Archivo de la categoría: Venezuela

¿Quo Vadis Venezuela?

Las elecciones parlamentarias en Venezuela,  previstas para el 26 de septiembre,  pudieran marcar un giro radical en su convulsa historia política reciente, convirtiéndose en el principio del fin del chavismo.  En esta ocasión se disputarán 165 asientos de diputados y, por primera vez en varios años, la fragmentada oposición presentará cierto grado de unidad, lo cual hace pensar que por el desbarajuste ocasionado por la administración del controvertido Hugo Chávez, el pueblo venezolano pudiera pronunciarse en esta ocasión por establecer un límite a  los abusos y desgobierno de un régimen demagógico, que amenaza con convertir a una de las naciones más ricas del planeta en una nueva Cuba, con su modelo totalitario y disfuncional.

Explicar los últimos 11 años resulta difícil, debido a las incoherencias y absurdos.  Cuando Chávez alcanzó el poder en 1999, aupado por un considerable movimiento político de cambio, con el apoyo masivo de una población defraudada por la pésima gestión de sucesivos gobiernos, el precio del barril de petróleo era de 10.40 US dólares en el mercado internacional.  A partir de entonces,  ha crecido hasta alcanzar un pico en julio de 2008 de 144 US dólares, con un descenso a finales de ese año a aproximadamente 40, volviendo a aumentar, manteniéndose actualmente a más de 70, o sea 7 veces el precio de cuando el chavismo alcanzó el poder.

La sustancial alza de la cotización del combustible significó  fabulosos ingresos financieros y debió suponer el robustecimiento de la economía  venezolana, pero los datos económicos muestran lo contrario.   En 2009, el Producto Interno Bruto (PIB) decreció en 3,3%, mientras que en 2010 la caída está prevista por CEPAL  en 3,0%, y se espera que en 2011 haya un repunte del 2,5%, el incremento más pobre de toda Sudamérica.  En tanto, las tasas de inflación han estado alrededor del 30,0% en los últimos años, lo que ha incidido  en el desplome del valor real de los salarios. Al mismo tiempo, en los 11 años de chavismo la moneda venezolana ha perdido el 90,0% de su valor. Incluso, la extracción de petróleo ha descendido extraordinariamente; si en 1998 era de 3,5 millones de barriles diarios, actualmente sólo es de 2,8 millones, de acuerdo a firmas consultoras venezolanas. Paradójicamente, PDVESA, la entidad encargada de gestionar el petróleo, aumentó su plantilla de 37 900 trabajadores al tomar el control el actual gobierno a 100 000 ahora; una historia muy parecida a la experiencia cubana en lo que fuera otrora la gran industria azucarera, hoy arruinada. En la Lista de Competitividad del 2010, editada recientemente por el Foro Económico Mundial, Venezuela ocupa el lugar 122, la posición más baja en  América Latina.

A estos datos se agrega un incremento muy serio del desabastecimiento de productos básicos, algo increíble dado las considerables reservas de divisas que debe atesorar la nación.  Asimismo han existido etapas de sensibles cortes de electricidad –tanto por sequías que han afectado la producción energética, como por el mal estado de las centrales termoeléctricas, que no han funcionado debidamente por la ausencia de una previsora política inversionista y la carencia de un  mantenimiento adecuado de las instalaciones disponibles.

En el plano social,  ha  aumentado enormemente la corrupción y la violencia. Si en 1998 había 19 homicidios por cada 100 000 habitantes, en 2009 llegó a 75, según  datos del Observatorio Venezolano de la Violencia, con lo cual Venezuela se ha convertido en el país más peligroso de toda América Latina.  Ocupa el lugar 122 de nivel de violencia después de Sudáfrica, según el Índice Global de Paz 2010 que evalúa a 144 países.

También ha habido un continuado deterioro en el plano político.  Las persecuciones contra la oposición se han incrementado y un número apreciable de cadenas de televisión y radio con distintos métodos se ha silenciado u obligado a reducir las críticas al gobierno. Si aún quedan espacios de libertad, es resultante de la vocación del pueblo venezolano por la democracia, que ha impedido hasta el momento la implantación de un sistema totalitario al estilo cubano.

El chavismo, por los delirios de grandeza del caudillo, se ha caracterizado por la sostenida intromisión en las naciones vecinas. Injerencia que ha ido desde el envío de maletas con dinero para influir en elecciones de otros países, hasta el sostenido apoyo a grupos narcoterroristas  –de lo que hay  abundantes pruebas-  como es el caso de Colombia.  Política demencial que ha provocado  serios roces,   incluido el peligro de confrontaciones bélicas.

Chávez ha tratado de enfrentar el creciente desastre económico, político y social,  con el empleo de una retórica chovinista y demagógica, pletórica de ofensas e insultos, al carecer de argumentos creíbles. Además, ha usado como herramienta política la importación de decenas de miles de técnicos cubanos, fundamentalmente en la salud y la educación  para beneficiar a sectores pobres en barrios marginales. Esto ha servido para hacer una fuerte propaganda sobre los supuestos logros chavistas, sin mencionar el costo que ha representado para el país.  Desde hace años a cambio de la cooperación se entregan alrededor de 100 000 barriles de petróleos diarios a Cuba, con precios y condiciones financieras especiales, otorgándose en adición importantes préstamos. Venezuela se ha convertido en el principal socio económico y comercial de la Isla; ha ocupado con su riqueza petrolera el lugar que tenía la URSS hasta 1989. Si a Cuba en estos momentos de graves dificultades le faltara la vital colaboración venezolana, las consecuencias serían devastadoras.

De los sueños y esperanzas que despertó el chavismo en el pueblo venezolano bastante se ha perdido.  Mucho de los originales compañeros del caudillo paulatinamente se han retirado de sus filas, convertidos en sus más  firmes opositores.  Desde el General Isaías Baduel, quien participó con él en la intentona golpista de 1992 y lo repuso en el poder en 2002 tras una momentánea pérdida, hasta  el pasado febrero la separación  del popular gobernador del estado de Lara, Henry Falcón, la cantidad de desafectos aumenta sin cesar.  Incluso aliados aún a su lado, como el Partido Comunista de Venezuela, se han negado a integrarse al nuevo Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y en reiteradas ocasiones han efectuado críticas a su gestión.

Las encuestas muestran el  descenso de su popularidad debido a sus continuos errores, prepotencia y una retórica vulgar y  agresiva.  El Presidente Chávez alcanzó sólo un 45,0% de apoyo en Venezuela en 2009, 20,0% menos que en 2006, mientras el 81,0% de los  encuestados indicó que la propiedad privada es indispensable para el desarrollo económico, según una encuesta del Latinobarómetro, prestigiosa organización sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, que desde 1995 realiza estudios de opinión sobre cuestiones económicas, sociales y políticas en América Latina.  Además, la encuesta  mostró  que la imagen de Chávez en América Latina se ha deteriorado considerablemente, con únicamente un 40,0% de aceptación, a igual nivel que  Fidel Castro.  El líder con mayor simpatía fue Barack Obama con una aprobación del 70,0%, seguido por Luis Inacio Lula da Silva con 64,0%, Michel Bachellet cercana al 60,0%, y Felipe Calderón y Álvaro Uribe con alrededor del  55,0%; todos con crecimientos en relación con encuestas anteriores.  Los niveles de aceptación de Chávez y Fidel Castro fueron los únicos con significativos descensos de aceptación en el sub- continente.

De todo lo anterior se desprende que si las elecciones para diputados de la Asamblea Nacional venezolana son limpias y justas, las posibilidades de pérdida del control de la Asamblea Nacional por el chavismo  son altamente probables, lo cual podría tener resultados desastrosos para la economía cubana, sin que se haya preparado para enfrentar esta eventualidad.

La Habana, 14 de septiembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y periodista independiente

Deja un comentario

Archivado bajo Venezuela

Solidaridad Real o Calculo Hipócrita?

“Pues cuando haces limosnas, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de los hombres…”

“Mas cuando tu haces limosnas, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.”

– Mateo VI, 2 y 3

La propaganda del gobierno cubano sobre la supuesta solidaridad en la medicina, la educación y  el deporte hacia otros pueblos se desborda.  La televisión  y otros medios fuertemente controlados por el régimen invierten enormes cantidades de tiempo en pretender demostrar la inmensa generosidad hacia los necesitados del mundo, en especial de América Latina.  Esa propaganda siempre ha existido, pero ahora se incrementa para tratar de contrarrestar las acrecentadas dificultades económicas y sociales internas, y sus consecuencias políticas.

También la exagerada campaña tiene el objetivo de enfrentar el creciente aislamiento del régimen a nivel internacional, provocado por la injusta y cruel muerte de Orlando Zapata Tamayo,  la represión contra activistas de derechos humanos, así como las huelgas de hambre que mantienen varios compatriotas, quienes desesperados por la situación nacional han adoptado ese supremo recurso con  peligro para sus vidas.

El régimen, de forma poco original, ha utilizado la solidaridad para agenciarse una posición política internacional y dar una imagen distorsionada de la situación interna. La desproporcionada cooperación es realizada sin tener en consideración las  condiciones de miseria existentes en la Isla, y cuando la crisis se profundiza aceleradamente.

Mientras en Cuba el sistema nacional de Salud Pública se deteriora progresivamente y decenas de pacientes  fallecen por carencia de alimentación y atención adecuadas, como ocurriera en enero en el Hospital Psiquiátrico Nacional de Mazorra, el gobierno se vanagloria de su asistencia al exterior.

Asimismo, la tradicional falta de medicamentos se agudiza y el pueblo tiene que pedirlos a sus familiares y amigos residentes en el exterior. Además, continúa el deterioro de los hospitales, policlínicos y dispensarios médicos, con frecuencia carentes de elementos básicos para prestar  servicios.

En cuanto a la educación  el panorama es todavía peor.  La calidad de la enseñanza se  desploma a tal extremo que  los estudiantes universitarios a punto de graduarse han sido obligados a realizar cursos remediales de materias tan elementales como la ortografía por las deficiencias que arrastran de los niveles primarios.  Desde hace años se produce la fuga masiva de profesores experimentados debido a bajos salarios, falta de condiciones mínimas para laborar y a presiones políticas insoportables.  Ese personal calificado fue sustituido por jóvenes inexpertos, los llamados “maestros emergentes”,  factor fundamental en el descenso del nivel de instrucción. Se une a ello una educación dogmática, basada en la escolástica oficial con la cual se ha tratado de castrar el pensamiento creativo de las nuevas generaciones.

Igualmente, los jóvenes cubanos apenas  tienen acceso a las técnicas de la informática;  una política dirigida a impedir el contacto con ideas “perniciosas” que pueden llegar a través de Internet que está prohibida en los hogares cubanos, con la excepción de pocas personas autorizadas.

Los  cubanos favorecen prestar su apoyo a los pueblos en dificultades.  La inclinación a extender la mano a los necesitados forma parte de su idiosincrasia,  Ahora cuando la hermana Haití ha sufrido la devastación por los terribles terremotos,  es totalmente justificado compartir lo poco que se posee. Sentimos orgullo por la labor que están desarrollando allí  nuestros galenos y demás personal, en muy adversas condiciones. Sin embargo, actuaciones tan loables no pueden utilizarse para justificar la represión,  la falta de libertad y el bloqueo al progreso nacional mantenidos por las autoridades en Cuba.

Por otra parte, la colaboración mantenida con otras naciones tiene que adecuarse a las posibilidades reales de asistencia del país.  Cuando la crisis se profundiza, resulta un contrasentido que decenas de miles  de jóvenes procedentes de naciones con superiores condiciones  económicas que Cuba cursen estudios gratuitos aquí.  Como dijera un dirigente cubano hace muchos años, incluso cuando la situación económica no era tan crítica como ahora: “Estamos para que nos ayuden  o por lo menos ayudarnos nosotros mismos.”

Así es: Rusia ha entregado una ayuda humanitaria de 100 000 toneladas de trigo.  Entonces ¿qué explicación tiene que sólo en la Escuela Latinoamericana de Medicina haya una matricula de 10 000 jóvenes, provenientes de países de la región en ocasiones con un PIB per cápita dos veces superior al cubano?  ¿Qué explicación puede tener que en esa escuela se formen estudiantes de Estados Unidos, la nación más rica del planeta? Las razones son políticas y no de  solidaridad y motivos humanitarios. Según el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2009 del PNUD, Cuba ocupaba  en 2007 el lugar 22 en Latinoamérica por su PIB per cápita, calculado sobre bases comparables.

Podría argumentarse que en algunos países de la subregión existe una injusta distribución de los ingresos, lo cual es cierto.  Pero ¿acaso en Cuba no tenemos un problema igual o peor, cuando el nivel de vida de los ciudadanos no depende del trabajo, sino de tener FE (familia en el exterior), vínculos políticos que permitan trabajar en algunos sectores privilegiados como el turismo con acceso a dadivas de los extranjeros, o ser dirigentes?

Al mismo tiempo, la Mayor de Las Antillas ocupa el lugar 18 en el consumo de electricidad por habitante, según la  fuente antes citada; junto a Haití, Surinam y Barbuda posee el más bajo incremento en el consumo desde 1990, un insignificante 0,6%. Una clara evidencia de la ausencia de avance tecnológico.

En cuanto a usuarios de Internet, Cuba está detrás de todos los países de América Latina y el Caribe, incluido Haití, según el IDH 2007-2008. Mientras Uruguay ha entregado gratuitamente computadoras a todos sus estudiantes para promover el avance científico-técnico, lo cual es seguido en distintos grados también por Argentina, Perú, Brasil y otras naciones del área.

Cuando se hunde la economía cubana y la situación ha llegado a tal grado de destrucción que los bancos no devuelven los fondos extranjeros depositados por falta de liquidez, el acceso a los alimentos es crecientemente difícil para los ciudadanos, la carencia de viviendas se agrava y varias generaciones conviven hacinadas bajo el mismo precario techo, y los demás aspectos existenciales son tan precarios que las personas buscan como solución la salida al extranjero o tienen que cometer delitos para sobrevivir,  es hora de dejar de utilizar la cooperación humanitaria como arma política y adecuarla a las menguadas posibilidades de Cuba.

La Habana, 6 de abril de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

Deja un comentario

Archivado bajo Salud Publica, Venezuela