ATISBOS DE APERTURA POLITICA EN MYANMAR SON IGNORADOS EN CUBA

Todo indica que lentamente Myanmar dejará atrás el cruel período dictatorial, y ello debe servir de aliento e inspiración a los cubanos

Miriam Leiva, La Habana | 10/04/2012 10:06 am CUBAENCUENTRO

“Creo que habrá elecciones totalmente democráticas estando yo en vida, pero por supuesto no sé cuánto tiempo voy a vivir”, Aun San Suu Kyi, enero 2012.

La contundente victoria de Aun San Suu Kyi y su Liga Nacional para la Democracia (LND), en las elecciones parciales al parlamento, efectuadas en la Unión de Myanmar el 1 de abril, ha sido una noticia muy comentada en todo el mundo, menos en Cuba. La causa podría ser el reconocimiento a la prestigiosa oposición política, en comicios considerados limpios por los observadores internacionales, que auguran el camino hacia la democratización. Férreas dictaduras militares han gobernado la antigua Birmania desde 1962.

Sin embargo, en 2010 el grupo castrense de turno comenzó una cautelosa apertura, incluyendo la liberación de gran cantidad de presos políticos, impelida por las irreductibles fuerzas opositoras y la miseria de la población, así como por las presiones económicas de Estados Unidos, la Unión Europea y muchos otros, y los esfuerzos de los países vecinos con intereses comerciales, financieros e inversionistas, que propiciaron su ingreso a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que Myanmar presidirá en 2014. Incluso Beijín podría estar desempeñando un importante papel como principal amigo y socio, con estrecha cooperación militar, que incluye una base en la Isla del Coco. Hay que tener en cuenta la posición estratégica de este país que tiene fronteras con China, Laos, Tailandia, India, Bangladesh y el golfo de Bengala; es el segundo en extensión territorial del sudeste asiático, después de Indonesia; y posee importantes recursos naturales como petróleo, gas natural y preciados minerales.

Por primera vez Suu Kyi podrá ejercer un escaño en el Parlamento, si bien el peso de sus decisiones aún será escaso. En 1990 el LND había ganado las elecciones, a lo que la junta militar respondió con la anulación de los resultados y el encarcelamiento de la líder birmana que recibió el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo y en 1991 el Premio Nobel por la Paz. En noviembre de 2011 cesó su arresto domiciliario tras pasar 15 de los últimos 21 años con privación de libertad hasta en cárceles. El transcurso de los casi 50 años de dictadura ha sido de inmensa pobreza para la población con un 70 % de campesinos, que además han padecido serias catástrofes naturales; extraordinaria represión con tortura y asesinatos, y enfrentamientos con las minorías étnicas, particularmente las karen y shans en la frontera con Tailandia, y con el Ejército de Independencia de Kachim, en las montañas norteñas; y en agosto de 2007 las protestas populares en las calles iniciada por el alza de los precios de los combustibles y otros artículos de primera necesidad, a las que se unieron los monjes budistas vestidos de túnicas naranja (la revolución azafrán), violentamente reprimidos, pues fueron las mayores desde 1988. Como resultado de la presión internacional, los militares permitieron la entrada del enviado de la ONU Ibrahim Gambari, quien pudo hablar con Suu Kyi, y del relator especial para derechos humanos en Myanmar, Paulo Sergio Pinheiro. Entonces se estimaban 1.850 reos políticos, aunque resultaba imposible conocer la cifra real.

En una maniobra por las resoluciones de ONU y las sanciones económicas, en 2010 los militares aprobaron una ley anulando los resultados de los comicios de 1990 y convocaron elecciones para marzo de 2011, pero no permitieron la partición de la LND, con el pretexto de que no aceptó expulsar de sus filas a los presos políticos. Como resultado se instauró el primer gobierno civil en medio siglo, con el presidente Thein Sein, un general retirado. Los militares se asignaron el 25 % de los puestos para 110 escaños de los 440 de la Cámara Baja y 56 de los 224 de la Cámara Alta. La mayoría de los 48 asientos disputados el 1 de abril pasado eran vacantes dejadas por diputados que ocuparon cargos en el nuevo Gobierno. Según se ha conocido, la intensa campaña electoral de Suu Kyi, muy vitoreada por la población, concedió a su partido 44 escaños, incluidos los 4 de la capital, donde la mayoría de los votantes son funcionarios y militares, lo cual constituye un fuerte indicativo de su prestigio y las ansias de cambio.

Los pasos políticos han sido acompañados en meses recientes por las visitas de la secretaria de Estado norteamericana y los ministros de relaciones exteriores de Japón y Reino Unido, mientras Estados Unidos abrió su embajada en Myanmar. Fueron precedidos por avances en el plano económico que según Joseph Stigliz, premio Nobel de economía 2001, “se ha adoptado una transparencia sin precedentes en el proceso presupuestario. Los gastos de atención a la salud y la educación se han duplicado, aunque se parta de una base baja. Se han flexibilizado las restricciones en materia de concesiones en varias esferas clave. El Gobierno incluso se ha comprometido a avanzar en la unificación de su complicado sistema de tipo de cambio… La sensación de esperanza en el país es palpable… La mayoría de los birmanos sienten que si los cambios se manejan bien el rumbo del país será irreversible”.

El profesor impartió una conferencia económica en Yangon (Rangun) en diciembre de 2009 y señala que “en esa época había que tener cuidado, dadas las sensibilidades del Gobierno sobre la forma de abordar los problemas del país —la pobreza, la falta de productividad rural y la mano de obra no cualificada—. Ahora la precaución ha sido sustituida por una sensación de urgencia para abordar estos otros desafíos y por una toma de conciencia de la necesidad de obtener asistencia técnica y de otros tipos… Cualquiera que sea la razón, el cambio se está produciendo y es innegable la oportunidad que este representa”. Él es del criterio que las sanciones internacionales deberían eliminarse, ya que son contraproducentes, al desalentar el desarrollo de un sistema financiero moderno y transparente. Pocos días después de darse a conocer el resultado de las elecciones parlamentarias parciales, Hillary Clinton anunció la apertura de una oficina de la agencia USAID en la capital birmana y el posible relajamiento progresivo de las sanciones.

“Tenemos la esperanza de que esto sea el comienzo de una nueva era donde haya más énfasis en el rol de la gente en la política diaria del país”, dijo Suu Kyi al conocer el resultado de las elecciones del 1 de abril. Aunque coincidiendo con la cautela de los ciudadanos birmanos, parece que lentamente Myanmar dejará atrás el cruel período dictatorial. La persistencia pacífica y estoica de la líder birmana, digna estirpe de su padre —uno de los liberadores de Birmania—, los sacrificios de sus seguidores y otros integrantes de la sociedad civil, junto a los sufrimientos del pueblo, han horadado los inmensos obstáculos. Ellos son fuentes de inspiración para los cubanos.

© cubaencuentro.com

FOTO: Aun San Suu Kyi

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