Archivo mensual: junio 2012

MUCHAS FELICIDADES A TODOS LOS PADRES

Nuestros mejores deseos a todos los padres y
a quienes tambien contribuyen al desarrollo espiritual,
cultural y social.

Miriam/Oscar

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DE TROYA NO ES EL CABALLO

foto: tomada por miriam leiva

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CASA GENEROSA

Un gran proyecto fue "CASA GENEROSA", auspiciado por distintas

institucionesinternacionales como CIFO y paises a traves de sus embajadas en la Habana.

XI Bienal de La Habana

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EL CABALLO DE LA HABANA

Colosal caballo de madera, ?al estilo del de Trolla?

de los artistasClaudia Hechevarria y Alberto Matamoros en el paque de 15 y 16

en el Vedado, durante la XI Bienal de La Habana.

Tiene capacidad par aun apequena galeria.

Los jovenes piensan en grande para proyectar su arte en la sociedad.

Muy interesante muestra.

Miriam

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¿Quién ES EL MERCENARIO?

La conducta antipatriótica de seres como Miguel Barnet es retribuida con prebendas por el régimen cubano, mientras el pueblo se hunde en la miseria

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 05/06/2012 11:17 am

“No acepto dar el mismo derecho de los académicos a los mercenarios” proclamó el escritor Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y miembro del Comité Central del Partido Comunista, en el marco de la XXX Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), efectuada en San Francisco, California, en mayo.

El exabrupto de Barnet respondió a una intervención del sociólogo Ted Henken, profesor del Baruch Collage University de Nueva York (CUNY), quien demandó otorgar el mismo derecho a los cubanos para participar en un evento de LASA, mencionando los casos de la bloguera Yoani Sánchez y Oscar Espinosa Chepe, a quienes el Gobierno cubano ha impedido participar en conferencias previas de la organización.

Esto sucedió durante un encuentro de la Sección Cuba de LASA, que elaboraba una resolución de condena al Gobierno de Estados Unidos por negar visas a 10 académicos e intelectuales, aunque se concedió a 65 que participaron, incluidos la Dra. Mariela Castro Espín y Eusebio Leal, historiador de La Habana. El profesor Henken había planteado: “Si nosotros, como una organización que existe para promover las relaciones científicas y culturales con Cuba, tomamos una posición pública a favor del intercambio académico bilateral y contra una manipulación política de ese tipo de viajes, entonces debemos hacerlo en ambas direcciones y para todas la personas”.

Resulta insólito que el Sr. Barnet acusara de “mercenarios” a personas pacificas que durante años se han dedicado a analizar —a pesar de la represión— la situación nacional y que con sólidos argumentos, en la mayoría de las veces basados en informaciones y estadísticas oficiales, han advertido y demostrado que el país ha sido conducido “al borde del precipicio”, como ha reconocido el presidente Raúl Castro.

¿Pero qué puede esperarse de una persona firmante el 19 de abril de 2003 de un mensaje a personalidades del mundo para legitimar la brutal represión desatada en marzo de ese año contra 75 pacíficos disidentes y activistas de derechos humanos, condenados hasta a 28 años de cárcel, así como el fusilamiento de tres jóvenes por erróneamente intentar el secuestro de un barco para huir de Cuba, sin ocasionar hechos de sangre? Sobre el escritor y quienes además firmaron ese mensaje siempre pesarán las injusticias cometidas, los asesinados y los sufrimientos de muchas familias. Ese documento fue respondido por relevantes intelectuales y artistas en “A los queridos amigos cubanos (dentro y fuera de Cuba)”, del 28 de abril, que puso de relieve la maldad e hipocresía de los secuaces del gobierno cubano, con una definición lapidaria: “Basta ya de escudarse en las atrocidades del enemigo para cometer impunemente las propias. Las injusticias y los crímenes contra la humanidad han de ser denunciados por los ciudadanos, vengan de donde vengan y los cometan quienes los cometan.”

Durante muchos años apoyamos el proceso que tantas esperanzas creo al pueblo cubano, pero con igual intensidad, cuando comprendimos que había torcido el camino y convirtió Cuba en un verdadero infierno, nos hemos esforzado por contribuir a forjar un derrotero de oportunidades para todos los cubanos y prosperidad para nuestro país. Siempre hemos defendido su independencia y soberanía, así como rechazado cualquier interferencia extranjera. Barnet y, lamentablemente, otros intelectuales y artistas cubanos, se convirtieron en servidores de un régimen represivo, encabezado por personas solamente interesadas en mantener el poder a toda costa y a todo costo, bajo la falsa bandera de un socialismo apócrifo. Barnet posee la misma naturaleza que los servidores de Hitler, Stalin, Mussolini y Batista, quienes con halagos y mansedumbre pusieron sus talentos al servicio del poder para escalar posiciones, por encima de los sufrimientos de los pueblos.

Todos conocemos cómo el totalitarismo paga esos “valiosos servicios”. Esas conductas antipatrióticas son retribuidas con status especiales, sin la menor carencia, autos, prebendas y viajes al extranjero, mientras se cercenan los derechos fundamentales y el pueblo se hunde en la miseria. Cuando los trabajadores perciben el equivalente a 18 dólares de promedio mensuales de salarios y los pensionados no llegan a 12 dólares, pagados en una moneda que el Estado no acepta en la mayoría de sus tiendas; en un escenario donde la situación económica, política, social, medio ambiental, demográfica y espiritual es cada vez más caótica y amenaza hasta los fundamentos de la nación. Por supuesto sobre esos problemas básicos no se pronuncia ni escribe el Presidente de la UNEAC, únicamente interesado en mantener sus privilegios, entramado fraguado en épocas de persecución a verdaderas glorias intelectuales y artísticas de Cuba. Entonces, ¿Quién es el mercenario?

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EL GOBIERNO DE CUBAN ANTE EL COMITE CONTRA LA TORTURA

El Comité planteó preocupación por la ambigüedad jurídica de los presos excarcelados bajo “licencia extrapenal”

Miriam Leiva, La Habana | 07/06/2012 10:32 am

Las autoridades cubanas durante más de 9 años evadieron el análisis de sus violaciones de los derechos humanos en el Comité sobre la Tortura de las Naciones Unidas; período coincidente con la asonada de marzo de 2003, cuando sometió a juicios sumarísimos a 75 pacíficos opositores y fusiló a tres jóvenes secuestradores de un barco sin ocasionar hechos de sangre, así como fallecieron en huelga de hambre los prisioneros políticos Orlando Zapata Tamayo y Wilman Villar Mendoza, y se mantuvo fuerte represión sobre muchos integrantes de la sociedad civil cubana.

La 48 Sesión del Comité analizó el informe presentado por el Gobierno de Cuba, cumplimentando su compromiso como Estado Parte de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (que suscribió en 1987 y la Asamblea Nacional ratificó en 1995), el 22 y el 23 de mayo, y emitió sus Observaciones Finales el 1 de junio. Las autoridades cubanas siempre han negado la aplicación de tortura, en alusión a las notables evidencias físicas, pero el concepto es mucho más amplio.

El Artículo 1 de la Convención precisa que “se entenderá por ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos son infligidos por un funcionario público y otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia”.

El Comité contra la Tortura está compuesto por 10 expertos independientes, propuestos por los países, pero trabajan a título personal. Su tarea es supervisar la aplicación de la Convención por los Estados Partes, los cuales tienen que presentar informe periódicos y responder a las preguntas sobre las denuncias recibidas, así como acudir a la convocatoria del Comité para la consideración de los informes. Sesiona en Ginebra, dos veces al año, y en esta ocasión se analizaron Albania, Armenia, Canadá, Cuba, República Checa, Grecia, Ruanda y Siria.

Según se constata en los reportes de las agencias de prensa internacionales, los relatores Nora Sveaass y Fernando Marino Menéndez, y otros expertos, analizaron el Informe, así como se refirieron en detalle a las bien documentadas denuncias recibidas, el 22 de mayo, y al día siguiente, la delegación cubana rechazó todas las imputaciones. El vice fiscal Rafael Pino Bécquer, argumentó que entre los años 2007 y 2011 fueron atendidas 263 denuncias por malos tratos en lugares de detención, en razón de lo cual “resultaron penalmente responsables 46 agentes de las fuerzas del orden”. Expresó que todas las denuncias sobre malos tratos eran falsas, negó la existencia de cárceles hacinadas y afirmó que no ha habido una sola muerte en la prisión de las que se puede culpar a las autoridades. Sobre la situación de los activistas de derechos humanos repitió las falsedades tradicionales del Gobierno de que no “pueden ser calificados bajo ese concepto, según los preceptos de la ONU”, porque sus acciones “buscan destruir el orden interno de Cuba (…) al servicio y bajo la orientación de una potencia extranjera. En Cuba, los auténticos defensores de los derechos humanos son protegidos. Nadie en nuestro país ha sido perseguido o sancionado por ejercer sus derechos, incluidos los de libre expresión y asociación”. Sobre el concepto de peligrosidad manifestó que es aplicado por jueces independientes bajo las reglas del debido proceso, de acuerdo con pruebas suficientes, “y ciertamente no a causa de las creencias políticas de los individuos.Solo existen detenciones adecuadamente registradas para un ciudadano o un grupo que quisiera alterar el orden público”.

El documento “Observaciones Finales” del Comité comienza señalando que el Informe Periódico presentado por el Estado Parte, con más de 9 años de retraso, no se ajusta plenamente a las directrices establecidas, y lamenta que algunas de las preguntas formuladas quedaron sin responder. Reiteró la recomendación de 1997 de que se tipifique en el derecho interno el delito de tortura, según figura en el Artículo 1 de la Convención. Recomendó que se garantice a los detenidos todas las garantías jurídicas fundamentales; se adopten las medidas necesarias para que las condiciones de detención correspondan a las Reglas Mínimas de Tratamiento de Reclusos de ONU; se mejore la alimentación y los recursos para la atención médica y sanitaria; se garantice la comunicación con los familiares y un abogado; quede completamente prohibida toda sanción cruel, inhumana o degradante, como el internamiento en celdas de aislamiento en condiciones deplorables.

El Comité planteó preocupación por la ambigüedad jurídica de los presos excarcelados bajo “licencia extrapenal”, y constató las informaciones recibidas sobre las restricciones arbitrarias de su libertad personal y de libre circulación. Asimismo expuso la necesidad de modificar las disposiciones del Código Penal relativas a la peligrosidad social predelictiva.

Entre otras cuestiones tradicionalmente muy rechazadas por el Gobierno de Cuba, el Comité sugirió la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención para crear un sistema de visitas periódicas de observadores nacionales e internacionales sin notificación previa, destinado a prevenir la tortura o penas inhumanos y degradantes, y reiteró su recomendación anterior de que se permita la entrada al país de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, y cooperar con ellas para la identificación de casos de tortura y malos tratos. También manifestó serias reservas sobre las tres últimas ejecuciones de condenas de muerte, tras procedimiento sumarísimo, realizadas el 11 de abril de 2003, y llamó a examinar la abolición de la pena de muerte.

El Comité manifestó que el Estado Parte debe garantizar la investigación sin demora, exhaustiva e imparcial de todas las muertes de detenidos, y el seguimiento y tratamiento médico adecuado de las personas privadas de libertad que se declaran en huelga de hambre. Mostró preocupación porque no se han producido cambios significativos en el sistema judicial desde la presentación de su informe inicial en 1997, particularmente la falta de independencia de los poderes ejecutivo y legislativo; recomendó garantía al respeto de los Principios Básicos de los Abogados; llamó al cese de la represión con detenciones arbitrarias o la aplicación de medidas de seguridad predelictiva contra opositores políticos, defensores y activistas de derechos humanos, periodistas independientes y otros actores de la sociedad civil en situación de riesgo y sus familiares; pidió garantizar que todas las personas estén protegidas frente a la intimidación y la violencia a las que podrían exponerlas sus actividades o el simple ejercicio de sus libertades de opinión y expresión, y sus derechos de asociación y reunión pacifica, así como autorizar la inscripción de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos que lo soliciten en el Registro de Asociaciones Nacionales. Además, invitó a ratificar los tratados fundamentales de derechos humanos, en particular el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y otros.

Cuando en Cuba no se ha publicado la realización de esta sesión de análisis, casi seguramente el Gobierno no ejecutará la recomendación de que se dé amplia difusión al informe presentado al Comité y sus observaciones finales a través de los medios de difusión oficial y las organizaciones no gubernamentales. En todo caso puede esperarse represión a las ONG de la oposición que lo divulguen.

Como el Sr. Manfred Novak, relator especial contra la tortura, no pudo cumplimentar la invitación de visitar Cuba en 2009, el Comité instó a reiterarla a su sucesor. El representante gubernamental manifestó que se está considerando nuevamente una visita, a pesar de que “no tenía fe en las fuentes de información utilizada por el Comité”. Se recuerda la ilusión inicial del Sr. Novak, que terminó con una total decepción, pues se le daban excusas y cambiaban las fechas a cada propuesta suya de viaje, evidentemente debido a su declaración de que se proponía visitar las prisiones sin previo aviso y entrevistarse con todos los cubanos. Ahora a su sucesor, el señor Juan Méndez, podría aguardarle una situación similar, sobre todo después de la pormenorizada exposición de los métodos represivos del Gobierno contra el pueblo cubano.

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LAS BONDADES DE LA IMPERFECTA DEMOCRACIA MADE IN USA

En Cuba hay muchos abismos, y pocos están dispuestos ser arrojados a ellos. La línea del borde se ha ampliado por la presión social, pero la represión sigue muy presente

Miriam Leiva, La Habana | 01/06/2012 9:55 am CUBAENCUENTRO

Recién concluidos los juicios sumarísimos a 75 pacíficos cubanos, con sentencias de hasta 28 años de cárcel y el fusilamiento de tres jóvenes negros, que erróneamente trataron de secuestrar un barco para huir de Cuba sin hechos de sangre, el 19 abril de 2003, 26 intelectuales y artistas cubanos suscribieron el “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”, sobre los manifiestos “calumniosos contra Cuba… Textos que están siendo utilizados en la gran campaña para aislarnos y preparar terreno para una agresión militar de Estados Unidos contra Cuba”. Entre los firmantes se encontraban Miguel Barnet y Eusebio Leal. Ahora, en mayo, ambos recorrieron libremente Estados Unidos, de San Francisco a Nueva York, y hablaron a plena capacidad.

En realidad, el propósito del Mensaje era justificar a las autoridades que ejecutaron la gran ola represiva conocida como Primavera Negra, los días 18, 19 y 20 de marzo de 2003 y el asesinato de los tres jóvenes, que demostraron a la opinión publica mundial el verdadero carácter del régimen. La represión fue bien calculada para hacerla coincidir con el inicio de la invasión norteamericana a Iraq, a fin de lograr impunidad al estar toda la atención internacional en tal acontecimiento. Sin embargo, existió un inmenso clamor de condena, desde la base popular hasta personalidades relevantes en todas las esferas. Incluso personalidades liberales y de izquierda, admiradoras de la revolución cubana durante decenios, despertaron decepcionadas ante tales hechos de crueldad y barbarie.

Es bien conocido que en Cuba, la persecución contra los intelectuales y artistas, algunos de ellos además homosexuales y con creencias religiosas, fue implacable en la década de 1960, cuando Guillermo Cabrera Infante y Reynaldo Arenas llegaron al destierro con sus mentes terriblemente torturadas para toda la vida, que no aniquilaron su obra, afortunadamente. Quienes optaron por permanecer en Cuba debieron afrontar la marginación, el desprecio oficial y serias dificultades económicas, como José Lezama Lima y Virgilio Pinera, que después de muertos, porque no pueden molestar, fueron reivindicados y homenajeados. Grandes desterrados han sido negados al pueblo, como si no fuera suficiente el dolor de estar lejos de la patria, tales son Celia Cruz, Bebo Valdés, y tantos más. La atmosfera de tremendo pavor social abarcó, por supuesto, a otros que permanecieron y a los jóvenes que aspiraban a consumar sus obras. Había que acatar si se creía en el proceso, autocensurarse con la esperanza de que la situación cambiara, o insertarse en la mentira y la hasta perseguir para escalar posiciones en las instituciones culturales, el partido y el Gobierno, a fin de disfrutar de las ventajas de la élite, publicar, exponer o actuar en el extranjero, viajar con familiares, y más recientemente tener a hijos y nietos estudiando en Europa y hasta Estados Unidos. En ese recorrido se distribuirían los premios nacionales y los machetes, aunque dejarían algunos para luminarias reivindicadas, con reconocido talento o apego popular.

En los pasados 5 años, las mentes de la mayoría de los cubanos van despertando y van expresando sus quejas. Han perdido las esperanzas por las promesas incumplidas, los decenios de vida desperdiciados sin atisbar el futuro digno de sus capacidades y esfuerzos, las carencias materiales desde el plato de comida hasta el techo, las potencialidades cercenadas por las prohibiciones absurdas, la imposibilidad de acceder libremente a Internet o recibir permiso de salida al exterior. En ese contexto, intelectuales, artistas y académicos denuncian la destrucción permanente del país y claman por los cambios imprescindibles, según sus formas expresivas.

Pero, atención, en Cuba hay muchos abismos, y pocos están dispuestos ser arrojados a ellos. La línea del borde se ha ampliado por la presión social, pero la represión sigue muy presente, si bien las autoridades procuran más sofisticación. La Tarjeta Blanca para poder residir o actuar en Miami, exponer en Nueva York, conferenciar en Washington DC y publicar en Europa pende de un fino hilo, que puede quebrarse. Por tanto, hay que dejar bien claro que no se disiente; alejarse de los opositores pacíficos. Lamentablemente un derrotero similar siguen personalidades visitantes, incluidos políticos, y empresarios, ya tengan raíces cubanas, o sean norteamericanas y de diversos países. En esta época de formación de la “piñata”, se tiene que procurar espacio sin molestar a las autoridades concesionarias de los permisos de entradas y los negocios del porvenir incierto.

Indudablemente, el contacto entre los pueblo es muy beneficioso para los cubanos, que avanzan hacia los siglos pasados, impedidos de conocer los progresos del siglo XXI. En tal sentido, las medidas de la Administración Obama han contribuido a ampliar el horizonte del mar circundante, tanto gracias a los norteamericanos interactuando en muchísimas actividades, como por los cubano-americanos visitantes y emisores de remesas para familiares y amigos, con su influencia liberadora respecto al Estado todopoderoso. Mucho mayor éxito tendría, si los legisladores comprendieran la conveniencia de que los ciudadanos estadounidenses puedan viajar asiduamente al archipiélago. Incluso ha sido oportuno el otorgamiento de visado a funcionarios del régimen y especialistas de los centros de estudios e instituciones culturales, algunos de los cuales se precian de ser independientes, con novedosas y atractivas propuestas de cambios internos y en las relaciones con Estados Unidos.

No obstante, podría suceder que la escuela de Fidel Castro, quien ha sido mal administrador, pero muy sagaz político, estuviera procurando convertir “el revés en victoria”. Al igual que en Venezuela, y luego en Ecuador y Bolivia, comprendió que convenía utilizar los mecanismos democráticos para llegar al poder, ya no mediante los golpes de estado y las guerrillas, en los tiempos recientes probablemente esté enviando a ciertos “lucidos funcionarios y librepensadores académicos e intelectuales” para impresionar con sus “mentes abiertas”, crear sensibilidades personales o estimular ingenuas esperanzas. Posiblemente en muchísimos países se pueda argumentar el apoliticismo, pero en Cuba todo es política, hasta para quienes se ufanen de despreciarla.

En el 30 Congreso de Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), efectuada en San Francisco, California, en la segunda decena de mayo, participaron 65 cubanos residentes en Cuba, entre ellos la Dra. Mariela Castro Espín, el Dr. Eusebio Leal, historiador de La Habana, y Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). El Gobierno norteamericano sabiamente concedió visados y, por supuesto, el cubano les otorgó la Tarjeta Blanca, porque seguirían su línea para fines propagandísticos, con buen uso de las posibilidades brindadas por un sistema verdaderamente democrático. Hasta realizaron una reunión con el Comité Nacional por la Liberación de los Cinco (prisioneros en Estados Unidos acusados de espías). Por supuesto, en Cuba nada lejanamente similar puede realizarse por la excarcelación del norteamericano Alan Gross ni algún preso político. Miguel Barnet destacó la participación en el encuentro de representantes de prácticamente todas las regiones de Estados Unidos, según la agencia Prensa Latina, y el diario Granma subrayó que participantes en LASA se habían unido a unas 300 personas en ese acto de solidaridad con Cuba y en oposición al bloqueo de Estados Unidos.

En esta oportunidad, el profesor Ted Henken preguntó al señor Barnet cómo explicar que el grupo hubiera recibido permiso para viajar a Estados Unidos, cuando a otros cubanos se negaba, como eran los casos de la bloguera Yoani Sánchez y el economista independiente Oscar Espinosa Chepe, años antes invitados por LASA. La respuesta siguió el deleznable patrón del intelectual-político-totalitario: “no está de acuerdo en comparar a académicos con mercenarios”. No son mercenarios, y el señor Barnet bien que lo es, con la “valentía “de insultar en el mismo país que supuestamente paga y manda, porque sabía que allí podía expresarse libremente, como no puede en Cuba, a pesar de su sumisión. Yoani y Chepe sí son verdaderamente libres, aunque afrontan la oferta de disfrutar una horrible cárcel.

foto: Miguel Barnet, presidente UNEAC

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