21 November, 2020 17:56

LIBERACIÓN DE LA AGRICULTURA O HAMBRUNA

Los productos alimenticios esenciales para la magra dieta de los cubanos continuarán escaseando, y podría ocurrir una hambruna, si se mantienen los férreos controles a los campesinos, la carencia de dinero para importar y las sanciones de la Administración Trump. La crisis de liquidez incrementada en el último decenio se complicó con las erogaciones para afrontar el coronavirus, la paralización del turismo y las producciones por la epidemia.

El presidente Díaz-Canel sorprendió con la afirmación de que hay que potenciar todo lo que apoye la producción de alimentos, como una de las tareas fundamentales, por ejemplo entregar el combustible y recursos previsto para cumplir los planes con chequeo periódico, y facilitar el otorgamiento de tierra, con control pero sin burocracia, porque hay personas que han solicitado tierras para ponerlas a producir, y usufructuarios para ampliar. ANAP debe apoyar para detectar los lugares donde se demoran los trámites para que no se conviertan en una traba, reportó el Noticiero Estelar de la Televisión, el 1 de abril

El gobierno continúa controlando a los agricultores mediante cooperativas impuestas, la sujeción a las empresas estatales, la entidad de acopio y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista y la Revolución dedican 29 artículos (150-179) a la Política Agroindustrial, pero seguimos sin malangas. Los pocos productores privados siempre han sido los más eficientes.

Las altas autoridades han descargado la responsabilidad de la alimentación en los órganos locales mediante los huertos familiares y la agricultura urbana, que solo podrían abastecer pequeñas poblaciones. Ciudades con cientos de miles de habitante scomo Santiago de Cuba tendrían dificultades, mientras que La Habana, carente de tierras cultivables y dependiente de los suministros de otras provincias, no tendría alimentos para más de dos millones de residentes y la población flotante. No se trata de exageración o catastrofismo, es una lamentable realidad visible en los mercados capitalinos.

Raúl Castro definió que la producción de alimentos debe constituir una tarea principal como un asunto de máxima seguridad nacional, en el Pleno del Partido Comunista, en abril de 2008. “Primero dijimos que los frijoles eran tan importantes como los cañones, y cuando la situación se agravó, llegamos a afirmar que los frijoles eran más importantes que los cañones. Algo similar le sucede en estos momentos al país”, dijo el General en la Asamblea Nacional, el 13 de julio de 2008, comparando con el inicio de Período Especial en 1994.Después comenzó la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo y la restructuración de las cooperativas estatales, UBPC improductivas y con grandes deudas, pero los usufructuarios tienen que vincularse a una cooperativas, y las ataduras a los productores se metamorfosearon.

La intervención del ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, en la Mesa Redonda de la televisión cubana el 30 de marzo, resultó más defraudante que en ocasiones anteriores. El titular recalcó que hay que sembrar más, producir más y acopiar más para llevar alimentos a los mercados agropecuarios, y mencionó la importancia de los procesos de discusión sostenidos con los productores previos al 12 Congreso de la ANAP, para avanzar. Solo que no mencionó el plan elaborado por su ministerio para lograrlo, y repetía que trabajan según las orientaciones recibidas.

El ministro de la Industria Alimenticia, Manuel Santiago Sobrino, también en la Mesa Redonda, insistía en la higiene e inocuidad de los alimentos, y manifestó que no hay problema con la fuerza de trabajo por lo que los compromisos productivos no deben afectarse por esa razón, y el plantel industrial aún está sufriendo la obsolescencia tecnológica, pero no se renunciará al cumplimiento de los planes productivos en esta etapa de azote epidémico. Continúan las inversiones en lsa fábricas de chocolate por lo que no hay ese producto, y en el molino de trigo de Cárdenas, sin afectación a la producción. No habrá suficiente tomate para producir el puré, que hace meses está desaparecido de las tiendas. Los productos vendidos por el racionamiento están garantizados para abril y mayo (arroz, azúcar, huevos, frijoles, aceite, café), y pan, aunque no se ha cumplido con la producción de pastas alimenticias, pues hay retrasos por problemas tecnológicos de la industria de Camagüey y Santiago. En abril se venderá una cuota adicional de pollo –porque no hay suficiente en las tiendas recaudadoras de divisas. El agua embotellada tiene volúmenes productivos para distribución aceptable –usualmente escasea. También informó que se está diseñando una estrategia para incrementar la actividad pesquera, que incluye la recuperación de infraestructura que no estaba en explotación por problemas técnicos.

Por su parte, José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Partido y el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa,sostuvieron tres reuniones, en composición reducida por las limitaciones del coronavirus, con campesinos del oriente, el centro y el occidente del país, como colofón a los encuentros realizados desde el pasado año en la organización del 12 Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores. Ambos dirigentes reiteraron que hay que darle el máximo de explotación a la tierra y los recursos, dedicar el combustible a los tractores donde los bueyes no puedan romper la tierra, preparar la siembra de primavera, extendida hasta fines de abril, y plantar yuca, boniato,calabaza, pepino, habichuela y plantas medicinales, todo cultivo posible para “enfrentar el temporal del nuevo coronavirus”, y crear las condiciones para la sustitución de importaciones de alimentos para humanos y animales.

Las limitaciones de combustible desde 2019 afectaron la producción de arroz y tabaco, mientras la ausencia de fertilizantes y plaguicidas desmedraron cosechas de frijol y otros productos. Rodríguez Rollero ha expresado que se necesita unos 9 200 trabajadores, que intenta cubrir con los desempleados por el coronavirus. Hasta ahora los 225 000 usufructuarios no han tenido condiciones para realizar notables producciones.

Este podría ser el comienzo de la imprescindible liberación de la agricultura, que de no realizarse tendrá nefastas consecuencias.

La Habana, 2 de abril de 2020

Miriam Leiva

Periodista Independiente

Publicado cubanet.org 6-4-20

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