LAS COREAS POR LA PAZ Y UN NUEVO COMIENZO

Desescalar el peligro de guerra y la desnuclearización norteña llevaron a Kim Jong-un, y Moon Jae-in, presidentes la República Popular Democrática de Corea y la República de Corea (del sur), respectivamente, a reunirse en el paralelo 38, hito divisorio de la península, el 27 de abril de 2018. Por primera vez desde el fin de la guerra en 1953, un líder norcoreano pisó el sur, aunque presidentes sudcoreanos visitaron Pyongyang en 2000 y 2007.
Kim anunció la clausura del centro de pruebas nucleares el 1 de mayo. Moon acordó visitar Pyongyang este otoño. Al término del conclave, Donald Trump confirmó la reunión con Kim a fines de mayo o junio. Xi Jinping, líder chino, está desempeñando un papel crucial, y Raúl Castro quizás haya contribuido.
Kim Jong-un cruzó sonriente al sur de la línea donde Moon Jae-in lo recibió amablemente, y correspondió a su invitación de pasar brevemente al norte. Las esposas y los brindis contribuyeron al ambiente promisorio y la cobertura de las conversaciones secretas, cuyos resultados aún deberán recorrer un tortuoso camino. Los motivos y a cambio de qué Kim Jong-un y la élite Juche han decidido el desmontaje de su programa nuclear se irán conociendo al ritmo de la paciencia asiática o la impetuosidad de Trump. La grave situación económica y la necesidad de apertura internacional parecen razones de peso.
El presidente eterno Kim Il-sung desarrolló la capacidad militar, sus herederos Kim Jong-il y Kim Jong-un lograron el arsenal nuclear y los cohetes portadores, con el pretexto de disuasión y defensa ante una eventual agresión de Estados Unidos, Japón y sus aliados. Pero es inmenso el costo para armar, mantener más de un millón de soldados en activo y 4 millones en la reserva, y el programa nuclear, estimado en torno al 25% del Producto Interno Bruto (PIB). Al mismo tiempo, las sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y el Consejo de Seguridad de la ONU desde 2013 por sus ensayos nucleares y la detonación de una bomba de hidrógeno en 2016, han socavado aún más la pobre economía y recortado el suministro de petróleo.
Los compromisos y la hoja de ruta se plasmaron en la Declaración Conjunta de Panmunjom “por la paz, la prosperidad y la unificación”, donde reconocieron que las medidas iniciadas por Corea del Norte son muy significativas y cruciales para la desnuclearización de la península coreana. Acordaron a partir del 1 de mayo cesar todos los actos hostiles entre sí en todos los ámbitos; el desarme gradual, a medida que se alivien las tensiones militares y se logre un progreso sustancial en la construcción de la confianza militar, y garantizar una zona de paz marítima y de pesca segura, con reuniones de alto nivel militar. Concordaron promover reuniones trilaterales de las dos Coreas y Estados Unidos, y reuniones a cuatro bandas de ambas Coreas, Estados Unidos y China, para declarar el final de la guerra, convertir el armisticio en un tratado de paz y establecer un régimen de paz permanente y sólido, durante este año 2018, en el 65º aniversario del Armisticio.
Asimismo acordaron establecer una oficina de enlace con
representantes residentes de ambas partes en la región de Gaeseong, a fin de promover el crecimiento económico y la prosperidad conjunta de la nación. Como primer paso, decidieron adoptar medidas prácticas hacia la conexión y modernización de los trenes y carreteras en el corredor de transporte del este, así como entre Seúl y Sinuiju; proceder con los programas de reunión de las familias separadas, con motivo del Día de la Liberación Nacional del 15 de agosto de este año, y participar conjuntamente en eventos deportivos internacionales como los Juegos Asiáticos 2018.
El gobierno de Cuba ha apoyado al régimen norcoreano desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas en 1960 y la
consecuente ruptura con la República de Corea, a la cual se había reconocido en 1949. Fidel Castro visitó Pyongyang en 1986 y no envió delegación a las Olimpiadas de Seul en 1988. En la actual etapa, coincidente con la escalada del programa nuclear y las sanciones internacionales, Raúl Castro ha mantenido un flujo de intercambios con Kim Jong-un, a través de delegaciones de alto nivel, que desde el lado cubano estuvieron presididas por Miguel Díaz-Canel y Salvador Valdés Mesa, presidente y vicepresidente del Consejo de Estado,
respectivamente. Los diálogos con Xi Jinping y otros altos dirigentes chinos, la visita oficial del primer ministro de Japón, primera de ese nivel en la historia de las relaciones, y las conversaciones sostenidas con el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, cuando asistió a la cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en La Habana, sugieren la intermediación con el peligroso aliado.
La agencia sudcoreana gubernamental Korea Trade-Investment Promotion Agency (Kotra)  tiene oficina permanente en Cuba desde 2005. En 2016, las exportaciones sudcoreanas alcanzaron 65 millones de dólares, y las cubanas 1,4 millón, según Anuario Estadístico de ONEI. K-Sure concedió al Banco Exterior de Cuba una línea de crédito valorada en 70 millones de dólares y también proporcionó un seguro de pago, gracias al cual las empresas de Corea del Sur tendrán garantizados los pagos por la mercancía exportada a Cuba. En noviembre de 2014, Oh Young-ho, consejero delegado de Kotra, recibió la condecoración José Martí por “su papel en la promoción de intercambios económicos y culturales entre la República de Corea y Cuba”. Anteriormente,  el presidente chino, Xi Jingping la había obtenido. Samsung donó la pizarra electrónica que se ha montando en Estadio Latinoamericano (del Cerro) y tiene un salón de venta de sus productos en el centro comercial de 3ra y 70 Miramar, y Daewoo también abrió su sucursal. El proceso intercoreano podría viabilitar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas cubano-sudcoreanas, e incrementar las facilidades económicas, financieras y de donaciones. La detención del programa nuclear y el entendimiento con Corea del Sur no significan que el líder norcoreano se proponga una apertura política de su régimen. Sin embargo, la disminución de la movilización y el presupuesto militar, y el impulso a la economía, resultaría beneficios para los millones de coreanos sometidos a la férrea dictadura y las grandes privaciones para satisfacer sus necesidades vitales.

Miriam Leiva
Periodista Independiente, La Habana, 30 de abril de 2018
Publicado en cubanet.cu

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