SABADO SANGRIENTO EN TUCSON Y DISCURSO DE OBAMA

SANGRIENTO SABADO 8 DE ENERO EN TUCSON, ARIZONA, Y EL DISCURSO DE OBAMA

El sábado 8 de enero era un día feliz para Gabrielle Giffords, representante federal demócrata y sus colaboradores. En la mañana iniciaría “La esquina con la cuadra”, en el parqueo de un supermercado en Tucson, Arizona. Asistieron sus electores, incluyendo republicanos simpatizantes o personas atraídas por la curiosidad. Lejos estaban de imaginar que un letal incidente podría cambia para bien la peligrosa polarización política en Estados Unidos.

De pronto se escucharon disparos, que cegaron las vidas de 6 personas e hirieron a 13, entre ellos a Gabby, la congresista de 40 años, para quien estaban destinadas las balas apuntadas a la cabeza desde pocos metros. Trágico desenlace de las tensiones en torno a la ley contra los inmigrantes ilegales adoptada por el estado de Arizona, y exacerbadas en los muchos meses de la campaña electoral de noviembre de 2010, que incluso colocó en difícil situación para la confirmación de su partido para la reelección al senador McCain, candidato presidencial tan solo dos años antes. El nuevo grupo ultra conservador Tea Party consideró a Gabby uno de los representantes a derrocar prioritariamente. Sarah Palin, compañera de boleta de McCain para la vicepresidencia, y estrella de ese movimiento la marcó con una cruz de tiro al blanco, controvertida señal interpretada por muchos como sugerencia de tirar a matar.

Aunque existe evidencia de que el asesino, el joven de 22 años Jared Loughner, presenta inestabilidad mental, el ambiente político en su entorno, y en los medios, particularmente la cadena de televisión y radio FOX y sitios de Internet, así como la inmensa disponibilidad de armas de fuego en el estado, pueden haber contribuido a su delirio de matar a la congresista. Lamentablemente esa atmósfera se ha expandido por los Estados Unidos.

Robert Kennedy II recién escribió el artículo “Tucson: tiempo para otro examen de conciencia”, donde narra su conmovedor recuerdo infantil del asesinato de su tío en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1962 y analiza las circunstancias que condujeron al asesinato de John F. Kennedy. Señala que entonces “los barones del petróleo y el gas de Dallas, que rutinariamente denunciaban a JFK como un comsym-simpatizante comunista-, habían destapado el genio de la botella de tono populista y lo metieron en la causa de la ideología radical, fervor antigubernamental y dominio corporativo…El encontró las calles de Dallas llenas de demócratas, pero entre ellos estaban los adornos familiares de odio al presidente; banderas confederadas y cientos de pósters adornando las paredes y calles con la foto de Jack que decían Wanted for Treason (se busca por traición)…La muerte de Jack forzó a un combate nacional de autoexamen. En 1964 los norteamericanos repudiaron las fuerzas del odio y la violencia de la derecha con una contienda histórica entre LBJ (Lindon B Johnson) y Goldwater.” Finalmente llama a que la lucha por la vida de Gabrielle Giffords y la muerte de 6 personas promueva otro examen de conciencia. (Recordamos que su padre, el fiscal general Robert Kennedy, también fue asesinado en 1968, cuando aspiraba a ser nominado candidato a la presidencia).

Indudablemente Estados Unidos atraviesa un momento muy difícil, cuando la extraordinaria crisis económica, fundamentalmente, ha sido caldo de cultivo para fuertes luchas políticas desde la extrema derecha. En el pasado, el pueblo norteamericano y sus gobernantes han tenido la capacidad de hacer avanzar la democracia, que ahora también deberá ser fortalecida. Se requiere el entendimiento bipartidista. Entre los fallecidos han estado simpatizantes demócratas, como Christina Taylor Green, uno de los 50 niños que nacieron el 11 de septiembre de 2001, el día del atentado terrorista contra el World Trade Center en Nueva York, conocidos como las “caras de la esperanza” y Gave Zimmerman asistente de Gabby. Pero también republicanos como el juez John Roll –recomendado por McCain y propuesto por George H W Bush-, y Phillis Schneck con 3 hijos, 7 nietos y una bisnieta; al igual que las simples personas de bien Dot Morris, cuyo esposo durante 50 años, George, fue herido; el septuagenario Dorwan Stoddard (su esposa también herida).

Barack Obama pronunció un discurso de 32 minutos por el funeral en la Universidad de Arizona, considerado un impactante llamado al civismo y el entendimiento. El analistas Gustav Niebuhr lo sitúan a la altura del histórico e inigualable discurso de Lincoln en el “momento de Gettysburg”. Otros presidente tuvieron sus pruebas difíciles: Ronald Reagan con la desintegración en vuelo de la nave espacial Challanger; Bill Clinton con la explosión del edificio federal en Oklahoma City; George W. Bush con el terrible atentado sobre las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de setiembre de 2001. El “momento de Obama” llegó la noche del miércoles 12 de enero en Tucson, a pocas cuadras del supermercado. Viajó en el avión a Tucson con legisladores de ambos partidos.

El presidente expresó: “Cuando nuestro discurso se ha vuelto tan polarizado –cuando tenemos demasiados deseos de culpar por todo lo que aflige al mundo a quienes piensan diferente de nosotros- es importante hacer una pausa por un momento y asegurarnos de que nos hablemos de manera que cure, no de manera que hiera…Creo que podemos ser mejores. Quienes murieron aquí, quienes salvaron vidas aquí, me ayudaron a creer. Quizás no podamos acabar con el mal en el mundo, pero sé que como nos tratemos depende totalmente de nosotros. Considero que a pesar de todas nuestras imperfecciones estamos llenos de decencia y bondad, y que las fuerzas que nos dividen no son tan fuertes como las que nos unen.” Durante su discurso anunció que Gabby había abierto los ojos esa tarde, lo que se considera muy favorable por los médicos. Según los analistas norteamericanos de diversas tendencias, Obama ha levantado el apoyo popular, lo que beneficia su reelección en 2012 y los republicanos tendrían que ser más proclives a negociar.

En Cuba, la tragedia de Tucson nos ha conmovido, y lleva a la profunda reflexión también en el plano nacional. Nuestro país atraviesa el período más crítico de su historia, cuando pueden polarizarse los sentimientos del pueblo por las difíciles condiciones de vida que tienden a empeorar. Si el gobierno no abre mayores posibilidades a la iniciativa individual y continúa profundizándose la miseria, pueden preverse reacciones violentas. Los esfuerzos de todos los cubanos son vitales para la preservación de nuestra nación y el avance de la sociedad. La reconciliación nacional implica la participación de todos.

Cuando el 17 de enero se conmemoro el Día de Martin Luther King más que nunca tienen validez sus palabras: “Lo que de ninguna manera podemos hacer es usar esta tragedia como una ocasión para volvernos unos contra otros.”

Miriam Leiva

Periodista Independiente

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