LOS ALTOS PRECIOS DE LOS PRODUCTOS AGRICOLAS, ACOPIO Y LAS DEUDAS

Los altos precios de los productos agrícolas es queja permanente entre los empobrecidos cubanos. Esto ha motivado reportajes en los periódicos, asi como la sección Cuba Dice del noticiero y la Mesa Redonda de la televisión. Sin embargo sus enfoques se concentran en los comercializadores privados a quienes acusan de pactar precios monopólicos para asegurar ganancias, lo que constituye solo una causa, muestra de defensa colectiva frente a la retranca del gobierno, el cual a su vez culpa a los intermediarios, los vendedores por cuenta propia en los mercados y los carretilleros. Este gravísimo problema evidencia el fracaso de la actualización del modelo económico en la agricultura apercollada.

“Los entuertos del banano”, un artículo del periódico Juventud Rebelde publicado el 26 de octubre, abordó que “los altos precios y las dificultades en la contratación se han convertido en un freno a la producción de alimentos en el país. Asi lo atestigua la pérdida de 690 toneladas de plátanos en Ciego de Ávila”. Una contradicción es que los altos precios frenen la producción, cuando a mayor producción deberían bajar los precios. El trabajador Pedro Macías Pérez expresaba la impotencia de perder el trabajo de varias jornadas sin poder hacer nada, Y observar como día tras día pierde calidad una montaña de 600 racimos. El jefe de la finca 11, Salvador Guerra, da la clave: “Era comida para La Habana y se echó a perder porque Acopio no vino a buscarla”. Según el artículo, esto ocurrió en varias unidades de la Empresa de Cultivos Varios de La Cuba, fundada en 1976 y considerada una de las mejores del país.

El director general de la empresa, Carlos Blanco Sánchez, dijo que en el verano aparecen los picos de cosecha por el aumento del calor y la lluvia (en 2013 se echó a perder 1 380 toneladas). Refirió que Acopio no quiso más cantidades, pues la capital –principal destino- estaba saturada de plátanos; en agosto apenas solicitó 240 toneladas. No se explica cómo se pide tan poco para una población de 2 millones de personas y que pagan precios tan altos. (Un raquítico plátano usualmente cuesta 3 pesos en “la capital de todos los cubanos”. Esos plátanos avileños terminaron en las cochiqueras).

La Cuba planificó vender el quintal a 70 pesos, y en el verano debió pactar con Acopio a 40, aunque su costo de producción es 38, por lo que dejaron de ingresar cinco millones de pesos. Además, los precios de los insumos se incrementan. La empresa estatal socialista tiene mayor autonomía, gracias a ellas ahora puede quedarse con un fondo de dinero después de cumplir los impuestos, lo que estimula a generar más dinero, dice el artículo. “Asi se estimula a obtener capitales –explica Páez- porque mientras más tengas y produzcas, más aportas al Estado y la empresa se queda con mayor liquidez”. Pero la empresa esperaba obtener utilidades por 75 millones en pesos (CUP) y divisa (CUC), y por los problemas en la contratación del plátano y el alza de precios de los insumos, no alcanzarán las utilidades previstas.

Por su parte, el director de la Empresa Provincial de Acopio, Nelson Concepción de La Cruz, aduce que la empresa compra según los pedidos de las provincias y La Habana, a donde se dirige el grueso de las producciones de La Cuba por encargo estatal, que han disminuido”. Además existe deuda de la comercialización y, para saldarlas, las provincias tienen que pagar las deudas a Acopio, que emplazó ante los tribunales al Mercado Habana por 6 538 000 pesos, y fuera del tribunal hay más de 3 355 000 pesos. Santiago de Cuba solo pagó la mitad de seis millones de pesos; Camagüey debe 1 355 000 y Pinar del Rio más de 308 000 pesos.

Los problemas se repiten en todos los renglones de la agricultura. El ministro Gustavo Rodríguez Rollero dijo en el balance de 2013, realizado en febrero pasado, que la peor piedra que tiene en su camino el MINAG son los escollos financieros que entorpecen el desarrollo y el perfeccionamiento del sector. 86 empresas (21% del total) cerraron con pérdidas, cuyas principales causas fueron la pérdida y muerte de animales, multas, moras en indemnizaciones, faltantes y mermas. Las deudas bancarias de las cooperativas alcanzaron más de 1 280 millones de pesos. La Empresa de Acopio de Matanzas debía 25 millones de pesos a los productores solo por frijoles, y eso ha motivado que no pocos desvíen cosechas hacia otros destinos e incumplan el encargo social, y por ende los contratos. (Artículo “Muchas piedras en el camino”, publicado por Juventud Rebelde el 28 de febrero de 2014).

La actividad de comercialización se complejizó porque Acopio ya no es el único distribuidor y comercializador; hay muchos intermediarios y comerciantes culebreando sin estar declarados ni pagar impuestos, señaló Nelson Concepción. Tampoco cuenta con suficientes camiones. Más allá de la gestión de este funcionario, Acopio siempre ha obstruccionado la producción; su verdadera especialidad es la pudrición de las cosechas y los impagos. Ese mecanismo horrendo tiene que eliminarse. Las empresas deben ir al mercado y contratar directamente, asi como adquirir camiones o alquilar a particulares, incluidas cooperativas no agropecuarias de transporte.

Miriam Leiva

Periodista Independiente

Publicado en El Nuevo Herald, 29 de octubre de 2014

http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article3406767.html

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