20 April, 2021 17:32

UN CONGRESO DE COMPROMISOS

El Octavo Congreso del Partido Comunista tuvo resultados imprevisibles, como es usual en las componendas de la cúpula política de Cuba. Lo único anunciado era el obsequio por Raúl Castro del cargo de primer secretario del PCC a Miguel Díaz-Canel, su fiel escudero entrenado durante cuatro décadas.

Pero el General de Ejército y sus militares ejercerán el poder real mediante el inesperado ascenso al Buró Político del General de Brigada Luís Alberto Rodríguez López-Calleja, albacea de la economía y las finanzas de la nación a través del Grupo de Administracion de Empresa (GAE) y jefe del V Departamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). En esa instancia, lo secundarán el General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, ministro de las Fuerzas Armadas, el primer ministro Manuel Marrero, el General de División Lázaro Álvarez Casas, ministro del Interior, y José Amado Ricardo Guerra, secretario del Consejo de Ministros y de Raúl Castro.

El cargo de Segundo Secretario del PCC ostentado por José Ramón Machado Ventura no se cubrió. Posiblemente por discrepancias en el equilibrio del poder. Roberto Morales Ojeda, cercano a Díaz-Canel, ejercerá el secretariado de organización y política de cuadros, realizado por Machado, a quien los delegados rindieron homenaje de despedida. Los Comandantes de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo García pasaron a retiro.
Las promociones y las demociones fueron conocidas por la población el día final, cuando se publicó que los 300 delegados votaron por los miembros del Comité Central, y al día siguiente, 19 de abril, realizaron el pleno del CC para “elegir” al Buró Político y el Secretariado. En el BP se mantuvieron 10 miembros e ingresaron 5 nuevos.

En el informe al Congreso, Raúl Castro expuso que se limitó a 300 los delegados al congreso debido a la covid-19. El PCC tiene más de 700 000 militantes, se ha revertido el descenso manifestado desde 2006, con un incremento de 27 000. El 46,6% del total tiene más de 55 años de edad. Un sostenido aumento de los militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas se ha logrado, dando prioridad a los campesinos, obreros agrícolas y otros importantes sectores de la economía, para lo cual existen potencialidades no utilizadas que podrían servir como una valiosa contribución al crecimiento futuro del Partido, añadió. Esos datos demuestran la pérdida de apoyo y disposición a comprometerse de los cubanos, así como la prioridad conferida al fortalecimiento de los 58 000 núcleos, la política de cuadros, la vinculación con las masas y la actividad ideológica en el VIII Congreso.

La defenestración en el Buró Político de Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, que durante más de 10 años coordinó la nueva y demorada política económica de Raúl Castro, y la legislación correspondiente, podría tratarse del chivo expiatorio por las dificultades en la aplicación de la Tarea de Ordenamiento desde el 1 de enero del presente año, cuya responsabilidad él asumió pública y notoriamente mediante sus presentaciones en la televisión cubana, así como la victoria de las fuerzas opositoras durante todo ese período dentro de la esfera del poder. Quizás Murillo sea el Humberto Pérez de la reciente época reformista del general. También del BP salió Mercedes López Acea, quien antes de alternar con el Secretariado, no demostró eficiencia en el PCC de La Habana.

El Comité Central está compuesto por 96 miembros, reducido en relación con el VII Congreso efectuado en 2016 que aprobó 142. Sobresale la ausencia de Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, incapaz de hacer milagros para atraer los 2 500 millones de dólares anuales de inversión extranjera, a pesar de los ritos en las ferias de La Habana, las Carteras de Negocios y Oportunidades, la ventanilla única, y sus quejas por los obstáculos burocráticos para transitar hasta la eventual aprobación de los proyectos al máximo nivel gubernamental. Tampoco revalidaron entre otros Julio Camacho Aguilera, el general jefe de la Defensa Civil Ramón Pardo Guerra, el vicepresidente del gobierno Ricardo Cabrizas, Samuel Rodiles Planas y Miguel Barnet, posiblemente por avanzada edad, asi como Reinaldo García Zapata, gobernador de La Habana, y Lázaro Expósito, primer secretario del Partido en Santiago de Cuba, a quien Raúl Castro encomió en diversas oportunidades. Los demás secretarios provinciales del PCC fueron ratificados.

Los nuevos integrantes del Consejo de Ministros, formado en diciembre de 2019, que aún no miembros del CC son: Ena Elsa Velázquez de Educación, Eduardo Rodríguez Dávila de Transporte, José Ramón Saborido de Educación Superior, Alpidio Alonso de Cultura, René Mesa Villafaña de la Construcción, Osvaldo Vento del INDER, Manuel Sobrino de la Industria Alimentaria, Liván Arronte de Energía y Minas, Marta Wilson presidenta del Banco Central de Cuba, Eloy Álvarez de Industrias. El paso a retiro en el PCC de algunos miembros del Consejo probablemente implicará nuevos nombramientos en el mismo.
El 20 de abril, el primer secretario Miguel Díaz-Canel festejó su 61cumpleaños. El cubano que aglutina los máximos cargos celebró con el General de Ejército la continuidad de la revolución de 1959, cuyas turbulencias atravesó desde la cúpula del poder. Aun mucho más analizaremos sobre el VIII Congreso del PCC.

La Habana, 20 de abril de 2021
Miriam Leiva
Periodista Independiente

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