12 September, 2022 19:54

SIN AZÚCAR NO HAY PAÍS

La Zafra 2022-202 solo producirá 455 198 toneladas de azúcar, inferior a las 462 968 toneladas logradas en 1855.

La tendencia bajista incrementará las dificultades para cumplir la cuota de azúcar del racionamiento de los cubanos, y las producciones de alcohol, ron y otros derivados. No se honrará la exportación comprometida con China.

A mediados de noviembre, 23 centrales comenzarán a incorporarse paulatinamente para moler

6 574 000 toneladas de caña se anunció en un encuentro del Presidente Díaz-Canel con los directivos de los 13 territorios implicados, a fines de agosto, según publicaron los medios oficiales. Para justificar la imparable reducción, se adujo nuevamente la búsqueda de eficiencia. Esta zafra será inferior a la concluida en mayo con 480 000 toneladas por 36 ingenios.

Con entelequia científica se envuelve la ineptitud. Según Julio Andrés García Pérez, presidente de Grupo Empresarial Azucarero AZCUBA, se trata de planificar la zafra para que sea objetiva, flexible y, aunque pequeña, con buenas prácticas, concentrando los recursos en menos centrales. El plan se basará en un nuevo modelo de negocios, donde la planificación sea financiera y no solamente medir producción de azúcar, considerando de manera priorizada la economía circular, así como el modelo de ciencia e innovación. Sin embargo, mientras el gobierno carece de liquidez, la reducción de las exportaciones desploma el financiamiento para las tradicionales reparaciones de los centrales una vez concluida la zafra, y garantizar el beneficio a los campos y caminos, los insumos, equipos y combustible para la siembra y cosecha de la caña.

El gobierno ha enarbolado el propósito de Raúl Castro de salvar la industria azucarera, sin reconocer que fue Fidel Castro quien ocasionó el actual desastre, al ordenar el desmantelamiento de los 156 centrales existentes y sus cañaverales, que dejó los 57 actuales, de los cuáles 38 han procurado hacer zafras en los últimos años, con paradas continúas por las roturas, la falta de caña, de personal técnico y fuerza de trabajo en general. Para lograrlo, se recurre al control voluntarista por 93 medidas con las recomendaciones del Grupo Temporal de Trabajo integrado por 18 científicos y expertos de universidades, institutos y entidades de Azcuba y de otros organismos. Hasta donde se tiene en cuenta las opiniones de los cañeros y trabajadores del central no se menciona. Según el Presidente, la estrategia integral exige un cambio de mentalidad y la capacitación de los dirigentes del sector.

Al unisono se realizó la restructuración de Azcuba, y se unificaron los centrales con las organizaciones de producción cañera en 57 empresas. Al 34 de ellas quedar sin moler probablemente se concentran en la reciente modalidad de explotación de las tierras antes dedicadas a la caña, con las siembras de cultivos de ciclos cortos, la cría de ganado menor y aves, y las industrias locales, para abastecer sus comedores y los bateyes casi extinguidos, a fin de atraer la fuerza de trabajo que los abandonó al quedar sin trabajo, y actualmente resulta muy difícil recuperar.

La producción de azúcar forjó la identidad y la sociedad cubanas. El azúcar desangró a los esclavos africanos, sustentó a los macheteros y trabajadores de los ingenios, y enriqueció a los hacendados. Cuba fue la mayor productora y exportadora en el mundo. Hubo épocas de vacas gordas y vacas flacas, según los precios mundiales y la demanda. Llegó la llamada Revolución que al apropiarse de la agroindustria comenzó su extinción. Fidel Castro dictó hacer en 1970 la zafra de los 10 millones de toneladas con inversiones para ampliar centrales y campos de caña, y el cierre de escuelas, universidades y centros laborales para que todas las personas participaran. Los 10 millones van se cantaba, pero no fueron. En 2002, obnubilados por los caprichos del dirigente político, los cubanos contribuyeron al desguace de la única industria sólida y con experiencia, e hicieron realidad el presagio de "sin azúcar, no hay país".

Con 13 centrales y 24 802 toneladas de azúcar menos que el pasado año, se pretende iniciar el salto para sobrepasar la debacle. La contienda expondrá el fracaso del gobierno en incentivar a los trabajadores agroindustriales mediante medidas atadoras, pero con millones de pesos en cuentas sin pagar, altos precios de insumos y equipos, insuficientes reparaciones de los centrales, campos despoblados de caña y carencia de fuerza de trabajo. Hasta donde se destruirá la Patria dependerá de sus ciudadanos.

Desde La Habana, Miriam Leiva

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