RELACIONES DE CUBA CON ALEMANIA Y MAS ALLA

Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba realizó una visita oficial a la República Federal de Alemania los días 9 y 10 de mayo, la primera a ese nivel en varias décadas.

El gobierno de la Canciller Angela Merkel cambió notablemente sus relaciones con las autoridades de Cuba, en el marco del ambiente de entendimiento respetando las diferencias, alcanzado luego de que la Unión Europea favoreciera el diálogo en 2008, dos años después de que Raúl Castro tomó el poder, y durante las negociaciones para el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, ya inicialado en marzo. Ese proceso ha coincidido con un momento histórico único en Cuba, cuando el presidente Barack Obama cambió radicalmente la política de confrontación por el engagement y transcurre un período preparatorio de relevos en las máximas figuras cubanas.

Frank-Walter Steinmeir, ministro de Relaciones Exteriores, inició el acercamiento de alto nivel al visitar La Habana en julio de 2015 y Sigmar Gabriel, vicecanciller federal y ministro de Economía, en enero pasado. Ambos fueron recibidos por el presidente Raúl Castro. Una nueva era comenzó, luego del alejamiento tras la caída del Muro de Berlín en 1989, la unificación de la RFA y la RDA en 1990, y la firme posición de Alemania frente a la asonada represiva de marzo de 2003 y la violación de los derechos humanos en Cuba. Los vínculos habían sido muy estrechos entre Fidel Castro y Erich Honecker, cuando en sus travesías entre los cayos distribuían la holgada asistencia del llamado socialismo real alemán.

El general-presidente parece considerar la importancia de la potencialidad alemana para el necesario impulso y desarrollo de la economía cubana. El superministro socialdemócrata Gabriel estuvo acompañado por una delegación de 60 compañías alemanas, que participaron en un Foro Empresarial, y con Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, firmó un memorando de entendimiento para instalar una oficina de promoción del comercio y la industria alemana en La Habana. Sostuvo conversaciones con el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel, el vicepresidente económico Marino Murillo, y los ministros de Energía y Mina, e Industrias. Unas 50 entidades alemanas, entre ellas, Mercedes Benz, Volkswagen, Bosch y Siemens, están asentadas desde hace muchos años. El intercambio comercial fue de solo 224 millones de euros (unos 241 millones de dólares) en 2014, con exportaciones cubanas por 32.6 millones de euros (35.14 millones de dólares), principalmente en productos como miel, puros habanos, ron y zumos. El turismo se incrementó a 175 264 personas en 2015, un 26% más que en 2014, según el Anuario Estadístico de Cuba.

El ministro de Exteriores cubano en su primer dia de estancia, se reunió con una representación del grupo para Centroamérica y Caribe, presidido por Wolfgang Gehrcke de La Izquierda, y fue recibido por el Dr. Norbert Lammert, presidente del Parlamento Federal. También sostuvo conversaciones con el ministro federal de Cooperación Económica y Desarrollo, Gerd Muller.

Concluido su encuentro, Rodriguez y Steinmeir destacaron el propósito de firmar este año un acuerdo cultural, que sirva de piedra fundamental de una nueva era en las relaciones bilaterales. Rodríguez subrayó el carácter prioritario que Cuba otorga a sus relaciones con Alemania independientemente de los progresos en las relaciones con otros países y por encima de las diferencias de opinión políticas, y que el fortalecimiento de las relaciones actuará en favor tanto de los intereses de las compañías alemanas como de los turistas que visiten Cuba. Mientras Steinmeier señaló el gran interés de Alemania y que es necesario retomar un diálogo intensivo aunque sobre ciertos temas, como derechos civiles tengan puntos de vista diferentes; añadió que tras años de estancamiento llegó el momento de abrir una etapa de cooperación en términos de socios, según informaron las agencias de prensa.

La presencia de Alemania en Cuba, como la de los demás países miembros de la Unión Europea, resulta positiva para la diversificación de las relaciones, donde históricamente la dependencia a un país comprometió la soberanía, sujeta a los intereses políticos y económicos de los gobernantes. En coincidencia con la promisoria apertura entre Estados Unidos y Cuba, puede incentivar el levantamiento del embargo y la competencia entre las empresas norteamericanas y europeas contribuiría al desarrollo económico y los adelantos científico-técnicos y culturales. La vinculación con China y Rusia podría debilitarse. Las reformas eventualmente serían impulsadas por la agilidad requerida para honrar los compromisos, desde la disminución de la burocracia y la simplificación de la maraña legislativa hasta la adecuada ejecución de las obras, las facilidades de empleomanía y el crecimiento de la pequeña y mediana empresa independiente. Cuando eso se fuera logrando, los cubanos no solo mejorarían progresivamente su calidad de vida, sino que simultáneamente procurarían alcanzar sus derechos civiles. Los cambios dependen de los ciudadanos, pero los extranjeros no deben dar la espalda a la realidad social.

Miriam Leiva

Periodista Independiente

La Habana, 11 de mayo de 2016

Publicado en cubanet.org

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