LA GENERACION PERDIDA CUBANA VISTA POR LEONARDO PADURA

“Retorno a Ítaca”, ganadora de primer lugar en el Festival Internacional de Venecia.

Ulises-Odiseo peleó en la Guerra de Troya, luego navegó venciendo engaños y peligros durante 10 años hasta llegar a la isla de Ítaca, su patria, donde era rey, según narró Homero en La Odisea (siglo VIII aC). Allí lo esperaban su hijo Telémaco y su esposa Penélope, quien segura de su regreso, durante 20 años, tejía de día y destejía de noche para impedir a los pretendientes el casamiento y el trono. “Retorno a Ítaca” se titula la película del realizador francés Laurent Cantet, con guión basado en “La novela de mi vida” de Leonardo Padura, premiada en la Sección Informativa para Autores el 71 Festival Internacional de Cine de Venecia.

Rodada en una azotea de Centro Habana, muy cerca del Malecón, a finales de 2013 aborda la desilusión de una generación de cubanos educados en la “Revolución”, según se ha conocido, a través de la reunión de cinco amigos para celebrar el regreso a La Habana de Amadeo después de 16 años de exilio. Los destacados actores Jorge Perrugorria Néstor Jiménez, Alberto Pujols, Isabel Santos, Fernando Hechevarría y Pedro Julio Díaz encarnan “la generación perdida”. Sus actuaciones anteriores se aprecian en películas como Fresa y Chocolate, la serie Nicanor y otros audaces cortos sobre la realidad cubana.

Leonardo Padura Fuentes, el escritor cubano más reconocido en el entorno cubano e internacional, nació en 1955, en La Habana, Cuba, donde mantiene su residencia en el barrio de Mantilla. Escribió la célebre saga del detective Mario Conde mientras alternaba sus interesantes trabajos periodísticos, ensayos, cuentos, crítica literaria y guiones. El Hombre que Amaba los Perros y Herejes son sus novelas más recientes, difícilmente asequibles en Cuba. Ha recibido muchos premios nacionales e internacionales.

En el libro “La Memoria y el Olvido”, una compilación de artículos de Padura desde 2006 hasta mayo de 2011, se aprecia al escritor estrechamente vinculado a la vida de Cuba y los cubanos. En “La Generación Escondida” (11/2010), analiza el efecto de los cambios económicos y sociales en curso, con particular incidencia en los “conflictos individuales que las medidas tomadas y por tomar traerán a los ciudadanos”. Indudablemente, la generación que actualmente oscila entre 45 y 55 años se desarrolló en la época de promesas de un futuro próspero. Tuvo que jurar diariamente “pioneros “por el comunismo, seremos como el Che”, dejar de tomar leche a los 7 años, vivir en escuelas en el campo lejos de la sana influencia de la familia y hacer trabajos voluntarios; afrontó dificultad para comunicarse con los padres, hermanos, tíos y abuelos residentes en el exterior; carecía de juguetes y lugares de diversión; escuchó la música y vio las películas y programas impuestos; tenía un solo par de zapatos duros y ropa por la libreta de racionamiento; siempre ha vivido hacinada en un lugar cada día más desvencijado. Fueron los tiempos de las misiones militares en el extranjero. Hoy enfrenta la posibilidad de quedar sin trabajo y seguro de desempleo; no está preparada para iniciar una labor por cuenta propia o carece de dinero para abrir un pequeño negocio. Quien mantiene el empleo, recibe un salario miserable, con perspectivas de una jubilación aún más precaria. La tabla de salvación es la remesa que le envían desde el exterior. Pero si es negro o mestizo, la situación resulta aún peor, pues pocos salieron; causa entre otras de que sean, junto a los jóvenes, la mayor parte de la población penal. En este presente no se hace el futuro, sino que se “lucha para sobrevivir” y se espera, cada día con menos esperanzas. La población se vuelve anciana sin que aumente la natalidad por el temor de la juventud a reproducirse y su permanente salida al extranjero. Del otro lado, quien pudo huir, se llevó el trauma del desarraigo, el imposible reencuentro durante años, y la idea de país y sociedad de su momento; la añoranza de la patria, hoy destruida.

Ahora esperamos que la película sobre la “generación perdida” se exhiba en los cines de Cuba. Las librerías y la Feria del Libro de 2015 deberían ofertar La Novela de mi Vida, Herejes y otros escritos de Padura. A pesar de haber recibido el Premio Nacional de Literatura, su obra no se divulga, pero la población la procura como usualmente ha ocurrido en nuestro país con lo prohibido o silenciado.

La Habana, 8 de septiembre de 2014

Miriam Leiva

Periodista Independiente

PUBLICADO EN EL NUEVO HERALD

Deja un comentario

Archivado bajo Economia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s