17 May, 2021 16:08

EL DIA DEL CAMPESINO CUBANO

Los campesinos cubanos deberían celebrar jubilosos su día y el 60 aniversario de la fundación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), el 17 de mayo, con elevadas producciones y las retribuciones monetarias a los esfuerzos e inversiones. Nada más ajeno a la realidad.
La cuantiosa batería de medidas para lograr “la soberanía alimentaria”, emitida por el gobierno, recicla las prohibiciones con muchas condicionantes, sin otorgar la libertad mediante la reforma agraria indispensable. El funcionamiento del Ministerio de la Agricultura, el fortalecimiento de las empresas estatal, la depuración de las cooperativas y la relevancia del municipio conforman las modificaciones para cumplir los propósitos de Raúl Castro, anunciados al inicio de su presidencia en 2008, en coincidencia con la entrega en usufructo de tierras estatales ociosas.

Las profundas transformaciones estructurales, conceptuales y composicionales que se debe generar en el MINAG, en primer lugar por los cuadros de la cadena de dirección hasta el productor, integran el informe presentado en la reunión del primer ministro Manuel Marrero con directivos, académicos y expertos, integrantes de 7 grupos redactores de las propuestas de acciones para impulsar las 63 medidas aprobadas, a fin de potenciar la producción de alimentos, según publicó el Ministerio de la Agricultura el 10 de mayo. En el sistema empresarial se concentran las mayores debilidades para el cambio necesario, por lo que se identificaron 54 medidas específicas, añadió.
Aunque el sistema empresarial solo gestiona el 27% de la tierra y generan el 22% de la producción, su peso radica fundamentalmente en la ejecución de la política agropecuaria del gobierno, y la dependencia de las cooperativas vinculadas a empresas estatales, con las cuales tienen que suscribir los contratos para desarrollar la línea fundamental de producción, conciliar y acordar el programa de desarrollo, el plan de producción anual, los volúmenes, surtidos y destinos de las producciones para el encargo estatal u otros fines que tributen al plan de la economía, asi como controla el cumplimiento de las normas técnicas que rigen los procesos productivos, según el Decreto-Ley No. 365, del 24 de mayo de 2019.

“No vamos a seguir sosteniendo y mucho menos incrementar empresas estatales para que vivan de los productores, para eso trabajamos con los campesinos directamente…El perfeccionamiento tiene que ser de verdad, no puede ser simple escenografía, con algunos cambios, cada cambio tiene que ir dirigido a producir más alimentos… Que sean empresas prósperas, eficientes con trabajadores estimulados”, manifestó el primer ministro.

“Da pena que en los recorridos todavía se pare un campesino y nos diga que tiene producciones y nadie se las compra, seguimos con trabas y burocracia en los procesos de comercialización y hemos dado la disposición de ver qué cosa es ilegal, por qué una gente que quiere vender producciones no puede. En eso nos tiene que ayudar el Ministerio de la Agricultura, en ver qué cosa es ilegal, si alguien tiene una mata de aguacate por qué no puede vender sus aguacates al kiosquito más cercano que tiene allí y al final el pueblo esperando por nosotros”, coincidió el premier Marrero con lo que los cubanos carentes de alimentos y los dueños de las matas multados, requisados o encarcelados se han preguntado durante decenios.

Por su parte, Ydael Pérez, nuevo ministro de la Agricultura, expresó que “son medidas sin precedentes en la agricultura cubana, cosas que nunca antes hemos hecho, hay que cambiar la manera de pensar, porque hace falta más, hay que crecer”. También se refirió a la necesidad de revisar la utilización de la tierra entregada en usufructo, que no esté siendo explotada.

Por su parte, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ha festejado el 60 aniversario de su fundación en los usuales actos con la entrega de los Sellos 60 Aniversario y Especial José Ramírez Cruz, su primer presidente, a dirigentes y campesinos designados como destacados. La ANAP no define su papel como defensora de los intereses de los campesinos, sino que “a través de su labor política e ideológica, como organización de masas, tiene la responsabilidad de lograr una mayor influencia en los resultados que alcanzan las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), expresando su voluntad e inquebrantable decisión de defender las conquistas de la Revolución”. La organización ha sido partícipe del desastre originado en todas las entidades de la agricultura.

La amenaza de hambruna por la inoperancia de las consignas, la carencia de liquidez que imposibilita las elevadas importaciones de alimentos, y el desestímulo a la producción incrementado por la carga financiera sobre los agricultores ocasionada por la Tarea Ordenamiento desde enero, han impelido al ejecutivo de continuidad a diseñar el desmontaje de la fallida política agropecuaria de Fidel Castro, para lo cual aducen tomar en cuenta las opiniones de los productores y la academia.
La campiña cubana se ha despoblado, y resultará muy difícil atraer la fuerza de trabajo para las arduas faenas. Las personas defenestradas por alertar y expresar recomendaciones durante décadas, han escuchado sobre su validez actual como ideas y análisis novedosos y osados, sin que se reconozcan las injusticias cometidas.

La Habana, mayo de 2021
Miriam Leiva
Periodista Independiente

Publicado en cubanet.org

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