21 November, 2020 17:58

ANDAR LAS COLAS CON NASOBUCO (MASCARILLA)

La paralización del transporte público estatal y privado, y la mayor regulación de las ventas minoristas para domar el coranovirus anunciaron los ministros de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, y Comercio Interior, Betsy Díaz, durante la Mesa Redonda de la televisión cubana, el 9 de abril.

El presidente Díaz-Canel dijo,en la reunión de chequeo diaria sobre el coranovirus según la televisión, que todavía la epidemia no está en su mayor magnitud y hay que detener la movilidad innecesaria hasta de jóvenes y niños, lo que no se resuelve con represión, medidas y multas, sino que tiene que resolverse por la gente para que haya la menor afectación posible de vidas humanas. No se han prohibido las colas, pero tiene que mantenerse la disciplina en ellas, recalcó. El secretario del Partido Comunista de La Habana vociferó que “es tiempo de mano dura”, hay que elevar el rigor, que la gente actúe con más responsabilidad, más percepción del peligro (por el covid-19), en la reunión de chequeo provincial, reportado por el noticiero del Canal Habana.

Las colas para procurar alimentos, detergente en polvo, papel higiénico y otros productos de aseo en las tiendas recaudadoras de divisas (TRD), o comprar las 4 libras de papa en el Mercado Estatal Agropecuario y1¾ libra de pollo al mes por persona en la bodega son los talones de Aquiles del gobierno para mantener a los cubanos en sus hogares, a fin de atajar la expansión del coranovirus.

La escasa oferta desde finales de 2018 del único comercializador: el Estado, y el bajo poder adquisitivo impidió a la población acumular una reserva para afrontar el desabastecimiento in crescendo y atravesar la actual pandemia.Las autoridades no han prohibido las colas, porque no tiene dinero para importar, no son capaz de lograr producciones nacionales y la población está enardecida, especialmente en La Habana, ante las dificultades para adquirir los productos de primera necesidad, incluso en la moneda convertible ahorrada con dificultad y las remesas enviadas por los antiguos gusanos, muchos ahora recibidos por el gobierno como retornados, aunque sigan residiendo en Miami.

Las medidas anunciadas por el ministro comprenderán a partir del 11 de abril el transporte solo para trabajadores autorizado por atender servicios vitales y casos puntuales de urgencia. El transporte automotor estatal y privado solo podrá ocupar el 50% de su capacidad, a fin de que exista espacio entre pasajeros, que deberán cubrirse con nasobuco, y tiene que limpiarse los vehículos con hipoclorito de sodio. Las personas vulnerables y de edad avanzada no deben utilizarlo. La recogida de ciudadanos en las paradas de guagua por los autos estatales se suspende. Los privados no tendrán que pagar la licencia mientras duren las prohibiciones. Las prioridades estarán en el transporte de carga, el acercamiento de los productos básicos a las viviendas y la Defensa.

Por su parte, la ministra de Comercio Interior anunció que a los centros de trabajo donde prestan servicios vitales, como el sector de la Salud, se llevará módulos de productos para facilitar el acceso a ellos. Betsy Díaz detalló que los productos de aseo, crema dental y detergente líquido se venderán cada tres meses porque la disponibilidad no permite un per capita mensual. Las entidades gastronómicas laborarán al 50%, o sea no tendrán público dentro de la unidad, sino para llevar y servicio a domicilio hasta las 8 de la noche, y no venderán bebidas alcohólicas, las cuales se comercializarán en las tiendas (cuando haya). Los productos antes destinados al turismo se venderán en las TRD, pero sus cantidades son limitadas. Las grandes tiendas como 5ta y 42, La Puntilla, 3ra y 70, Carlos III, Cuatro Camino en La Habana se cerrarán y su mercancía se situará en establecimientos más pequeños, que incluirán alimentos. El propósito es llevar los productos al barrio. No se venderá ropa, calzado y otros productos. El comercio electrónico se ampliará,incorporando la entrega a domicilio. Las tiendas de venta de equipos en divisa continuarán. Las cafeterías laborarán 12 horas en lugar de 24 horas. Los servicios de belleza no se limitarán ahora, pero debe garantizarse la protección.

Casi todos los países padecen la pandemia, con mayor o menor intensidad, según sus sistemas de salud pública, las previsiones adoptadas por los gobiernos, la capacidad de resistencia inmunológica, las enfermedades crónicas de sus habitantes y la situación socio-económica. Solo entonces muchas personas se percatan de la fragilidad de los seres humanos, aunque las condiciones económicas y los rangos sociales hacen la gran diferencia. Nadie es inmune, como el premier británico. Es el momento del egoísmo por la sobrevivencia, o el despertar del compromiso social y patriótico.

Lamentablemente, los cubanos se arriesgan en las colas de alimentos y medicinas para sus enfermedades crónicas, pero deben protegerse y salir lo menos posible. El peligro de contagio es real.

Cuando se elimine la pandemia, ellos tendrán que sobreponerse a la conmoción psicológica, y la crisis económica más devastadora de la historia de Cuba, en medio de la depresión internacional y las sanciones del presidente Trump. Esas serán razones suficientes para desatar las capacidades e ingeniosidad de los isleños.

La Habana, 10 de abril de 2020 –Publicado en cubanet 13-4

Miriam Leiva

Periodista Independiente

Envié resumen a blog 30-4-20

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Archivado bajo Economia

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