Archivo mensual: noviembre 2010

Cambios en Cuba: Pocos, Limitados Y Tardios

¨Un sistema opresor no puede ser reformado.  Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

Con la  publicación oficial de los instrumentos legales para la Implementación de la política sobre el ejercicio del trabajo  por cuenta propia y los procesos de reducción de plantillas infladas y, posteriormente, del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social para aprobar en el VI Congreso del Partido Comunista a celebrarse en abril de 2011, el gobierno ha brindado elementos que ratifican que sus ideas para salir de la crisis se basan en medidas parciales e insuficientes, que no solucionaran los graves problemas existentes en Cuba.

Cuando se leen detenidamente esos documentos, se evidencia el propósito de realizar tardíos y pequeños cambios para mantener lo que en realidad constituye la fuente real de los problemas: un sistema absolutamente disfuncional y un régimen totalitario que ha llevado la nación al más completo desastre y a la incierta dependencia de factores externos.  Esos documentos denotan que los cambios que se quieren hacer son para que en esencia todo siga igual y se garantice el poder omnímodo y los privilegios detentados por un grupo de personas durante 51 años, sin importar los crecientes sufrimientos de la población.

Esos documentos soslayan la verdadera génesis de los problemas y exponen medidas que se quedan a mitad del camino, llenas de limitaciones y prohibiciones.  Repiten otras anteriores como la entrega de tierras en usufructo o el pago por resultado a los trabajadores, implementadas sin tener en cuenta una concepción integral de la economía.  Los resultados de la entrega de más de un millón de hectáreas de tierra no han logrado el incremento de la producción agropecuaria, sino todo lo contrario.  Hasta el 30 de septiembre de 2010, la caída ha sido del 5,1%, sin incluir el desastroso comportamiento de la producción cañera.

Todo debido a que el estrecho tutelaje estatal  ha quedado intacto, bloqueando y desalentando las capacidades productivas, mientras Cuba continúa comprando en el exterior el 80,0% de los alimentos de la canasta básica.  Similar ocurre en el ámbito salarial con el pago por resultado, al no eliminarse la excesiva burocratización en el sistema empresarial y sin garantizarse el fluido suministro de abastecimientos a los centros de trabajo, ni existir una correspondiente organización laboral.

Ahora se quiere impulsar la restructuración laboral, que abarcará el despido de 500 000 trabajadores  en su primera etapa a finalizar en abril de 2011; el 10,0% de la fuerza de trabajo empleada.  El proceso continuaría hasta completar 1,3 millón   de persona, el 25,0% del total.  Según la concepción gubernamental tendrán la opción ser ubicados en la construcción y la agricultura, o dedicarse al cuentapropismo que ahora se pretende ampliar.  Indudablemente la reorganización de la fuerza de trabajo en Cuba es indispensable.   Resulta imposible organizar los centros de trabajo con las plantillas infladas que no permiten incrementar la productividad, la eficiencia, la disciplina, y mucho menos el salario  para que motive al trabajador, en un país donde equivale a 21 dólares aproximadamente como promedio mensual, según datos oficiales, y reconocido por el Presidente Raúl Castro ¨como insuficiente para poder vivir¨.

Sin embargo, el proceso de racionalización, demorado por tantos años, se quiere hacer de forma muy rápida ahora, sin la preparación adecuada para que pueda tener éxito ni la organización para que en un plazo tan breve se pueda reubicar una cantidad tan grande de trabajadores.

Reconocidos expertos, con cargos oficiales importantes durante muchos años,  han señalado sus preocupaciones por tan amplio desempleo, cuando no se basa en un estudio técnico de organización del trabajo, y, como el Dr.Sc. Lázaro González Rodríguez, exviceministro del trabajo,  publicó en un blog de Internet  ¨el 90,0% de las normas de trabajo son elementales. Las empresas y demás entidades, en su inmensa mayoría, no han realizado durante los últimos años, estudios de organización del trabajo y, por tanto,  cualquier balance de cargas y capacidades es erróneo…durante los últimos 20 años no se han preparado técnicos en organización del trabajo ni se le ha prestado atención a esta disciplina¨.

En ese escenario se plantea efectuar la racionalización con ¨comisiones de expertos¨, compuestas por 5 o 7 personas, elegidas en asambleas en los centros de trabajo, con el evidente propósito de responsabilizar a los  trabajadores del complicado proceso de racionalizar la fuerza de trabajo, cuando se trata de una tarea que compete totalmente a la administración.

Las condiciones para recibir una cantidad tan grande de desempleados no se han preparado convenientemente. Ni siquiera existe un mercado mayorista para abastecer a los cuentrapropistas, por tanto no tienen dónde comprar los insumos en condiciones razonables  para realizar las   producciones y prestar los servicios. Por consecuencia tendrán que adquirirlos en las caras tiendas de venta en divisas o en el mercado negro que seguramente se ampliará ante la falta de previsión del Estado.  Todo esto está unido a altas tasas de impuestos, en un país donde durante decenios fueron suprimidos todos los mecanismos tributarios, por lo que no hay una cultura al respecto.

El colmo de la falta de preparación del proceso se aprecia  en contradicciones entre las decisiones tomadas para ampliar el cuentapropismo y artículos de la Constitución, que no ha sido reformada.  Indudablemente, el anuncio del 1 de agosto por el General Raúl Castro de que se permitiría contratación de fuerza de trabajo por las personas decididas a ejercer el trabajo independiente es positivo.  Sin embargo, no se ha modificado el Artículo 21, que establece: ¨Se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno¨. Asimismo, cuando se despiden 500 000 personas, sin totales garantizas de un trabajo honrado, se choca con  el Artículo 45: ¨El trabajo en la sociedad socialista es un derecho…lo garantiza el sistema económico socialista, que propicia el desarrollo económico y social, sin crisis, y que con ello ha eliminado el desempleo….¨.

Continuará…

La Habana, 16 de noviembre de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y periodista independiente

 

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Estados Unidos Confraterniza en Cuba a Traves de la Danza

Por primera vez en 51 años, los Estados Unidos ocupó la televisión en vivo en Cuba a través de la  danza, la música y la profunda amistad al transmitir la actuación del American Ballet Theatre (ABT) en el Teatro Karl Marx el 3 de noviembre. Ahora regresaba después de su presentación en 1960, una ausencia de 50 años.

Fue un acontecimiento único para el pueblo cubano sometido permanentemente a la propaganda de confrontación a través de discursos de los dirigentes, los medios, las Mesas Redondas de TV, las escuelas, los  posters pequeños y grandes por todas partes; una verdadera atmosfera de hostilidad, movilizaciones militares, supuesto peligro de invasión yanqui  y el embargo, que ha servido para justificar la errática conducción económica y la represión.

En esta oportunidad, gracias a voluntades inteligentes decididas a reencontrar a los pueblos cubano y norteamericano, distanciados artificialmente durante décadas, las emociones trascendieron de los artistas al público ansioso por disfrutar y cultivarse con las actuaciones de los formidables bailarines del ABT y el New York City Ballet.  El gran pretexto fue el 22  Festival Internacional de Ballet de La Habana y, sobre todo, homenajear a Alicia Alonso en su 90 cumpleaños.   La extraordinaria Giselle comenzó su carrera profesional en aquella ciudad, desde Broadway hasta el ABT, y como dice la canción “si lo logras allí, lo puedes lograr en cualquier parte, New York, New York”.

De forma inusual en Cuba, ese 3 de noviembre no fue un dirigente cubano quien presentó el espectáculo, sino el conmovido y entusiasta norteamericano Kevin McKenzie, director artístico del ABT, con la traducción del cubano José Manuel Carreño, primer bailarín de la compañía desde 1995.   McKenzie había bailado en Cuba en un festival  25 años atrás, coincidiendo con ese joven de 15 años en quien apreció gran talento y a quien llevó a la gran manzana. Ahora también estaría la cubana Xiomara Reyes, incorporada desde 2001 y promovida a primera bailarina en 2003.

Las formidables actuaciones del ABT culminaron con un homenaje a Alicia Alonso en el gran escenario, aplaudidos por 5 000 espectadores, compuesto por personalidades de la cultura, niños y jóvenes estudiantes de ballet, y público amante de la gran danza, convencido de que estaba viviendo un verdadero momento histórico, por lo que hizo largas colas para adquirir las entradas.  Igualmente el 4 de noviembre, colmado el teatro, se disfrutó de unas coreografías que brindaron la oportunidad de apreciar la maestría de la escuela norteamericana de ballet, y el espíritu de su pueblo, particularmente en el clásico Fancy Free de Jerome Robbins con música de Leonard Bernstein, con la excelencia de Carreño y sus 5 acompañantes.  Además, en la gala de clausura del Festival en el Teatro García Lorca, el 7 de noviembre, el cubano interpretó “Sinatra Suite”.

Por su parte, el New York City Ballet impregnó con su magnífica técnica a los asistentes al Teatro Mella de la personalidad emprendedora de los norteamericanos que contagian las obras de George Balanchine y la música de George Gershwin, entre otros.   Sobresalió la coreografía de Stars and Stripes, las barras y estrellas de la bandera nacional y los personajes vestidos a la usanza de los desfiles del 4 de julio, fiesta nacional de Estados Unidos.

Desde el 27 de abril de 2006, mediante ley del Congreso, el American Ballet Theatre se convirtió en la Compañía Nacional de Ballet de los Estados Unidos.  Su presidenta honoraria emérita es Jacqueline Kennedy Onassis, su presidenta honoraria Caroline Kennedy, y su directora ejecutiva Rachel S. Moore.  Estuvo acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, conducida por Ormsby Wilkins, director musical del ABT, y la magnífica interpretación de la pianista solista Pura Ortiz. El notable esfuerzo de los miembros y  mentores de ambas compañías por restaurar el puente de confraternidad entre nuestros pueblos, pudo fructificar gracias al  sentido común de la Administración Obama para propiciarlo.

El 5 de noviembre se conoció la buena noticia de que los integrantes de la famosa Orquesta Filarmónica de Nueva York recibieron permiso del Departamento del Tesoro para viajar a Cuba.  Lamentablemente, su no otorgamiento impidió las actuaciones en La Habana a comienzos del año.   Será un acontecimiento muy valioso para todos.

La ampliación del acervo cultural de los cubanos y la huella indeleble que han dejado los artistas de Estados Unidos deberían convencer a quienes en ambos lados del Estrecho de la Florida se aferran a impedir los contactos naturales, que benefician grandemente a quienes afrontan grandes penurias y viven en estrechos marcos dentro de nuestro archipiélago.

La Habana, 9 de noviembre de 2010

Miriam Leiva

Periodista Independiente

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