Archivo mensual: septiembre 2011

OBAMA: HA LLEGADO EL MOMENTO DE QUE EL GOBIERNO DE CUBA ACOMETA CAMBIOS

El presidente de EEUU comparó la situación de la Isla con lo que ocurre en la actualidad en el mundo árabe

EFE, Washington | 13/09/2011

El presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó el lunes que “ha llegado el momento de que el Gobierno de Cuba acometa cambios”, al denunciar que “hasta el momento, no hemos visto el tipo de cambios que nos gustaría ver”.

En una mesa redonda con un pequeño grupo de corresponsales de habla hispana, Obama comparó la situación de Cuba con lo que ocurre en la actualidad en el mundo árabe, donde la presión ciudadana en favor de una mayor democracia ha causado la caída de regímenes autoritarios.

“Cuando pensamos en los cambios enormes que hemos visto en los últimos seis meses en Oriente Medio, prácticamente no quedan países autoritarios comunistas en el mundo y aquí está esta pequeña isla que es un retorno a los años sesenta”.

Pese a las declaraciones del régimen de que liberalizaría la economía y los negocios podrían operar con más libertad, “no hemos visto cambios agresivos en la economía”, según Obama.

Y agregó: “Desde luego, tampoco han sido agresivos en lo que se refiere a los presos políticos y a dejar que la gente diga lo que piensa”.

La Habana puso en libertad el pasado marzo a los últimos presos del llamado Grupo de los 75, algo que EEUU consideró entonces un “paso positivo”, pero insistió en que es necesaria la liberación de todos los prisioneros políticos.

“La calidad de vida no ha mejorado, de hecho, se ha deteriorado, y las libertades de la gente siguen constreñidas en momentos en los que el mundo es más abierto”, apuntó.

Pese a que Cuba no ha respondido de la manera esperada a las medidas aprobadas por EEUU para facilitar el envío de remesas o los viajes de familiares a la Isla, dijo: “Seguimos pensando que nuestra política es la adecuada”.

Esas medidas aprobadas por su Gobierno “potencian a los cubanos, los que están dentro pueden recibir otras fuentes de ingresos, ver a sus familias, verse expuestos a otras ideas, crea más espacio dentro de Cuba para la libertad y las libertades civiles”.

Los intentos de acercamiento entre los gobiernos de EEUU y Cuba han quedado congelados tras la detención y condena a quince años de cárcel del contratista estadounidense Alan Gross, al que el régimen cubano acusa de participar en “planes subversivos” contra la Isla.

Según aseguró Obama, “el señor Gross debería ser libre, su condena no se basó en pruebas o en el estado de Derecho, también hay una cuestión humanitaria debido a su precario estado de salud”.

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CAMINO EQUIVOCADO

Las autoridades no parecen percatarse de la situación que se avecina, y no preparan el país para al menos hacer una resistencia elemental al peligro que acecha a la economía mundial, y en particular a Cuba

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 13/09/2011 CUBAENCUENTRO

Las dificultades de todo tipo que enfrenta Cuba aumentan aceleradamente. Las reformas iniciadas por el presidente Raúl Castro, insuficientes y limitadas, no han brindado los beneficios esperados y, en consecuencia, la crisis sigue profundizándose. Ni siquiera se ha podido atenuar el proceso de descapitalización comenzado en los años noventa, por el contrario, se acrecienta en un continuo proceso de autofagia.

Es muy probable que la situación se complique mucho más en los próximos meses, si se cumplen los vaticinios de muchos expertos de que la economía mundial entrará en una nueva recesión todavía más intensa y destructiva que la de 2008-2009, cuyo negativo legado todavía no ha sido superado totalmente. De todos modos, ya se manifiesta una severa ralentización en el crecimiento de los países más desarrollados, con un impacto negativo en las naciones más pobres del mundo.

Por supuesto, la endeudada y destruida economía cubana, sin reservas de ningún tipo, con una población que en un alto por ciento vive por debajo de niveles de subsistencia, sin haberse preparado mínimamente para enfrentar una situación internacional crítica, sufrirá extraordinariamente. Pero aún más, las autoridades no parecen percatarse de la situación que se avecina, y no preparan el país para al menos hacer una resistencia elemental al peligro que acecha a la economía mundial, y en particular a Cuba.

Los pasos dados continúan siendo extraordinariamente limitados e insuficientes, y algunos hasta son ridículos. A comienzos de septiembre la prensa cubana anunció como un gran suceso que se ampliarán los oficios de 178 a 181 al permitirse el trabajo de granitero, agente de seguros y organizador de servicios integrales para fiestas de quince, bodas y otras.

Asimismo, se hace la gran concesión de permitir la contratación de fuerza de trabajo en todas las actividades, y para las primeras cinco personas contratadas no se cobrarán impuestos. En esas condiciones, queda igual el pago de impuestos por la contratación de más de cinco trabajadores, con un impuesto progresivo que para 15 trabajadores o más, por su magnitud, podría ser hasta superior que el salario abonado, manteniéndose a la vez el colosal impuesto sobre el ingreso neto anual, que puede alcanzar hasta el 50,0 % del mismo; mecanismos diseñados para impedir el crecimiento y la prosperidad de las iniciativas individuales, a fin de mantenerlas a niveles controlables estrechamente por el Estado.

Entre otras medidas aplicadas de mínima significación para el conjunto de la economía, están que la modalidad de “carretillero” asume la denominación de carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria, así como la reducción de la cuota mínima mensual del impuesto por alquiler de habitaciones, el aumento a 50 capacidades (30 anteriormente autorizadas) en paladares (restaurantes), y la consideración como gasto deducible hasta un 40,0% de los ingresos anuales de los cocheros. Todavía no se ha anunciado si se aplicarán medidas flexibilizadoras a las tierras entregadas en usufructo, como la libertad a los campesinos para vender sus cosechas en el mercado sin la interferencia de intermediarios estatales.

Las reformas siguen trabadas, mientras los peligros reales de un agravamiento de la situación internacional con repercusión interna crecen. Cuando la recesión ocurrió en 2008, sus efectos en Cuba fueron muy fuertes por la caída del turismo, las remesas y los precios del níquel. Esto provocó el impago generalizado a los socios extranjeros, que aún no se ha resuelto totalmente. Una nueva recesión hallará el país más débil y, posiblemente, las consecuencias serán más serias, con mayor alcance y profundidad. Los países desarrollados tienen menos recursos financieros, al haberse empleado para afrontar los problemas generados por la anterior recesión, comprendidas tasas de interés que difícilmente puedan reducirse más para promover el crédito y la actividad económica.

También existe una situación política distinta, en particular en el país más rico del mundo, Estados Unidos, a casi un año de efectuarse las elecciones presidenciales, con fuerzas que no tienen ningún interés de que la actual Administración resuelva las dificultades actuales, y se anote éxitos. Esto resultó evidente en las recientes discusiones entre el ejecutivo y legisladores republicanos para elevar el techo de la deuda norteamericana.

En cuanto a Cuba, la situación podría complicarse aún más por cuanto su mayor activo actual, Venezuela, extremadamente dependiente del precio del petróleo, probablemente vea reducidos sus ingresos en divisas a unos meses de efectuarse las elecciones presidenciales, cuando Chávez ya afronta dificultades para ser reelecto. Recuérdese que cuando la recesión 2008-2009 incidió de forma negativa en el precio del combustible, ello provocó caídas de su PIB en los años 2009 y 2010, con un modesto crecimiento en el primer semestre del presente año, todavía sustantivamente inferior a los niveles alcanzados por Sudamérica. Todo esto sin tener en consideración la enfermedad del caudillo.

Estos factores, unidos o separados, podrían limitar o poner término a la vital subvención venezolana. Hoy la Isla recibe alrededor de 100.000 barriles diarios de petróleo en condiciones ventajosas, créditos especiales para financiar importantes proyectos, así como tiene acuerdos que permiten las exportación de servicios por un monto superior a los 5,0 miles de millones de dólares anuales, un valor relativamente cercano a la suma total de las ventas cubanas de bienes, los ingresos por turismo y las remesas, que en conjunto podrían estar en un entorno de 7,0 miles de millones de dólares.

El cuadro que tiene ante sí el gobierno no es sólo complicado por las dificultades económicas actuales y por venir, sino también porque hay un significativo deterioro del ambiente político interno, con un aumento de los sentimientos populares de frustración y falta de esperanza, que seguramente se incrementarán notablemente si hubiera un deterioro económico adicional al existente; creándose condiciones para el crecimiento de las tensiones sociales y eventualmente de brotes de violencia.

Las autoridades están tomando medidas de atrincheramiento y aumento de la represión, en lugar de promover cambios que faciliten la vida de los cubanos. En los últimos tiempos, los reclamos pacíficos de libertad y respeto a los derechos humanos han sido respondidos con violencia por parte de turbas organizadas desde el gobierno y la detención de personas por cortos períodos. Ante indagaciones realizadas por la Iglesia Católica sobre las causas de la violencia, hipócrita e insólitamente han respondido que las acciones agresivas contra el pueblo no han sido ordenadas desde instancias superiores del gobierno, como si en Cuba alguien pudiera hacer algo semejante sin que estuviera auspiciado y autorizado oficialmente.

Paralelamente, se han acometido acciones contra la prensa extranjera acreditada en Cuba, como la prohibición de entrada al país de un nuevo jefe de la agencia France Press, y no se le extendió el permiso de acreditación a Mauricio Vicent, corresponsal de El País y la Cadena Ser desde hacía 20 años. Resulta evidente la intención de esparcir el temor a ser expulsados entre los periodistas extranjeros y procurar acallarlos para que no transmitan despachos objetivos. Igualmente, está en marcha una campaña hacia el exterior contra el cantautor Pablo Milanés, para lo cual se han decidido a utilizar hasta a sus agentes más selectos. Aquellos usados en momentos álgidos como la Primavera Negra de 2003. Es el caso de Silvio Rodríguez.

El gobierno, inmerso en sus temores y contradicciones para hacer frente a sus crecientes dificultades, parece haber escogido la vía de las persecuciones y represiones, como en otras ocasiones, para crear un clima de terror y miedo, dejando de lado los cambios prometidos. Debería tener en cuenta que por esa senda quisieron transitar los gobiernos autocráticos de Túnez, Egipto, Libia, y solo lograron incrementar la rebeldía popular. Esto podría suceder en Cuba, si las autoridades intentan continuar por ese camino.

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A PROPOSITO DEL DECIMO ANIVERSARIO DEL 11-S

El longevo gobierno cubano de 52 años posee un amplio historial de relaciones con organizaciones consideradas terroristas en diversas partes del mundo

Miriam Leiva, La Habana | 09/09/2011CUBAENCUENTRO

La aterradora visión de un avión estrellándose contra una de las famosas Torres Gemelas de Nueva York, repleta de trabajadores aquella mañana del 11 de septiembre de 2001, conmocionó a millones de personas en todo el mundo. Hasta en la casi incomunicada Cuba se supo muy pronto, por las llamadas de parientes y amigos desde Estados Unidos, y la usualmente lenta televisión, que mostró las imágenes ya de ambas torres siniestradas. Muchos logramos seguir en las emisoras de radio internacionales las escalofriantes narraciones sobre otros dos aviones, uno de los cuales se dirigió a Washington DC y finalmente impactó contra el Pentágono.

La zozobra sobre la suerte de miles de personas atrapadas en las Torres Gemelas inmediatamente se tornó en temor por los familiares y conocidos residentes en la Gran Manzana. La angustia nos tocaba de cerca. Tantos cubanos residen en Estados Unidos, hasta en el lugar menos imaginado. Pero en las ciudades emblemáticas del país más poderoso del mundo y utilizando aviones civiles cargados de inocentes pasajeros, eran inimaginables esos atroces atentados terroristas. Al cumplirse el décimo aniversario, recordamos a los familiares de los 3017 fallecidos y 6000 heridos, y acompañamos a los ciudadanos y visitantes de Nueva York que jamás se sobrepondrán totalmente al trauma psicológico sufrido.

Simultáneamente hay que meditar acerca de su nefasto impacto sobre la mayoría de los pueblos y las relaciones internacionales, que alcanzan hasta la actualidad. Terminada la Guerra Fría parecía progresar la cooperación internacional y la solución de los conflictos puntuales en las diversas regiones, con prosperidad económica en Estados Unidos y la Unión Europea, así como el avance de los países emergentes y otros. George W. Bush había iniciado la presidencia pocos meses antes con una agenda que incluso parecía intensificar las relaciones de Estados Unidos con América Latina.

Sin embargo, el mandatario debió priorizar la lucha contra el terrorismo, específicamente para aniquilar Al Qaeda y capturar a su líder Osama bin Laden en Afganistán, en lo que contó con gran apoyo mundial. Los atentados del 11-S fueron el colofón de los ejecutados en 1998 contra las embajadas norteamericanas en Kenya (213 muertos) y Tanzania, y en 2000 contra el navío US Cole en las costas de Yemen, mientras amenazas similares se extendían a cualquier nación.

No obstante, la invasión a Iraq en marzo de 2003, sin evidencia firme de vínculos con la organización ni de la supuesta posesión de armas químicas, causó el rechazó popular en la mayoría de las naciones. Las dos prolongadas guerras, además de ocasionar muchos miles de muertes de civiles inocentes, han provocado gran endeudamiento para afrontar los gastos militares, una de las fuentes de las grandes dificultades económicas de Estados Unidos, que motivó la crisis iniciada en 2008.

Lamentablemente, Bin Laden y grupos de seguidores continuaron sus criminales acciones terroristas en Indonesia, Australia, Arabia Saudita, Marruecos, Argelia, hasta Madrid el 11 de marzo de 2004, causando 191 muertos y 1858 heridos, y Londres el 7 de julio de 2005, con intentos fallidos en Barcelona, Alemania y Estados Unidos, así como amenazas en Italia, Austria y muchos otros lugares. Pero se logró ir debilitando a Al Qaeda, fundamentalmente por la dificultad de movimiento de su perseguido jefe. El 1 de mayo del presente año, Osama bin Laden fue abatido durante una operación comando de tropas especiales de Estados Unidos en su escondite de Abbottabad, ciudad al norte de la capital de Pakistán.

Afortunadamente, Barack Obama puede conmemorar el décimo aniversario de los atentados del 11-S habiendo alcanzado la razón fundamental de la guerra en Afganistán, que Bush desplazó erróneamente hacia Iraq, al tiempo que se realiza la paulatina retirada de las tropas de ambos países. Sin embargo, el mundo no es más seguro. Las promisorias revoluciones en Túnez y Egipto irradiaron a otros países del Medio Oriente, donde actualmente Libia y Siria, con sus especificidades y distinto tratamiento por las potencias, son fichas de dominó en esa volátil región, donde los movimientos terroristas podrían aprovechar la inestabilidad para asentarse, como ya sucede en Yemen.

En Europa la gran crisis económica abate a los ciudadanos y es también caldo de cultivo del extremismo con auge de partidos e individualidades, como las acciones armadas de un hombre solitario en el centro de Oslo y un campamento juvenil en la cercana isla de Utoya causante de decenas de muertos y cientos de heridos en la tradicionalmente apacible Noruega. En América Latina la inseguridad y los cientos de muertes son ocasionadas por el terrorismo de grupos como las FARC en Colombia, y sobre todo por las bandas de narcotraficantes con especial magnitud en México, por cuyo territorio procuran trasladar la droga hacia Estados Unidos, —de donde obtienen las armas para cometer sus crímenes—, que extienden a los residentes en la zona y los emigrantes ilegales de países vecinos.

En el archipiélago cubano, aislado férreamente por el sistema totalitario, no existen esos problemas. Sin embargo, el longevo gobierno de 52 años posee un amplio récord de relaciones con organizaciones consideradas terroristas en diversas partes del mundo. Si bien en años recientes procura demostrar alejamiento de esas prácticas, en el curso de agosto se conoció la insólita noticia de que tres connotados miembros de la banda terrorista española, ETA, residentes en Cuba desde hacía muchos años, llegaron clandestinamente a Venezuela, pues las autoridades los mantenían indocumentados para impedirle viajar, según habían denunciado poco antes. Luego trascendió que fueron deportados a La Habana. Insólito caso de extranjeros que padecen los avatares de los cubanos para recibir un permiso de salida y oportuna reacción de Hugo Chávez.

Este 11 de septiembre convoca tanto al homenaje a las víctimas del terrorismo como a realizar ingentes esfuerzos por alcanzar el entendimiento entre los políticos dentro de sus respectivas naciones y en la concertación entre países, no solo para salir de la profunda crisis económica internacional, sino simultáneamente para solucionar los graves problemas que aquejan a la humanidad desde las causas de la hambruna en el Cuerno de África hasta la paz mundial.

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OUR TRIBUTES AND PRAYER TO VICTIMES 9-11

We pay our tribute to the victimes of the terrible terrorists acts
in New York, Washington DC and all other places in the World.
Our prayers and support to the surviours and the relatives of the victimes.
Miriam Leiva
Oscar Espinosa Chepe

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NUESTROS RECUERDOS A LAS VICTIMAS DEL 11 SEPTIEMBRE

Desde La Habana, recordamos con profunda tristeza a los fallecidos y heridos el 11 de septiembre
en Nueva York, Washington DC, asi como en todos los lugares donde los asesinos
cometido atentados terroristas.
Los terroristas seran vencidos.

Miriam Leiva
oscar Espinsoa Chepe

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FALLECIO JULIO RUIZ PITALUGA

El 6 de septiembre en la mañana falleció en su casa de Lawton, La Habana,
Pitaluga o Pita, como le llamábamos usualmente. Fue apresado en la década de 1960
y cumplió 25 años de cárcel. Este prisionero politico permaneció en Cuba
y siempre fue abierto a escuchar y respetar las opiniones diversas.

En paz descanse Pitaluga, siempre será recordado.

Miriam Leiva
Oscar Espinosa Chepe

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PAISAJE DESPUES DE UN CONCIERTO

Thursday, September 8, 2011 | Por Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Aunque han transcurrido algunos días de la presentación de Pablo Milanés en el American Airlines Arena de Miami, y en especial del envío de una importante carta del cantautor a un periodista cubano radicado en esa ciudad, las repercusiones sobre su estancia en el sur de la Florida no cesan en Cuba ni en el exterior.

En Cuba, sobre todo entre los intelectuales, se intercambian de mano en mano memorias flash con la carta y las declaraciones a la prensa del célebre cantautor, entre ellas a Radio y TV Martí. Por su parte, las autoridades y los absolutamente controlados medios nacionales han guardado total silencio, quizás por temor a una reacción adversa de la población ante un ataque contra un indiscutible artista popular. Incluso en programas culturales de gran audiencia televisiva se han mostrado actuaciones antiguas de Pablo Milanés, sin carácter político, como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, a través de sus sitios web, inaccesibles para la mayoría de los cubanos, el gobierno ha utilizado a terceras personas para lanzar sus dardos envenenados contra Pablo Milanés, lo que demuestra el arrinconamiento ideológico y la difícil situación en que lo ha situado la cívica actitud en favor de la reconciliación nacional mantenida por el famoso artista. El gobierno parece que empleará en esta ocasión a sus sietemesinos morales para tratar de descalificar a Pablo. Personajes manipulables en el sector cultural, que por privilegios y riquezas vendieron el alma, como Fausto, en este caso al diablo del totalitarismo cubano, parecen estar disponibles para la sucia tarea.

Sin dudas, no se esperaba, posiblemente ni el propio Milanés, que su presentación lograra un viraje en la eliminación total del odio y la revancha entre los cubanos. Esa pretensión habría sido absurda y simplista. No obstante, lo realizado por Milanés tampoco puede calificarse como mínimo o parcial, pues es un paso importante en el proceso de cambios en la mentalidad de los cubanos.

Las amenazas de los hardliners miamenses, incluida la vergonzosa destrucción pública de sus discos al estilo de las Brigadas de Respuesta Rápida dentro de Cuba, no pudieron evitar que miles de cubano-americanos disfrutaran su actuación y cantaran sus antológicas canciones. Si los ultras miamenses con su intolerancia pensaban recuperar el terreno político perdido, los hechos muestran que el espíritu de reconciliación y unidad cubana es cada día más fuerte e indestructible, a pesar de las tretas y maniobras de los que aquí y allá optan por la confrontación.

Los saludos intercambiados públicamente por Milanés y personalidades de la comunidad cubana como Joe García y Carlos Alberto Montaner, demuestra que por encima de las diferencias ideológicas está prevaleciendo nuestra raíz cubana y el deseo de encontrar un camino común para resolver nuestros problemas y labrar un futuro pacífico y próspero para nuestra sufrida nación, que por supuesto en modo alguno implica la grisura de un pensamiento único.

En Cuba, el ejemplo de Milanés seguramente es saludado por la mayoría de los intelectuales y artistas. Aunque sus declaraciones no sean conocidas aún por gran parte de la población debido al control ejercido por las autoridades, seguramente se reflejará de alguna forma en la obra y la actitud de muchos creadores, que encontrarán en la Carta de Pablo la fuerza para vencer el miedo y defender sus derechos a desarrollar sus proyectos con entera libertad.

Es muy manido calificar los hechos como históricos, pero la presentación de Milanés y sus declaraciones con su claridad y honestidad, sí resultan muy importantes para la solución de los problemas actuales y dejan un legado de civismo a las nuevas generaciones de intelectuales.

FOTO: Pablo Milanes en Miami

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FOTO: PRADO HACIA MALECON

foto de Miriam

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¿SE PROFUNDIZARAN LAS REFORMAS EN CUBA?

El Gobierno también tiene que saber que el tiempo corre, los problemas se acumulan y resultará más difícil encontrarles solución, si continúa la lentitud en aplicar los cambios

El gobierno también tiene que saber que el tiempo corre, los problemas se acumulan y resultará más difícil encontrarles solución,
si continúa la lentitud en aplicar los cambios.

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 07/09/2011 CUBAENCUENTRO

Si algo está definido en estos momentos es que las transformaciones económicas emprendidas por el Presidente Raúl Castro no han dado los resultados que el país necesita con urgencia. Al cumplirse tres años de la implantación del Decreto-Ley 259 sobre la entrega de tierras en usufructo, a pesar de haberse otorgado más de un millón de hectáreas de tierra, la agricultura continúa con niveles productivos insatisfactorios, incluso distantes de los existentes en 1989, que tampoco fueron aceptables.

En 2011 debido al incumplimiento de varios programas agropecuarios y la caída de la producción en algunos rubros importantes, como la leche de vaca, deberán importarse nuevamente más de 1.500 millones de dólares en alimentos, con lo cual se constriñe más la limitada capacidad de compra del país. Las causas de los pobres resultados obtenidos de las tierras entregadas en usufructo fueron expuestas por varios especialistas desde el inicio del proceso, quienes alertaron que la cantidad de prohibiciones y cortapisas impuestas harían imposible un aumento productivo significativo.

Al parecer, las autoridades obligadas por las circunstancias se aprestan a “hacer concesiones” y flexibilizar los mecanismos de control a los usufructuarios. Según ha trascendido, podría extenderse la cantidad de tierra a entregar hasta una cifra que rondaría las 5 caballerías (67,1 hectáreas); una significativa ampliación en comparación a las 13,42 hectáreas a entregar a personas naturales sin tierra, y hasta 40,26 hectáreas para personas en caso de poseer tierras con anterioridad, según estableció el Decreto-Ley 259. Asimismo se ha señalado la intención de dar la tierra por un plazo de tiempo indefinido, eliminando el plazo inicial de 10 años, prorrogable sucesivamente por otros 10 años. También se habla de que se permitirá la construcción de viviendas en las tierras dadas en usufructo, lo que facilitaría la permanencia de los agricultores en sus áreas y por consecuencia un mayor cuidado de las cosechas y demás pertenencias.

Algunas autoridades han sugerido que entre las medidas flexibilizadoras que examinan aplicar, estará la eliminación de trabas para que los agricultores puedan vender sus productos directamente en el mercado. En agosto, se bajaron notablemente los precios de insumos agrícolas (en algunos casos hasta en 60 %), lo cual denota los elevados precios anteriores, pero también la urgencia del Gobierno para producir alimentos. De todas formas, habrá que aguardar por las leyes y resoluciones correspondientes.

En cuanto al trabajo por cuenta propia se esperan transformaciones, de hecho anunciadas por el presidente Raúl Castro en su discurso del 1 de agosto. El cuentapropismo tampoco ha dado los resultados esperados, en especial en la creación de puestos de trabajo. Cifras oficiales indican que alrededor del 66 % de las personas inscritas a partir de octubre de 2010 realizaban con anterioridad la actividad de forma no autorizada. Por tanto, el Gobierno ha tenido que paralizar el proceso de reorganización laboral con el despido de 1,3 millón de personal sobrante en los centros de trabajo; quizás el objetivo más importante hoy, sin el cual será imposible elevar la productividad y, por consecuencia, aumentar los salarios y crear las condiciones para eliminar la dualidad monetaria.

Aún se desconoce hasta donde llegará el Gobierno en la liberalización del trabajo por cuenta propia; si lo ampliará, si sustituirá el asfixiante sistema impositivo vigente, especialmente en lo relativo al impuesto sobre los ingresos y por la contratación y utilización privada de la fuerza de trabajo, así como si dará pasos importantes en la creación de un sistema de comercio mayorista abastecedor de los cuentapropistas.

Las medidas rectificadoras continúan siendo demasiado tímidas y lentas. El incremento de los comensales permitidos en los paladares (restaurantes) y la eliminación (al parecer por un año) del impuesto por la utilización de fuerza de trabajo hasta 5 empleados, entre otros pequeños movimientos, no resuelven los problemas. Ahora se espera la promulgación de una nueva ley de presupuesto que debería cambiar los impuestos al débil sector cuentapropista, y por lo menos permitir que se creen las bases para el funcionamiento de pequeñas y medianas empresas (PYMES), abandonando los dogmas contra la propiedad privada y el mercado, que tanto daño han causado a la economía cubana.

Por otra parte, debería acelerarse un proceso de creación voluntaria de cooperativas en las esferas productivas y de servicios. En este contexto deben promulgarse con celeridad las legislaciones para la autorización de compra-venta de autos y viviendas, con la menor intervención posible del Estado. En cuanto a las viviendas, podría generarse una gran demanda de reparaciones, para lo cual el Gobierno no tiene respuesta, por lo que debería alentarse la gestión privada.

Aunque el Gobierno tome medidas flexibilizadoras, que seguramente aportarían resultados positivos para el desarrollo económico, sin dudas la falta de capital es un problema fundamental, máxime después de más de 20 años de acelerada descapitalización. Con bueyes y machetes es inviable desarrollar una agricultura eficiente; con una industria en ruinas y atrasada no pude avanzarse; de igual forma con una infraestructura y servicios cuasi-paralizados resulta imposible lograr el progreso de una nación. No existen reservas nacionales para afrontar este crítico escenario, por lo que es necesario promover la inversión extranjera; tarea no fácil actualmente, debido a la desconfianza que provoca la conocida insolvencia del país y la incidencia de una coyuntura internacional desfavorable.

Para superar esas dificultades se requerirá dar amplias garantías a la inversión extranjera y un ambiente de confianza, asentado en hechos reales, no en retórica vacía. Si existiera la voluntad política del Gobierno para empezar esa tarea, resultaría indispensable dar pasos concretos, a lo que ayudaría mucho mantener una conducta responsable y justa hacia el pueblo cubano en todos los campos: económico, político y social. Las acometidas contra indefensos sectores de la sociedad, que solo reclaman derechos, no ayudan. El creciente descontento popular, como prueban los sucesos acaecidos en varios países árabes es insoluble con medios represivos. Esa acción es como arrojar gasolina a un incendio. El único camino racional es el de hacer las transformaciones que con urgencia requiere la sociedad cubana.

El Gobierno también tiene que saber que el tiempo corre, los problemas se acumulan y resultará más difícil encontrarles solución, si continúa la lentitud en aplicar los cambios. Ahora mismo se está complicando la situación económica internacional. No es descartable otra recesión a escala planetaria, que podría ser más dañina que la ocurrida en 2008, la cual impactó muy fuertemente en la pobre y desprotegida economía cubana. Si lamentablemente esto ocurriera sin haberse concretado las reformas, el impacto en Cuba sería terrible.

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LA CUESTION RACIAL EN CUBA

El problema no podrá resolverse mientras la inmensa mayoría de los ciudadanos, comprendidos los blancos, viva en la precariedad; con ingresos miserables; hacinados en casas de vecindad, cuarterías y solares, sin los medios indispensables para llevar una vida digna

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 30/08/2011 CUBAENCUENTRO

De nuevo un alto dirigente, esta vez Ricardo Alarcón de Quesada, reconoció el fracaso de la revolución para resolver los problemas raciales en Cuba; tema que en repetidas ocasiones ha sido mencionado y vuelto a citar por el Presidente Raúl Castro en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, como algo pendiente de solución.

En esta oportunidad, Alarcón llamó a erradicar completamente los prejuicios raciales que perviven en la sociedad e indicó que este tema será tratado en la Conferencia Nacional del PCC, a celebrarse en enero de 2012, según una entrevista publicada en el portal digital www.cubarte.cult.cu. Además se pronunció por “avanzar mucho más en la batalla por la igualdad, contra el racismo y la discriminación”, y se refirió a las palabras del Raúl Castro sobre la importancia de cambiar mentalidades, recalcando que sobre este tema que el Presidente ha sido muy claro y transparente. También llamó a “trabajar mucho por educar a la gente y al mismo tiempo vigilar para que en la política de cuadros se promueva efectiva y racionalmente a mujeres y negros”.

Con el triunfo de la revolución en 1959, la retórica de los nuevos dirigentes políticos promovió esperanzas de alcanzar una sociedad más justa y equitativa. Ciertamente las playas, escuelas y sociedades acogieron a los cubanos sin diferencias, y se crearon perspectivas para el acceso a la educación y el trabajo, iniciativas generadoras de un significativo apoyo popular.

Sin embargo, los buenos propósitos no siempre pudieron cumplirse. Si las escuelas y centros de altos estudios se nutrieron de negros y mulatos, así como hubo mayor espacio para la actividad deportiva y el acceso a la recreación, las oportunidades no fueron iguales para disfrutar de viviendas decorosas o la elevación del nivel de vida, a pesar de la enorme subvención económica recibida del boque soviético.

De todas formas, las esperanzas de lograr un futuro mejor provocaron que el sector poblacional de menos ingresos, incluidos negros y mulatos, fuera quien diera mayor credibilidad a la propaganda oficial dirigida a presentar al régimen como el máximo defensor de los estratos más humildes de la sociedad. Factor determinante para comprender por qué hasta finales de 1989 el porciento de cubanos con piel más oscura asentado en Estados Unidos fuera sustantivamente minoritario.

Así, cuando ocurrió la pérdida de las subvenciones provenientes del este de Europa y en Cuba comenzó la crisis económica más aguda de su historia, ellos fueron los más golpeados por ser los menos preparados para enfrentarla, a causa de las desigualdades históricas no superadas y constituir el sector poblacional con menos familiares en el extranjero y, en consecuencia, con inferior recepción de remesas. En Cuba esa ayuda es vital, pues con salarios promedio mensuales equivalentes a 18 dólares es imposible sostenerse, lo cual ha sido reconocido incluso por Raúl Castro.

Además, la crisis ha sido muy prolongada. Ya dura más de 20 años y nadie sabe cuándo podría terminar. En tales condiciones no debe sorprender que los sectores más desprotegidos, entre los que se encuentran en una alta proporción los negros y mulatos, han sido empujados al delito en esta situación tan precaria para poder sobrevivir. Según datos contenidos en el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2007-2008 del PNUD, Cuba tenía una población penal de 487 personas por 100.000 habitantes, para ocupar el sexto lugar en el mundo. El Pocket World in Figures 2011 Edition de The Economist refleja una proporción de 531 personas por 100.000 habitantes con la quinta posición mundial. Para quienes hemos estado en prisión y vivido el infernal estado de las cárceles cubana, atestadas de reos comunes, esos datos no nos sorprenden. Incluso hay organizaciones en Cuba, como la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que afirman que esas cifras están por debajo de la realidad. La masa fundamental está compuesta por jóvenes, negros y mulatos muy humildes. Las dos últimas categorías podrían representar alrededor del 80 % del total de los reclusos, sobre todo en las prisiones de las provinciales orientales, como la Cárcel Provincial de Guantánamo y el Reclusorio Nacional de Boniato en Santiago de Cuba.

Puede afirmarse que la mayoría de los presos comunes, en caso de haber existido mayores oportunidades de desarrollar una vida digna, no harían cometido delitos, ahorrándose los sufrimientos de una enorme cantidad de personas y familias, y colosales volúmenes de recursos humanos y materiales que hoy se gastan en sostener un semillero de establecimientos penitenciarios esparcidos por toda la Isla y el costo de gigantescos aparatos represivos.

Los problemas raciales, no resueltos por la revolución como se prometió, heredados del pasado colonial —la esclavitud duró institucionalmente en Cuba hasta 1886—, tienen una raíz fundamentalmente socio-económica. Hasta tanto no se salga de la crisis general y se enrumbe el país hacia un futuro de prosperidad en un marco democrático, donde sean respetados integralmente los derechos humanos e intereses de todos los cubanos, el problema racial no podrá resolverse. Como tampoco se encontrarán soluciones a muchos otros problemas que actualmente asfixian la sociedad. La igualdad real entre los ciudadanos no se hallará con una burocrática repartición de cuotas de acuerdo con razas y sexo, o con la aplicación de experiencias de otros contextos, como los mecanismos de acción afirmativa, incluso en un contexto tan politizado como el cubano, podría ser fuente de más injusticias. Menos podrá resolver una discusión elitista en la próxima Conferencia Nacional del PCC, por quienes han reconocido haber sido incapaces de avanzar en una real integración racial, así como en hallar soluciones a una larga lista de cruciales dificultades que asfixian la vida nacional.

El problema no podrá resolverse mientras la inmensa mayoría de los ciudadanos, comprendidos los blancos, viva en la precariedad; con ingresos miserables; hacinados en casas de vecindad, cuarterías y solares, sin los medios indispensables para llevar una vida digna. Hoy resulta más evidente que una verdadera integración social debe sustentarse en la creación de oportunidades para todos los ciudadanos; tarea imposible de materializar sin una real liberación de las fuerzas productivas y la radical sustitución de un modelo económico, político y social que con su irracionalidad ha conducido a la nación al “borde del precipicio”.

Solo con alegatos y pronunciamientos contra la discriminación racial poco se podrá avanzar en lograr una verdadera integración. Hacen falta medidas concretas y el progreso sin más demoras del proceso de cambios que demanda el país. Asimismo, la solución de esta cuestión compete a todos los cubanos, por encima de diferencias ideológicas, pues como dijera José Martí “cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro”.

© cubaencuentro.com

FOTO: Vivienda habitada Centro Vieja, tomada por Miriam

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