Mi mayor respeto al Profesor Carmel Mesa-Lago. Reproduzco de su escrito.

Recrudecimiento del Bloqueo/Embargo a Cuba, Donald Trump y la Falsificación de la Verdad
Carmelo Mesa-Lago

Por 47 años me he opuesto al bloqueo/embargo de los EEUU sobre Cuba y por más de tres años a las políticas nefastas de Donald Trump. Un artículo recientemente publicado en Cuba, falsifica estas verdades y las convierte en justo lo opuesto. Aquí están los hechos.
El Recrudecimiento del Bloqueo/Embargo
En 1965, participé en un programa nacional de la televisión pública, trasmitido desde la Universidad de Miami el cual promovía el levantamiento del bloqueo/ embargo norteamericano contra Cuba; usé argumentos similares a los que empleó el presidente Obama cuando anunció en 2015 el proceso de normalización de relaciones con Cuba. Desde entonces en mis trabajos me he opuesto al bloqueo/embargo.
En un ensayo reciente escrito con el economista cubano Pavel Vidal, hacemos un inventario de las políticas agresivas de Trump contra Cuba: [1]
· Inversión extrajera. Implementó el Título III de la Ley Burton-Helms de 1996 (bloqueo/ embargo), que autoriza someter juicios en EEUU contra compañías/individuos extranjeros que han hecho transacciones con bienes nacionalizados por el gobierno cubano. Se estima un efecto de US$8.000 millones en demandas certificadas, más 200.000 demandas no certificadas por valor de decenas de miles de millones de dólares. Hay muchas demandas establecidas, aunque varias naciones inversoras también han establecido contrademandas o se han opuesto a las existentes. Aunque más de 100 inversionistas existentes aparentemente se mantienen en la isla, algunas grandes corporaciones han salido y los inversionistas potenciales están evaluando la totalidad de los riesgos involucrados en hacer negocios con Cuba, otros están posponiendo su decisión hasta los resultados de las elecciones presidenciales de 2020 se conozcan. Cuba necesita anualmente una inversión extranjera anual de US$2,500 millones, de manera que esta medida es probablemente la que más daño causa.

· Turismo. Prohibió a turistas estadounidenses alojarse en hoteles y comer en restaurantes gestionados por las fuerzas armadas, así como los viajes de cruceros y de “pueblo a pueblo” que eran los más fáciles para viajar a los turistas estadounidenses. Recientemente anunció la cancelación de todo viaje no familiar, así como de rutas de aviones a varias ciudades de la isla. Como resultado se proyecta para 2019 una pérdida de casi US$1,000 millones en el ingreso bruto turístico (una reducción de 34% sobre 2018). El turismo es la tercera fuente de divisas de Cuba y esta acción es la segunda más dañina.

· Suministro de petróleo. Impuso sanciones a la agencia importadora cubana y buques tanques petroleros; estos últimos cobran hasta tres veces lo que antes cargaban a Venezuela. Cuba ha tomado medidas recientes para enfrentar potenciales escasez de petróleo en la isla. La importación de combustible de Venezuela ha disminuido de 105.000 barriles diarios en 2012 a unos 40.000 en 2019, además la producción petrolera interna mermó 17% en 2010-2017, agravando la escasez. El costo de mantener el suministro de combustible necesario es de US$2.000 millones anuales.

· Remesas extranjeras. Imposición de un máximo anual de US$4.000 por persona. Las remesas externas constituyen el segundo ingreso en divisas de Cuba, pero la medida trumpista es muy difícil de controlar, porque una persona en Cuba puede recibir remesas de más de un remitente y porque el tope establecido es mayor de lo que se envía actualmente a Cuba. Las microempresas privadas han sido afectadas por esta medida porque pueden recibir sumas mayores.

· Fortalecimiento de sanciones a bancos extranjeros que hacen transacciones con Cuba. Varios bancos han sido sancionados uno de ellos por US$1.300 millones. Esto crea dificultades para hacer transacciones y restringe el crédito.
Concluimos sobre las sanciones punitivas trumpistas: “Estas acciones atacan en todas direcciones y sin importar quiénes son los afectados. No solo le restan ingresos al gobierno y a las empresas estatales, sino que dañan seriamente al sector privado, amenazan a empresas de países aliados al gobierno estadounidense, a las propias empresas estadounidenses, y sobre todo, a las familias cubanas de todos los niveles de ingresos y de cualquier afiliación política.”
Trump: narcicismo caótico
En septiembre de 2015, menos de dos meses después que Donald Trump anunció su postulación para la presidencia de los Estados Unidos, en un discurso en que acusó a los inmigrantes mexicanos de ser criminales, violadores y traficantes de drogas, a más de prometer la deportación de 11 millones de ellos y construir el deplorable muro, redacté una declaración—con el historiador mexicano Enrique Krause—en que denunciaba el discurso trumpista de odio y apelación a las más bajas pasiones, así como su xenofobia, machismo e intolerancia. Advertía que dicho discurso recordaba campañas del pasado (el Nazismo) dirigidas a otros grupos étnicos que provocaron la muerte de millones de personas. Agregaba que los ataques verbales de Trump no se basan en hechos comprobados sino en su muy personal e infundada opinión; el “exhibe una peligrosa actitud contra sus oponentes, a quienes tacha de estúpidos o débiles.” A los entrevistadores “los ha acusado de tener motivos turbios… ha expulsado de una rueda de prensa a un prominente periodista hispano que le planteó una pregunta incómoda… ha lanzado comentarios soeces sobre las mujeres… sus guardaespaldas y seguidores atacan a manifestantes pacíficos.” La referida declaración fue firmada por 68 prominentes hispanos, académicos, intelectuales, científicos y artistas (incluyendo dos premios Nobel) que viven en los EEUU, México, España y América Latina; fue publicada en inglés y español en periódicos de los tres primeros países.[2] Justo entonces pronostiqué: “Trump apela a los sentimientos más mezquinos, si gana [la
elección] sería una catástrofe para los EEUU”.[3]
Tres años después de dicha declaración, varias de mis predicciones se han cumplido, aunque mi visión se quedó corta frente a la devastadora actuación de Trump al cual califiqué como “egocéntrico narcisista, sabelotodo que se proclama como mejor en cualquier tema, no se asesora y provoca caos”.[4] En una docena de entrevistas y artículos publicados en los EEUU, España y México, así como en páginas web, he analizado y criticado sistemáticamente las políticas de Trump y hecho varias predicciones que se han materializado.
· Reversión de la normalización con Cuba. “Si Hilary Clinton hubiese ganado la presidencia, hubiese seguido la normalización con Cuba, pero ganó Trump y pronto declaró que revocaría todos los pasos dados por Obama”.[5] “Si Trump deroga las 12 categorías de viaje estadounidense permitidos a Cuba, aminoraría el actual boom turístico con la consiguiente pérdida para Cuba”.[6]

· Guerra de las tarifas: “La actitud contraria a China, a quien Trump tacha de ‘roba empleos’, conduciría a un aislamiento de los EEUU y posiblemente a fuertes tarifas a las importaciones ‘indeseables’ lo cual aumentaría los precios y generaría contramedidas por los países castigados”.[7]

· Xenofobia y fascismo: Un juez federal aprobó la demanda establecida contra la Universidad Trump basada en una serie de ilegalidades que eventualmente la cerraron; Trump descalificó la sentencia porque había sido dictada por un juez mexicano, pero dicho juez había nacido en Indiana, EEUU. Al mismo tiempo proliferaban las esvásticas nazi, las amenazas de bombas en sinagogas, el ataque a una pareja de homosexuales porque “ahora viven en el país de Trump”, el asesinato de un ingeniero indio tomado por musulmán al grito de “vete de mi país”, todo ello bajo el slogan “América Primero” usado por los nazis estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.[8] En 2015 una manifestación de supremacía blanca por miembros del Ku Klux Klan que enarbolaban banderas nazi en Charlottesville, Virginia, provocó el asesinato de una opositora.[9] Tres sucesivos crímenes de odio ocurrieron en los EEUU: el asesinato de dos afro-americanos en Louisville Kentucky, el envío de bombas a líderes demócratas (Obama, Hillary Clinton y Joseph Biden) y el peor atentado antisemita en la historia estadounidense: en una sinagoga en Pittsburgh fueron asesinados once feligreses y otros heridos; los asesinos en los tres atentados eran ardientes partidarios de Trump.[10]

· Intento de eliminar Obamacare. Trump y los republicanos lanzaron una ofensiva para acabar con todo vestigio de la Ley de Acceso Asequible a la Salud aprobada en la administración de Obama en 2010, sin tener un proyecto alternativo, lo que hubiese dejado sin cobertura a millones de americanos, pero el intento fue derrotado.[11]

· La no política exterior. Trump ha atacado a múltiples dirigentes demócratas occidentales: el Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau, la ex Primera Ministra británica Theresa May—Trump apoya al actual Primer Ministro Boris Johnson y al Brexit—, el Presidente de Francia Emmanuel Macron y la Cancillera alemana Angela Merkel. Por el contrario, es amigo y apoya a dictadores o autócratas como Kim Jung-on de Corea del Norte, Viktor Orbán de Hungría, Rodrigo Duterte de las Filipinas y Recept Tayying Erdogan de Turquía. Trump rehusó firmar el tratado mundial para controlar el calentamiento global y derogó las medidas de Obama para proteger el ambiente, canceló el tratado nuclear con Irán, se retiró del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, y también del tratado de control de armamentos.[12]
La Falsificación de la Verdad
Lo anterior deja bien clara mi posición crítica del bloqueo/embargo de EEUU y de Donald Trump. De manera asombrosa, el artículo recientemente publicado en Cuba,[13] se refiere a un grupo de cubanoamericanos en Miami que apoya fuertemente a Trump y cómo este ha pagado cientos de miles de dólares a algunos de esos partidarios, a los que tilda de “empleados a sueldo de los EEUU”. Seguidamente el autor dice que “en medio de este nuevo escenario creado por el recrudecimiento del bloqueo, regresa la oportunidad de lo que la académica británica Emily Morris describió hace algún tiempo como un ‘un grupo mayoritariamente financiado y asentado en los Estados Unidos, y abrumadoramente dominado por emigré ‘Cubanólogos’…, que son profundamente hostiles al régimen de La Habana…”. Agrega que “ese comportamiento tan sectario” es llamado por Morris ‘la opinión de Miami” y que sus soluciones son “políticas centradas en la apertura a la economía a flujos mundiales de capital, la privatización de los activos estatales, la desregulación de precios y salarios, y recortes del gasto social”. Según Morris—dice el autor—“Las principales figuras desde 1970 han incluido a Carmelo Mesa-Lago de la Universidad de Pittsburgh, el ‘Decano de Estudios de Cuba’ y autor de más de 30 libros…” Así pues, el Mesa-Lago crítico de Trump y del bloqueo/embargo, se transmuta por la alquimia del autor en un empleado a sueldo de Trump para desestabilizar el gobierno de Cuba y promover políticas neoliberales en América Latina.
Este ataque no es el primero, pues en 2014 el mismo autor tradujo al español un artículo de Morris y lo publicó en su página web.[14] Refuté todos los argumentos de dicho artículo de manera académica y documentada, en un trabajo que fue publicado en la mejor revista de ciencias sociales de Cuba.[15] Ni Morris ni el autor de marras contestaron mi trabajo, pero una vieja táctica siniestra es que, cuando se es incapaz de refutar los argumentos del enemigo, entonces hay que desacreditarlo. Así dicho autor vuelve a las andadas alcanzando su apoteosis con la publicación de su nuevo y falso ataque en el periódico oficial más importante de Cuba. Varios amigos me aconsejaron que no contestara este segundo artículo pues sería darle prominencia al autor, no seguí el consejo porque, si he criticado las políticas desastrosas de Trump por qué voy a callar frente a la crítica injusta de un anodino que actúa como el implacable perseguidor de Les Miserables Inspector Javert.
No es posible aquí siquiera resumir mis argumentos respondiendo a Morris (véase mi artículo citado), pero si voy a contestar la absurda acusación de que soy un neoliberal, algo que hará reír a los que conocen mi obra de 60 años sobre América Latina. Mis publicaciones sobre protección social en tres continentes se han caracterizado por la crítica a las políticas del Banco Mundial y del FMI. Fui el primero que en libros y revistas internacionales identificó las numerosas fallas de la reforma privatizadora de las pensiones que se inició por la dictadura de Pinochet en Chile y se extendió a otros 11 países en América Latina. Mis trabajos recientes analizan el regreso del rol del Estado en el mundo a través de re-reformas de pensiones antes privatizadas. En mi obra sobre Cuba siempre he dejado claro que deben ser preservados los sistemas públicos universales de salud, educación y pensiones, con ajustes que los hagan más eficientes y sostenibles. De hecho, los sectores extremos de derecha en Miami me han acusado de izquierdista y hasta de comunista. Mi enfoque económico es neo-keynesiano y opuesto a la ideología neoliberal.
Trump es un mentiroso patológico, se han confirmado 13,435 mentiras en 993 días desde que asumió el cargo, un promedio de 14 diarias.[16] Más aún, él tacha de falsa cualquier crítica verdadera que se hace contra él. “En un ominoso paralelo orweliano, Trump ha exhortado a sus partidarios a no creer en ‘esa basura de la gente que fabrica noticias falsas. Recuerden que lo que ven y leen no es lo que está sucediendo’…. pronto su abogado Rudy Giuliani le subió la parada: ‘La verdad no es la verdad’”.[17] Esta característica de Trump se ha clonado en otros políticos en el mundo como Jair Bolsonaro y Boris Johnson y, por supuesto, también en Cuba bien representado por el autor que me denigra.
Algunas sugerencias que le doy a dicho autor para futuros artículos de desinformación sobre mí:
1) Mesa-Lago, pariente de Carlos Mesa el candidato a las elecciones de Bolivia, participó en el golpe de Estado que sacó a Evo Morales;
2) se descubre que Mesa-Lago hizo una contribución de un millón de dólares a la reelección de Trump en 2020;
3) Mesa-Lago envió un Twitter de apoyo a Jair Bolsonaro apoyando los fuegos en el Amazonas para extender las plantaciones capitalistas.
Mientras tanto, la “académica” Emily Morris, contraria a las políticas neoliberales, colaboradora de New Left Review y cómplice del autor de marras, hace años dejó su puesto en Londres y aceptó una posición bien remunerada en el Banco Inter-Americano de Desarrollo, de la cual parece que pronto se retiró.
Recuerden: “¡La verdad no es la verdad

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