los países asiáticos que emprendieron reformas económicas.

El objetivo sería crear posibilidades a las personas emprendedoras para trabajar legalmente y desarrollar sus iniciativas. Con ello habrá beneficios para los empresarios y para toda la sociedad. Es imposible la existencia de un Estado rico con empresas pobres.

En cuanto Política de Precios, contenida en los Puntos del 61 al 63, se fija que “el sistema de precios deberá ser objeto de una revisión integral que posibilite medir correctamente los hechos económicos, estimular la eficiencia, el incremento de las exportaciones y la sustitución de importaciones, eliminar subsidios y gratuidades indebidas”. Habrá que esperar como esos buenos deseos puedan lograrse, en una económica centralmente planificada donde se niega el papel determinante del mercado.

El Estado puede introducir factores modificadores de determinados precios según las circunstancias, a través del movimiento de sus reservas y las palancas monetarios, crediticias, fiscales e incluso administrativas en determinada circunstancias, al objeto de proteger los intereses de la población, promover inversiones, facilitar las exportaciones, y posibilitar la adopción de nuevas tecnologías, entre otros objetivos acordes con los intereses de la sociedad. No obstante, en una economía abierta como la cubana, el establecimiento de un control centralizado de los precios que no sea receptivo a las influencias externas lleva a enormes distorsiones y desequilibrios.

Continuar por ese camino, en un mundo cada día más globalizado y competitivo, es una segura receta para el desastre.

Continuará…

La Habana, 1 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA PARTE IX- REPITO PORQUE TEXTO NO HABIA SALIDO

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE IX)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

El Capitulo II del proyecto de Lineamientos se refiere del Punto 39 al 63 a las Políticas Macroeconómicas con directrices generales y referencias concretas a las políticas monetaria, cambiaria, fiscal y de precios.

Desafortunadamente, la inmensa mayoría de los puntos son fundamentalmente enunciativos, generalidades que soslayan la grave situación presente con la continuada acumulación de graves problemas y sin proponer soluciones reales para los mismos.

Aunque la propaganda oficial en sus inicios para justificar la necesidad del socialismo en Cuba anunció que ese sistema tenía entre sus leyes principales “el desarrollo armónico y proporcional de la economía”, después de 50 años la vida ha demostrado que los resultados son una sociedad estatizada, llena de distorsiones y carente de racionalidad económica.

En una economía pobre como la cubana se ha desarrollado un desproporcionado sector de servicios, que en 2009 representaba el 75,0% del Producto Interno Bruto (PIB), según datos oficiales. Las estadísticas muestran que en Cuba, país agrícola por excelencia y exportador neto de alimentos en el pasado, hoy la Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca participan en la estructura del PIB con sólo el 3,9%, de un 11,4% en 1990; la industria manufacturera que representaba el 23,6% del PIB ese año, ha descendido a 14,9%. La caída en la construcción ha sido de 7,3% a 5,4%, en el mencionado periodo.

Mientras esto ha sucedido, los servicios, excluyendo los servicios básicos, crecieron desproporcionadamente de 23,6% del PIB en 1990 a 42,0% en 2009, en particular aumentaron educación, salud pública, asistencia social, cultura y deporte a aproximadamente un 30,0% del PIB en su conjunto. Una economía pobre y atenazada por la crisis, como la cubana, difícilmente podrá mantener una situación semejante. Tener servicios al nivel de Europa, mientras se produce como los países mas ineficientes del planeta es un objetivo imposible de sostener. De ahí en gran parte provienen los enormes problemas de las finanzas externas y la virtual situación de bancarrota existente con la consiguiente asfixia de toda la economía.

Lamentablemente, nada de eso se dice en los Lineamientos. Sólo se señala en el Punto 40 la meta de “Lograr el equilibrio externo, a partir de un saldo favorable de la cuenta corriente de la balanza de pagos, sustentado en el comportamiento de la economía real, que permita compensar el desbalance de la cuenta financiera”. Eso es un utópico deseo, inalcanzable sin dejar atrás conceptos fracasados y una radical reestructuración económica, seria y responsable, que conlleve la liberación de las aprisionadas fuerzas productivas de la nación.

En el Punto 41, entre otras cuestiones imposibles de obtener sin incrementar la eficiencia productiva, se habla de “definir la tasa de acumulación necesaria, tomando en cuenta el proceso de recapitalización que requiere la economía”. Esto sin definir de donde saldrá el financiamiento de una economía sin capacidad de ahorro interno y externo, como muestran las estadísticas oficiales o de organismos tan competentes como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): la más baja capacidad de los países de la región.

El problema de la descapitalización física en Cuba es sumamente serio. Desde inicios de los años 1990 se mantienen tasas de formación bruta de capital fijo en relación con el PIB usualmente inferiores al 10,0%, menores a las tasas de amortización de los medios de producción y la infraestructura, aceleradas estas por la falta de reposición, actualización tecnológica y de un mantenimiento adecuado. Según datos publicados por CEPAL en su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2008-2009, la tasa de formación bruta de capital fijo en América Latina en el período 2000-2008 fue de 18,7%, pero en Cuba fue de 8,4%, menos de la mitad. Por supuesto si esta comparación se hiciera en relación con las economías más exitosas de la región, como Chile, las diferencias serían mucho más ostensibles.

Las perspectivas para el comienzo de la solución de este gravísimo proceso de autofagia económica y decadencia generalizada parecen peores. En 2009, debido a la profundización de la crisis, la inversión disminuyó en un 15,0% y el primer semestre de 2010 volvió a caer en un porcentaje similar, de acuerdo a datos oficiales.

Paralelamente a la descapitalización de la base productiva y la infraestructura, transcurre la descapitalización humana, con consecuencias aún peores para el país -la cual no se menciona en los Lineamientos-, con sus diversas vertientes: masiva descalificación tecnológica, acelerado envejecimiento poblacional y la erosión de los valores morales, cívicos, de identidad nacional, y de confianza en el futuro del país. Un factor, además, promotor de la gran corrupción existente. Si la revolución se hizo para fortalecer los valores cívicos y patrióticos de la nación, lo logrado es todo lo contrario, después de 52 años de manipulaciones y engaños.

En la descalificación técnica está presente la fuga masiva al exterior de los especialistas; a ello se añade las decenas de miles que empujados por las necesidades han dejado sus profesiones para dedicarse a oficios de inferiores requerimientos de capacitación, descalificándose progresivamente. Incluso aquellos profesionales que permanecen en sus puestos de trabajo generalmente carecen de estímulos y medios suficientes para estar actualizados; tarea difícil en las actuales condiciones de generalizada ausencia de información técnica y muy limitado acceso a Internet.

Continuará…

La Habana, 1 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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CAMBIOS EN CUBA…REPITO CON TEXTO POR DIFICULTAD ANTERIOR

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE VIII)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

De la lectura de los Puntos 30 al 34 del proyecto de Lineamientos referidos al Sistema Presupuestado puede apreciarse la continuación de la política vigente de drásticos recortes de los gastos sociales, entre otras medidas de ahorro. Así, la cantidad de unidades presupuestadas se reducirá “hasta el número mínimo que garantice el cumplimiento de las funciones asignadas, donde prime el criterio de máximo ahorro de personal y del Presupuesto del Estado en recursos materiales y financieros”.

Este criterio está en línea con el punto 59 de la Política Fiscal, donde se establece que “los gastos en la esfera social se enmarcarán en las posibilidades reales de recursos financieros que se generen por la economía del país”. Por esta vía se intenta proseguir la política aplicada desde hace un tiempo por el gobierno encabezado por Raúl Castro, dirigida al máximo ahorro de los recursos financieros, fundamentalmente a través de la reducción de los gastos presupuestados con el objetivo entre otras cosas de buscar el equilibrio financiero.

De esa forma están saliendo del sistema de racionamiento algunos productos, a fin de disminuir la subvención de los alimentos y se ha eliminado el costoso e inútil programa de las escuelas en el campo. Con igual objetivo está en marcha una enorme racionalización de personal, con el despido hasta abril de 500 000 trabajadores considerados innecesarios, el 10% de la fuerza de trabajo ocupada, para continuar haciéndolo con otros 800 000 posteriormente, entre otros pasos para procurar una mejor utilización de los recursos disponibles.

En principio resulta una política acertada en el interés de mantener un adecuado equilibrio financiero, en un país donde durante muchos años reinó una amplia subestimación de este tema económico. Ahora, en el Punto 132 de los Lineamientos se plantea “reducir o eliminar gastos excesivos en la esfera social”, y el Punto 162 contempla “implementar la eliminación ordenada de la Libreta de Abastecimiento, como forma de distribución normada igualitaria y a precios subsidiados”. Esta política resultaría coherente si tuviera en contrapartida una mayor libertad económica para que los ciudadanos pudieran ganarse la vida y desarrollar sus capacidades honestamente. Pero, de acuerdo con las concepciones presentes en la legislación que norma el trabajo por cuenta propia y en los propios Lineamientos parecen prevalecer los criterios de que la iniciativa individual no debe desarrollarse y convertirse en un desafío al poder absoluto del Estado. En esas condiciones será muy difícil atenuar los efectos negativos que tendrán seguramente las políticas restrictivas en los gastos que se pretenden aplicar y crear los puestos de trabajo necesarios para la cantidad de personas programadas a ser despedidas.

El ahora criticado “paternalismo oficial” que se quiere eliminar porque la crisis ha llegado a un punto imposible de sostenerlo, ha sido una franja de subsistencia social, creada con el propósito de repartir la precariedad, reduciendo los niveles de vida de la población a esos límites manteniendo determinadas garantías de sobrevivencia. Ante la imposibilidad de preservar esa franja, el gobierno se ha visto obligado a esta política de recortes drásticos de los gastos sociales sin ofrecer verdaderas opciones a la población.

INICIATIVAS BONSAI

El Estado en estos momentos quiere reducir la actividad individual a iniciativas de arbolitos bonsái, mediante las tradicionales prohibiciones y cortapisas, altos impuestos y la carencia de mercados mayoristas. Un mecanismo configurado para mantener el estrecho control del Estado-Partido sobre la sociedad, temeroso de que el fortalecimiento y desarrollo de la actividad privada pueda convertirse posteriormente en un peligro político para el grupo en el poder. Sin embargo, la seria contradicción de una política con ribetes neoliberales, sin que se brinde a los ciudadanos posibilidades reales de ganarse el sustento decentemente, e incluso aportar de forma racional a los gastos del Estado, podría dinamizar las grandes contradicciones existentes en la sociedad cubana, con peligro de que se produzcan convulsiones sociales, en un ambiente ya permeado por la desilusión y la falta de esperanza. Esto sucede en un marco económico crecientemente complicado, donde las carencias se incrementan constantemente.

En los Lineamientos del Punto 35 al 38 se aborda la situación de los territorios. Se pretende brindar un nivel relativamente mayor de autonomía a las provincias y municipios. Habría que ver sus posibilidades, cuando no se quiere renunciar a la planificación centralizada y persiste una burocracia en los altos niveles opuesta a ceder parcelas de poder. Incluso se corre el peligro de reforzar y reproducir en la base las estructuras burocráticas existentes en los máximos niveles del Estado, sin beneficio alguno, sino incrementar los funcionarios innecesarios.

Continuará…

La Habana, 1 de diciembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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