OBAMA AVANZA EN CUBA SIN SANCIONES NI TROPAS

El presidente Obama comunicó al Congreso el 14 de abril la “intención de remover” a Cuba de la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo, luego de haber recibido el informe correspondiente del Departamento de Estado y el asesoramiento pertinente. Aunque posee las prerrogativas, debe informar previamente a la máxima instancia legislativa, que cuenta con 45 días para emitir su opinión; en caso de oponerse, puede emitir una Orden Ejecutiva, respaldado además por amplios sectores de la sociedad norteamericana.

El presidente argumentó su decisión en que “el gobierno de Cuba no ha proporcionado soporte al terrorismo internacional en los últimos 6 meses… El gobierno de Cuba ha ofrecido garantías de que no apoyará actos de terrorismo internacional en el futuro”. Por su parte, el Secretario de Estado John Kerry afirmó en una nota que “ha llegado el momento de remover la designación de Cuba como Estado promotor del terrorismo. Las circunstancias han cambiado desde 1982, cuando Cuba fue originalmente designada como un Estado promotor del terrorismo… Nuestro continente y el mundo se ven muy diferentes hoy de como se veían hace 33 annos”. La presencia en la Lista implica la restricción de todo tipo de asistencia de EE U-incluso a través de organismos internacionales-, comercio de armas, y acceso a los mercados financieros internacionales. Por tanto, al unísono se resolverá el acceso de la representación diplomática cubana a sistema bancario norteamericano para su desenvolvimiento, lo cual obstruccionaba desde hacía más de un año la gestión del consulado y por consiguiente complicaba los tramites de visas y otros. El gobierno cubano había expresado que esto no era una precondición para el establecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de las embajadas, pero era evidente que incidía en su realización.

Obama fue meticuloso con el timing. Informó la esperada decisión dos días después de regresar de la VII Cumbre de las Américas, en Panamá, donde había gran expectativa porque confluirían varios acontecimientos históricos: la presencia por primera vez en la cimera reunión continental de Cuba; el encuentro del presidente norteamericano con el presidente cubano, que no se realizaba desde 1956; y el relanzamiento de la política de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe. El éxito de esos acontecimientos cuidadosamente trabajados por el mandatario y su diplomacia, estaba amenazado de perder lustre por el embrollo con Venezuela, ocasionado por la redacción de la Orden Presidencial del 9 de marzo. No menos importante era la conversación cara a cara con Raúl Castro para definir asuntos cruciales de las negociaciones y percibir las posibilidades del curso futuro, cuestiones mucho más relevantes que las fotos y lo declarado a la prensa. Hasta entonces había recibido las apreciaciones de sus eficientes asesores y tres conversaciones telefónicas con el gobernante cubano. Crucial para argumentar su decisión de retirar a Cuba de la famosa Lista fue la garantía del general-presidente de que no apoyaba ni apoyaría el terrorismo internacional, que además ratificó en su discurso en la Cumbre. No menos importante serían las condiciones de trabajo del personal diplomático en La Habana, el acceso de la población a la misión y la reiteración del apoyo del gobierno de Estados Unidos a la sociedad civil independiente cubana.

Las ilusiones levantadas en Cuba son inmensas, como también lo son la ansiedad y el desconocimiento de las oportunidades por la falta de información de las medidas del presidente Obama del 17 de diciembre de 2014. Los medios nacionales y lo poco que llega desde Estados Unidos se concentran en las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, la apertura de las embajadas y las presentaciones de Raúl Castro, lo que desvía la atención de las medidas que podrán tener impacto en la población, y cuyo efecto dependerá de que las autoridades cubanas no pongan frenos y prohibiciones. Un chofer de un almendrón (viejo auto norteamericano) me preguntó en el atestado taxi que implicaciones tendría el proceso para el pueblo, porque estaba contento, pero no podía descifrar la incidencia de las reuniones y discursos en la difícil vida cotidiana. Todos escucharon atentos la explicación con ejemplos prácticos, el joven me despidió deseando que los cubanos pudieran conocer esos detalles.

Las autoridades aferradas al poder y las fuerzas negadas al cambio en ambos lados del Estrecho de la Florida dificultarán el camino. Que Obama y Francisco sean las personalidades más apreciadas en Cuba, demuestra el fracaso de la ideologización y las prohibiciones. En estos años únicos y definitorios hay que interactuar y contribuir a ampliar los horizontes.

La Habana, 15 de abril de 2015

Miriam Leiva

Periodista Independiente

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