NUEVO REGLAMENTO DE LAS UBPC. ¿MAS DE LO MISMO?

El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprobó 17 medidas para otorgar autonomía en su gestión a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), y que puedan superar la ineficiencia e irrentabilidad que las ha caracterizado desde su creación, según expuso el periódico Juventud Rebelde el 15 de septiembre.

Un nuevo Reglamento General emitido el 13 de agosto mediante la Resolución No. 574/2012 del Ministerio de la Agricultura (MINAG), define las UBPC como una “organización económica y social cooperativa, integrada por miembros asociados voluntariamente, con autonomía en su gestión y administración de los recursos, que recibe en usufructo las tierras y otros bienes que se determinen, por tiempo indefinido, asi como otros que adquiere mediante compra; posee personalidad jurídica propia; forma parte de un sistema de producción al cual se vincula, constituyendo uno de los eslabones primarios que conforman la base productiva de la economía nacional”.

Las UBPC fueron creadas el 20 de septiembre de 1993 mediante la conversión de las llamadas Granjas del Pueblo en supuestas cooperativas. Ese día los trabajadores de las ineficientes granjas se acostaron siendo trabajadores asalariados y despertaron como cooperativistas, sin haber sido consultados. Según cifras oficiales, un año después existían 2 519 UBPC y actualmente son 1 989, la gran mayoría pertenecientes al sistema del MINAG y el resto al Grupo Azucarero AZCUBA. De acuerdo con esa información, cuentan con un área de más de 1 millón 700 mil hectáreas, el 28,0% de la superficie agrícola del país, estando ociosa el 23,0% de sus tierras.

Actualmente solo aportan el 12,0% de las viandas, hortalizas y granos, y el 17,0% de la leche de la producción nacional. Al término del 2010, el 15,0% de las UBPC cerraron con pérdidas y un 6,0% ni siquiera presentó balance económico, según datos brindados por Julio Martínez Roque, director nacional de Atención a las Unidades Productoras en el MINAG, publicados en el periódico Granma el 11 de septiembre pasado. Hay que apuntar que la irrentabilidad ha sido mucho más alta en años anteriores. Lamentablemente no se dio información actualizada al respecto. También señaló que, al cierre de 2010, las UBPC pertenecientes al sistema del MINAG acumularon deudas estimadas en 1 229 millones de pesos; pérdidas de años anteriores por unos 680 millones más y otros 203 millones heredadas de unidades disueltas; en total una deuda de 2 112,0 millones de pesos. Las UBPC “producían de milagro”, según reconoció el Sr. Martínez Roque en su entrevista al citado periódico.

Además expuso que se ha realizado una categorización preliminar para ubicar las UBPC existentes en tres grupos esenciales: 1) Con una situación productiva y económica favorable; están en estas condiciones 540, el 27,1%, de ellas 112 pertenecientes a AZCUBA. 2) Con dificultades de índole organizativa, productiva, económica y financiera, pero que pueden subsanar sus problemas mediante una serie de medidas; son 1 122 unidades, el 57,0%. 3) En situación crítica, sin posibilidades de recuperarse 327 unidades, el 16,4%, todas del MINAG.

Con las medidas que ahora se anuncian, es muy difícil que las UBPC puedan salir a flote, pues cuando se lee el nuevo Reglamento resalta que las reformas son absolutamente superficiales, y la supuesta autonomía continúa siendo una ficción. Las UBPC se mantendrán con la camisa de fuerza de los planes y tendrán que desarrollar su gestión en la línea fundamental de producción y de objeto social, trazada desde el MINAG. Asimismo, los contratos que firmen deberán corresponder prioritariamente a la “demanda estatal planificada”, además de estar basados en precios fijados centralmente. Ello demuestra, más que cualquier otro argumento, la falacia del otorgamiento de autonomía a las UBPC y de respeto a la voluntariedad de los “cooperativistas”.

Por otro lado, las facultades recién otorgadas de poder vender algunas producciones después de cumplido el compromiso con la demanda estatal planifica dejan muy poco margen para comercializar a precios no regulados por el Estado y por esa vía obtener beneficios económicos. Sobre todo si se tiene en cuenta que productos como la caña de azúcar, la leche, la carne de vacuno y otros tienen que ser entregados en su totalidad al Estado. También se plantea que las UBPC ahora podrán adquirir insumos y otros productos en otras empresas con mayor libertad de elección. Sin embargo, debe subrayarse que estas supuestas cooperativas no están autorizadas a poseer moneda convertible; incluso solo podrán vender al sector turístico en moneda nacional. En esas condiciones, la libertad para escoger suministradores es un espejismo, en un país donde muchos servicios y la mayoría de las mercancías únicamente pueden adquirirse con pesos convertibles. Además, debe subrayarse que muchos recursos esenciales, como el combustible, se distribuyen por asignaciones a través del plan. Tampoco puede soslayarse la inexistencia de un mercado mayorista, por lo que las UBPC para comprar mercancías en pesos cubanos tendrán que hacerlo fundamentalmente en el desabastecido mercado minorista, a altos precios, en competencia con la población y otras formas de producción, como los cuentapropistas.

La situación de las UBPC es mucho más complicada hoy que en el momento de la creación en 1993. Entonces todavía existían equipamientos y recursos recibidos de la Unión Soviética y otros países del Este de Europa. Actualmente mayoritariamente solo poseen arados y carretas tirados por animales; azadones y machetes por lo regular de baja calidad. Incluso donde subsisten equipos, están muy deteriorados por el paso del tiempo y la falta repuestos. En este escenario, atender eficientemente unidades que como promedio tienen 890 hectáreas (66 caballerías), resulta una tarea casi imposible, máxime con “cooperativistas” sin estímulos laborales.

Tras 19 años de un proyecto fracasado desde sus inicios, la autonomía que ahora se plantea otorgar a las UBPC continúa siendo una ficción. Esas falsas cooperativas se mantendrán ineficientes e irrentables en un gran porcentaje. El nuevo Reglamento, como otras reformas implantadas en los últimos años por el gobierno resultan absolutamente insuficientes y no permitirán el incremento productivo agropecuario que con urgencia necesita Cuba.

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente

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