AHMADINEYAD, EL VISITANTE INOPORTUNO

La actividad en la Universidad de La Habana del mandatario de un régimen opresor de las opiniones y la diversidad de género, ejecutor de mujeres lapidadas, desdice la imagen de supuesta apertura invocada por autoridades cubanas en los últimos años

Miriam Leiva, La Habana | 13/01/2012 CUBAENCUENTRO

La fugaz estancia de Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, en La Habana, el 11 de enero, parece haber causado más incomodidades que réditos. Los compromisos creados, en gran parte gracias a las apreciaciones de Fidel Castro y los dislates de Hugo Chávez, pueden haber complicado el plan para la proyección internacional de Raúl Castro, que auguraba un derrotero algo pausado como preámbulo a la visita de la presidenta de Brasil, y fundamentalmente del Papa Benedicto XVI, con implicaciones bordadas esmeradamente para procurar encausar el creciente disgusto social antes de la Primera Conferencia del Partido Comunista a efectuarse el 28 de enero y durante el resto del año.

Si molestaba a los cubanos que el personaje iraní visitara Cuba, su conferencia magistral en el Aula Magna de la Universidad de La Habana se sentía como un ultraje, aumentado al apreciar en la televisión nacional que era investido Doctor Honor y Causa en Ciencias Políticas “por su aporte a lo largo de su vida al desarrollo de su país”. El escueto resumen de sus palabras insultó la inteligencia, al escuchar que “el ser humano es lo más importante”, y que debe imponerse la justicia en un nuevo orden mundial. En esa ocasión al igual que para el recibimiento en el aeropuerto, Esteban Lazo, vicepresidente del Consejo de Estado, fue la personalidad de mayor rango. Se anunció que Raúl Castro lo recibiría en horas de la tarde, y los medios internacionales suponían que se reuniría con el Comandante en Jefe. Pero extrañamente ni siquiera el último noticiero de la televisión los mostró. La primera página del diario Granma al día siguiente tenía una foto del pase de revista en Palacio y Juventud Rebelde otra sentados conversando sonrientes en igual lugar. La escueta nota en ambos mencionó que las conversaciones oficiales se efectuaron en la noche y se abordó el excelente estado de las relaciones, el derecho de todos los Estados al uso pacífico de la energía nuclear y su oposición a la aplicación de sanciones económicas unilaterales.

Al parecer Ahmadineyad ha realizado el periplo por Venezuela, Nicaragua, Cuba, Ecuador y Guatemala, inmerso en un ejercicio de relaciones públicas al interior de Irán para aparentar respaldo internacional por la compleja situación que viene afrontando con la jerarquía de los ayatolas y, sobre todo, después de las contestadas elecciones del 12 de junio de 2009, cuando la población enardecida fue reprimida con el saldo de muchos muertos, entre ellos la joven Neda Agha Soltan, denominada “Mártir de la Libertad”; así como debido a los escollos económicos originados por las sanciones internacionales que repercuten en altos índices de desempleo, inflación y pobreza extrema. El paseo podría mostrarse como un reto a Estados Unidos en su propia región, complemento a las maniobras navales y la amenaza del cierre del Estrecho de Ormuz recién realizadas.

Pero por más que Hugo Chávez lo ensalzó y Daniel Ortega le lamió las botas, ninguno de los grandes de América Latina lo recibiría, principalmente Brasil que con Lula enfrentó a Estados Unidos en la componenda equivocada sobre el asunto nuclear de consuno con Turquía, ahora con Dilma Russeu tiene otras prioridades de más larga vista, acordes con su elevación sostenida como potencia emergente. Para colmo, a La Habana llegó con mal pie y dos horas de retraso. En el trayecto debe haber conocido que el científico nuclear Mustafa Ahmadi Roshan, uno de los subdirectores de Natanz, la principal central de enriquecimiento de uranio, pereció en un atentado del que el vicepresidente Mohamad Reza Rahimi acusó a Estados Unidos e Israel. Rápidamente la secretaria de estado Hilary Clinton declaró que su país no tenía absolutamente ninguna responsabilidad.

El Presidente iraní había visitado Cuba en septiembre de 2006, con motivo de la XIV Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados y son notorias las Reflexiones de Fidel Castro en defensa de la “justa aspiración iraní de poseer energía nuclear con fines pacíficos” y su apoyo a las “nobles causas” de Siria y afines frente a Estados Unidos y la Unión Europea. No ha estado ajeno el interés económico, en momentos cuando la crisis en la Isla demanda financiamiento e inversiones más allá de las aportadas por Venezuela, aunque se comprometa a los cubanos con regímenes sangrientos. El MNOAL, al que el Comandante había dedicado extraordinaria atención durante décadas debería estar entre las prioridades a tratar con el visitante, pues Irán será sede y Ahmadineyad presidirá la organización a partir de la próxima cumbre que aparenta estar en el limbo aunque correspondería durante el presente año. Cuba cesó en 2009, cuando comenzó Egipto, pero la troika con Irán no ha dado señales de vida, a tenor con el incesante declive del Movimiento, la inestabilidad en Egipto, y las complicadas relaciones de Teherán con los procesos en el Medio Oriente y su priorización del grave diferendo nuclear. De todos modos, resultarían valiosos los votos de los países miembros en los organismos internacionales, en lo que ayudaría la colaboración del Gobierno cubano para moverlos a través del Buro de Coordinación, pero al parecer hasta éste tiene otras las prioridades, quizás convencido por fin de que el MNOAL es irrelevante y resulta inaudible en el mundo actual.

La actividad en la Universidad de La Habana del mandatario de un régimen opresor de las opiniones y la diversidad de género, ejecutor de mujeres lapidadas, desdice la imagen de supuesta apertura invocada por autoridades cubanas en los últimos años. Sin embargo, no falta quien haya pensado que se procuró el mal menor, como modo de soslayar el destacado protocolo por la visita oficial de un cercano amigo. La población cubana no conoció antes de la partida, si Ahmadineyad sostuvo un encuentro con Fidel Castro ni otros detalles, particularmente los económicos, aunque la agencia EFE reportó la confirmación por el visitante de que “ha sido motivo de gran alegría para mi ver al comandante Fidel sano y salvo” y calificó como “buenísimas” tanto la reunión con éste como la posterior con el presidente Raúl, mientras el anfitrión dijo a los periodistas que “ha sido una buena visita; ya él lo dijo todo, discutimos bastante, terminamos muy tarde”.

Para conocer más, posiblemente habrá que esperar la próxima Reflexión o la postergación, porque en Cuba actualmente se juega mucho más que la complacencia con un amigo peligroso y decadente. Tampoco es tiempo para continuar retando a Estados Unidos, cuando la Administración Obama ha sido propensa al mejoramiento de las “no relaciones” con La Habana, y en Cuba se mantiene prisionero a Alan Gross y en Teherán se condenó a muerte a un norteamericano-iraní recientemente.

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