NUEVOS PASOS PARA LA UNIFICACION MONETARIA Y CAMBIARIA

El ministro-presidente del Banco Central de Cuba, Ernesto Medina, ofreció una entrevista a la Agencia de Información Nacional (AIN), sobre los preparativos del sistema bancario para el DIA CERO, o sea el día en que se implante una sola moneda: el peso, según reportó el periódico Granma el 1 de octubre. La unificación monetaria y cambiaria vuelve a la prensa oficial, luego de un período de alejamiento de los medios. Había retornado a mediados de septiembre con un reportaje en la televisión sobre las ventas alternativas en CUC en las tiendas de venta por divisas (TRD) o en CUP, peso cubano corriente.

El ministro significó la alta responsabilidad del sistema bancario para lo cual se creó un grupo de trabajo con los organismos de la Administración Central del Estado involucrados. Debe tenerse en cuenta que el proceso de unificación se inicia en las personas jurídicas, o sea en las entidades estatales, mayoritarias en la economía cubana asentada sobre la propiedad del Estado. Una de las dificultades mayores es el sistema de cambio con que operan las empresas, pues usualmente se aplica un cambio de 1 CUC=1 CUP, lo cual no refleja la realidad, y dificulta las operaciones financiera y la capacidad de compra-venta. Asimismo, la inexistencia de contabilidad durante muchos años provocó el descontrol, que se ha constatado en la llamada contabilidad no confiable y poco confiable, a partir de su restitución, y fundamentalmente de las auditorias. La creación de la Contraloría General de la República y el nivel conferido a su ejecutiva como vicepresidenta del Consejo de Estado, directamente subordinada al presidente Raúl Castro, demuestra la crisis de corrupción a todos los niveles imperante, fomentada por el descontrol durante decenios y el deterioro progresivo de los salarios, que hicieron del robo y el mercado subterráneo los medios imprescindibles para afrontar las necesidades elementales y lucrar.

El máximo ejecutivo bancario anunció la posible emisión de billetes de más alta denominación, lo cual resulta lógico teniendo en cuenta que habrá se utilizará mayor cantidad de dinero para un pago. Por ejemplo, un artículo que cuesta 40 CUC pasará a 1000 CUP. También refirió que se procurará mayor utilización de tarjetas magnéticas, mediante el establecimiento de Puntos de Venta en determinados centros para evitar el uso de efectivo y facilitar las operaciones. Actualmente, las operaciones se dificultan por la inexistencia de los dispositivos –aparaticos- para procesar las tarjetas, y las deficiencias en la comunicación. En las tiendas donde se utilizan hay larga espera para la ejecución del proceso, lo cual causa colas en las cajas contadoras o movimiento de los clientes hacia las secciones de las tiendas donde está alguna disponible. Esta situación se ha afrontado durante mucho tiempo en las cajas de cambio (CADECAS). En la nota informativa se menciona que cada dispositivo tiene un valor de 300 dólares, como un muestra de los esfuerzos del Estado, lo cual resulta innecesario, ya que el Estado obtiene grandes ganancias en sus ventas en las tiendas recaudadoras de divisa y en las CADECAS. Parece un adelanto a los problemas que se presenten en el futuro por su insuficiencia, mediante la utilización del embargo de Estados Unidos para justificarlos.

El señor Ernesto Medina “insistió en que la eliminación de la dualidad monetaria en Cuba no afectara el estado de cuentas bancarias, pues se convertirán de forma automática, con el propósito de proteger a los clientes”, según Granma. Esa aseveración en vez de tranquilizar a la población, provoca gran preocupación. Hasta el presente el gobierno ha insistido en que se respetarán las cuentas bancarias y muchas personas han depositado sus divisas para garantizar no encontrar dificultades el DIA CERO, pero al expresar que se convertirán automáticamente, salta la duda de si esa conversión implica que dejarán de tener carácter de divisa, o sea que si se depositó en dólares y se reciben pesos sería imposible poseer una moneda utilizable en el extranjero. No se trataría entonces de una operación cambiaria de curso equivalente, pues el peso cubano no es una moneda de curso internacional.

Finalmente, el ministro-presidente menciona que el sistema bancario está enfocado en medidas de carácter macroeconómico, con el fin de disponer de activos en función de nuevas capacidades de créditos demandados por la economía. Esta realidad debería ser más ampliamente explicada a la población, ya que los cubanos podrían interpretar que tendrán derecho a mayores créditos o que el gobierno cubano recibiría nuevos créditos internacionales una vez realizada la unificación monetaria y cambiaria.

La Habana, 1 de octubre de 2014

Miriam Leiva

Periodista Independiente

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